Viernes 21 de junio 2024

Los restos de fibra hallados en Agustina coinciden con el retazo de tela azul

Redaccion Avances 13/05/2024 - 15.24.hs

Tras un breve paréntesis provocado por el fin de semana, hoy se reanudó el juicio que busca determinar si Pablo Parra fue quien asesinó a la estudiante pampeana Agustina Fernández. Uno de los testimonios más importantes de esta sexta jornada provino de Mauro Fernández, especialista del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) que se encargó de realizar las pericias sobre el trozo de tela azul hallado en el cerco trasero del complejo de departamentos y que contenía ADN del único imputado.

 

El profesional declaró vía Zoom y explicó que su trabajo consistió en investigar si las fibras de ese retazo coincidían con las muestras recuperadas de la ropa de Agustina. Añadió que recibió 16 muestras para comparar entre sí y detalló que en su laboratorio desarrolló distintos ensayos para “identificar el material mediante microscopía; apreciar el color; determinar la finura de la fibra, y completar análisis por espectroscopía FTIR” (espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier).

 

Luego de completar sus análisis, Fernández concluyó que una de las fibras “coincidió con los cuatro puntos” propuestos y “en algunas otras de las muestras encontré hasta tres coincidencias”.

 

Para la fiscalía, aquella muestra identificada con el número 648 que exhibió un 100 por ciento de coincidencias en los exámenes, resulta suficiente para concluir que la fibra encontrada en Agustina se corresponde con el trozo de tela azul que el agresor dejó enganchado en la concertina trasera. En ese contexto, la defensa de Parra preguntó al especialista si podía establecer con certeza de dónde provenía el trozo de tela analizado, y la respuesta fue negativa.

 

Por la fuerza pública.

 

La audiencia de hoy se inició con un pedido de la defensa para que el juez Guillermo Baquero Lazcano garantice la presencia de una mujer que está convocada para declarar mañana, pero comunicó que no se presentará. Esta testigo, identificada como María Nazarena Cona, era compañera de Agustina en la Universidad del Comahue (UNCo) y durante la investigación preliminar contó que durante una de las marchas en reclamo de justicia un hombre dijo saber quién era el asesino.

 

El abogado Juan Manuel Coto pidió al juez que si es necesario recurra a la fuerza pública para garantizar su testimonio ante el jurado popular. La joven había mandado un audio explicando que su familia le pidió no asistir por el impacto mediático del proceso, pero el juez anunció que la notificarán para que se presente, advirtiéndole que si no viene la traerán “con auxilio de la fuerza pública”.

 

Análisis de los celulares.

 

La primera persona que testificó hoy fue Luis Omar Sánchez, vecino de un complejo de departamentos contiguo al que habitaban Parra y Agustina. Dijo que estaba por salir en su automóvil cuando vio “a un hombre que salía corriendo del complejo vecino y tocaba el portero o las manos” en el edificio donde él vivía. Ese hombre, que “no era Pablo Parra”, le pidió que “llamara a una ambulancia porque había una chica herida”.

 

Luego fue el turno de Diego Villar, oficial inspector de la policía rionegrina y técnico de programación que se desempeña en la Brigada de Investigaciones, y se dedica a desarrollar páginas web y aplicaciones móviles. Contó que estuvo encargado de evaluar los reportes telefónicos de posibles sospechosos que luego fueron descartados y que en el juicio declaran como testigos. Villar confirmó que fueron analizados los dispositivos móviles de todas las personas que el 2 de julio de 2022 estuvieron en el complejo, tanto los inquilinos como sus amigos, y aseguró que “no surgieron sospechosos”.

 

Mediante un seguimiento de las antenas a los que se conectan, Villar analizó también los movimientos de los teléfonos investigados y, en la mayoría de los casos “no tuvieron actividad ese día o registraron conexiones alejadas de la zona del crimen”.

 

A la hora de las preguntas, las partes acusadoras pusieron énfasis en la pericia sobre el teléfono de un hombre de apellido Amaya, a quien le secuestraron sus anillos para tomar muestras de ADN. La defensa advirtió que pocos días después del ataque contra Agustina, Amaya tenía lesiones en las manos, pero Villar aclaró que su teléfono nunca se conectó a la antena que se corresponde con la escena del crimen.

 

Un extraño identikit.

 

El testimonio de un comerciante permitió conocer algunos detalles sobre el extraño identikit de un joven con el rostro tatuado, que fue difundido por la fiscalía seis días después del ataque a Agustina. Leonel Coronado, dueño de una despensa ubicada a una cuadra del complejo habitado por Agustina, describió durante la investigación a un cliente que “nunca antes había visto”.

 

Contó que abrió a las 18, porque era sábado. “Entró una persona, que se detuvo un instante en la puerta y buscó una cerveza. Tenía tatuajes en la cara y cuando puso las manos sobre el mostrador vi que tenía anillos tan grandes que no podía juntar los dedos”, declaró.

 

Agregó que ayudó vía zoom a confeccionar el identikit junto a personal policial de Criminalística, pero no pudo recordar detalles sobre ese cliente del identikit y aclaró que decidió denunciar que había visto a un cliente llamativo porque “la policía informó que la chica estaba muy grave y me acordé del tipo de los tatuajes”.

 

El encapuchado.

 

El tercer testigo del día fue Marcelo Costanzo, otro miembro de la Brigada de Investigaciones, y uno de los agentes encargados de entrevistar a vecinos del barrio para determinar si habían visto algo sospechoso. Contó que fue a él quien el despensero Coronado le comentó sobre un hombre extraño con el rostro tatuado, y reveló que analizó las imágenes de cámaras de vigilancia donde aparece el hombre vestido de negro, que para los investigadores es ”Pablo Parra. “Pasó por las calles Confluencia y Ecuador, y al observar la cámara se tapaba la cara. A las 19:24, pasó por esa esquina y giró en Lago Gutiérrez en dirección a la despensa de Coronado”, relató.

 

No hubo autopsia.

 

Hoy también declaró Gabriel Navarro, médico forense del Poder Judicial de Río Negro, encargado de exponer ante el jurado un informe sobre las heridas sufridas por Agustina y establecer alguna hipótesis de cómo fue el ataque. El forense confirmó que el cadáver de Agustina no fue sometido a autopsia y aunque “el resultado sobre la causa de muerte y el mecanismo de las lesiones no cambia en absoluto”, opinó que la pericia forense “siempre es importante”.

 

Navarro también analizó el informe de lesiones realizado por otro perito y las fotos de la escena del crimen, y consideró que la joven podría haber sido golpeada con la puerta y la pata de un sillón. En cuanto a las lesiones que debía tener el agresor, sostuvo que por la modalidad del ataque, no necesariamente debería mostrar lesiones en las manos u otras partes del cuerpo.

 

 

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