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Viernes 24 de abril 2026

La banalidad del mal

Redacción 05/09/2022 - 00.20.hs

POR MIGUEL TANOS*

 

Hannah Arendt, la escritora y filósofa alemana que padeció la persecución del régimen nazi, cubrió el juicio del criminal de guerra Adolf Eichmann, que había sido "trasladado" desde la Argentina por los servicios de inteligencia israelí.

 

En su escrito expresó que Eichmann, culpable de crímenes ominosos, era un hombre común, cuya normalidad es mucho más aterradora que todas las atrocidades juntas". Y agrega que los crímenes que ha cometido no fueron de una mente diabólica o enferma, sino de algo más banal, la mediocridad absoluta de alguien incapaz de desobedecer las órdenes de sus superiores. La banalidad del mal es lo que realizamos cuando rehusamos comportarnos como seres humanos con discernimiento y pensamiento propio frente a un dispositivo ideológico que manipula.

 

Podemos hacer una analogía con el intento de asesinato de la Vicepresidenta. Para minimizar lo sucedido se está expresando que fue el acto de un lobo solitario o un demente. Los primeros análisis confirman que magnicida estaba en tiempo y espacio, es decir, lejos de cualquier diagnóstico que implique locura. Una persona normal como lo describieron algunos que lo conocen.

 

Entonces podemos preguntarnos qué lo llevó a semejante acto deleznable. Desde hace mucho tiempo hay una campaña de difamación y odio hacia Cristina: yegua, bolsas mortuorias, horcas, piedrazos a su despacho, deseo de una condena a muerte por parte de un diputado del PRO son algunas de las consecuencias de un discurso permanente que busca la destrucción del otro u otra.

 

Evidentemente hay un sistema muy bien aceitado donde se retroalimentan sectores políticos de la derecha reaccionaria y medios de comunicación, con un objetivo estratégico: eliminar a Cristina, sea por vía judicial o cualquier otra... Esta victoria les permitiría, suponen, instalar su proyecto de dominación.

 

En este plan es fundamental la tarea del conglomerado de medios de comunicación que ofician de dispositivos de odio permanente hacia la figura de CFK y que extienden al peronismo. Periodistas que diariamente tienen como misión fogonear e inculcar en su audiencia una concepción fanática que busca la eliminación del adversario.

 

Estas dosis cotidianas de violencia van generando un clima en el que muchas personas no son capaces de salir, porque van dominando su capacidad de análisis, siendo cooptados por la ideología que promocionan. Decía Arturo Jauretche, los verdaderos "profetas del odio".

 

Arendt dice que al renunciar al pensamiento propio nos convertimos en piezas de un engranaje. A diferencia del nazismo este engranaje es más sutil; enmascarado en la democracia y la libertad de expresión. Esperemos que las argentinas y los argentinos no se dejen manipular por estos verdaderos autores ideológicos de las peores tragedias en la historia de nuestra patria.

 

* Ex ministro de Educación de La Pampa

 

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