La calle Azurduy no puede ser una pista de carrera
Buena parte de la obra del nuevo Corredor Juana Azurduy en la ciudad ya está finalizada y, de hecho muchos, santarroseños ya la transitan en auto, moto o bicicleta. La vía que conecta la avenida Felice con el corredor Stieben tiene una extensión de 1.700 metros, y evidentemente cambió la fisonomía de esa zona. Cuenta con cuatro carriles, sectores de cantero central, y el emprendimiento incluye iluminación, desagües y pavimentación para aliviar el tráfico de la Avenida Perón.
Esta circunstancia se está dando porque quienes tienen que circular hacia el sur encuentran un camino directo y bien pavimentado, que es utilizado hoy mismo por una gran cantidad de vecinos.
Pero quienes andan por allí se han visto sorprendidos –en muchas oportunidades- por la presencia de caballos que pastan por el lugar y que suelen cruzar el asfalto. Un verdadero peligro, sobre todo en horas nocturnas.
A ese riesgo se le suma otro: la velocidad que algunos autos y motos desarrollan sobre la Azurduy. Por ahora no se advierten medidas para atenuar esa aceleración a la que se sienten incitados algunos conductores que no miden riesgos.
No hay allí semáforos, lomos de burro, y mucho menos radares que puedan controlar la velocidad, con lo que no son pocos los que aprietan el acelerador de una manera desaconsejable. Cualquiera que quiera verlo lo puede hacer todo el tiempo, pero más que nada esa circunstancia se da en los horarios pico.
Resulta claro que algunas medidas habrá que adoptar para evitar problemas que en cualquier momento pueden darse. La presencia de animales se repite desde siempre, y por otra parte las muy buenas condiciones de la flamante vía invitan a más de un desaprensivo a circular con una rapidez que no tiene mayor sentido.
Hay medidas que la municipalidad podría llevar adelante para reducir la velocidad de los automóviles en caminos y vías públicas. Si se instalara un radar –como existen en distintos puntos de la Avenida Perón- sin dudas ayudaría a que haya menos vecinos que dejen de pensar que el corredor de la Azurduy es una pista de carrera. El peligro ahora mismo está latente y hay que actuar antes que haya que lamentar situaciones desgraciadas.
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