Perro halló bañera para refrescarse
Donde una compañera de la Redacción veía ayer en su computadora sólo el retrato de un perro “parado” en una bañera, el cronista gráfico advirtió –el día anterior, al ver la escena en una esquina de la ciudad y captarla con su máquina- una foto distinta. Una postal que dice algo más que el perro dentro de la cuba.
El fotógrafo iba a la cobertura periodística de un accidente que se había producido sobre calle Antártida Argentina, cuando al girar hacia el Oeste estaba el animalito refrescándose en la tórrida tarde santarroseña.
En estos tiempos de tantas redes, twitter, instagram, etcétera, cuando internet pone todo el alcance de la mano hay más facilidades para ejercer la función de cronista, y no pocas veces los que llevan adelante esa tarea se suelen apoltronar y salir poco y nada a las calles.
Los tiempos cambian.
En las antiguas redacciones se solía decir que esos trabajadores estaban “haciendo canasto”. Es decir tomaban las gacetillas que llegaban y armaban la noticia, sin mucho más trámite, y no salían a buscar la noticia.
En estos tiempos el “canasto”, o el “pinche” donde se amontonaban papeles con información que llegaba desde organismos oficiales, de alguna institución, un gremio o de alguien interesado en que se difundiera, a caído en desuso.
Todo cambió ahora con internet, y con la inmediatez de las comunicaciones se le han facilitado muchas cosas a quien hace periodismo. Y ni hablar de lo que aportan las oficinas de noticias del gobierno, APN, y tantos otros recursos que virtualmente hacen llegar distintas comunicaciones.
Cronistas gráficos.
Muchos cronistas de estos tiempos se valen de esos medios para realizar su trabajo –y no está mal que eso sea-, pero todavía están los que prefieren la calle, salir por la ciudad a ver qué está pasando. Y en estas circunstancias se encuentran con vecinos que les cuentan cosas, o con situaciones a veces inesperadas. Algunas no son “la gran noticia”, pero son parte de la cotidianidad.
Los fotógrafos, además de buscar el mejor ángulo, la luz adecuada y el marco más conveniente para la toma, tienen la condición de ser cronistas gráficos. Y con ello la oportunidad para mostrar con sólo una foto algo que las palabras no pueden explicar tan explícitamente.
Dándose un baño.
Estos días bochornosos de verano son trasuntados en crónicas que hablan de temperaturas muy elevadas, y cada vez las imágenes –ya en televisión o medios gráficos-- dieron la pauta que se tornaban insoportables.
Hubo imágenes de gente refrescándose como pudiera, y también de algún perro saliendo de una piscina. Porque el calor también los afecta grandemente.
Por eso, ver a las 5 de la tarde al animalito en una bañera con agua ubicada en una esquina de Gobernador Duval y Maipú (a una cuadra del Club Argentino), en absoluta soledad en un inmenso baldío, no podía dejar de llamar la atención.
El fotógrafo disparó su máquina desde el auto ante la mirada extrañada del can y se bajó para hacer una toma más cercana.
Cuando regresó le comentó al chofer: “Estas fotos son esas que decís ‘doy la vuelta a la manzana y la saco’, pero cuando volvés el perro no está más”. ¡Y tenía razón! Después de cubrir el accidente –un hombre había caído con su moto en medio del asfalto un poco más allá- el móvil de LA ARENA regresó y el perrito negro ya había abandonado la bañera… sí, tomó su baño y se fue un poco más fresquito.
¿A quién se le habrá ocurrido colocar la bañera en esa esquina? ¿Con qué intención? El perrito negro no lo dudó demasiado y se metió.
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