"Las consecuencias obligan a prevenir"
En La Pampa, cada segunda semana de noviembre está dedicada a la prevención y lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH). En ese contexto, este año se organizaron cuatro jornadas interdisciplinarias con referentes de organismos e instituciones vinculadas a la problemática de esta zoonosis "cuya incidencia en nuestra provincia es una de las más altas del país, con una media de seis casos por año", recordó María Noela Kappes, una de las referentes de Epidemiología.
La cuarta y última jornada se desarrolló ayer en la sede de la Cruz Roja, sobre calle Almirante Brown, con presencia de referentes de todas los sectores que integran la Mesa Provincial de Zoonosis: los ministerios de Salud y Producción, el Senasa, el Colegio de Veterinarios, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLPam y el INTA. "Durante la semana se habían realizado talleres en General Pico, General Acha y Victorica, correspondientes a las restantes zonas sanitarias", agregó.
En esta oportunidad la consigna de los talleres fue "Abordaje integral de las diarreas sanguinolentas: Síndrome Urémico Hemolítico" y la capacitación estuvo "orientada principalmente a las medidas de prevención".
Importancia de prevenir.
Si buen nuestra provincia muestra una de las tasas elevadas de esta zoonosis, también resulta uno de los distritos con mejor vigilancia epidemiológica del país. "Pero aunque todos los casos requieren internación, están registrados e identificados y reciben un abordaje interdisciplinario, las graves consecuencias que puede producir en los niños menores de seis años nos obliga a enfocarnos en la prevención", advirtió Kappes.
Para el SUH no hay todavía vacunas ni tratamientos disponibles. Es una enfermedad que afecta principalmente a los niños y se transmite por el consumo de alimentos mal cocidos o contaminados. Frente a la gran cantidad de casos producida por mala cocción de la carne picada, se lo conoce también como "el Mal de la Hamburguesa". La referente epidemiológica recordó que es provocado "por una bacteria que habita normalmente en el tracto digestivo de los animales, especialmente vacunos", aunque también los seres humanos "adultos pueden ser portadores sin síntomas o con una simple diarrea".
"Sus consecuencias más graves aparecen en niños menores de seis años e incluyen insuficiencia renal, que en el futuro obligará a la aplicación de diálisis y posiblemente a un trasplante renal", explicó. Las principales medidas de prevención se relacionan con la higiene, como el lavado de manos, una completa cocción de los alimentos y la utilización de utensilios diferentes para las carnes y las verduras que se consumen crudas.
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