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Viernes 20 de febrero 2026

Turismo invita a viajar por el “Oeste Infinito”

Redaccion Avances 20/02/2026 - 19.35.hs

El programa turístico Provincial, “La Pampa Original”, difundió su invitación a “viajar por el Oeste Infinito”. Y enumeró sus atractivos: “donde el asfalto se rinde ante la barda y el silencio solo es interrumpido por el viento, nace una región que desafía los prejuicios sobre la llanura. Entre volcanes dormidos, cuevas enigmáticas y el mejor chivito del país, el oeste pampeano invita a una desconexión absoluta”, promocionaron desde la Secretaría  Provincial de Turismo que gestiona Saúl Echeveste.

 

El Oeste Infinito. 
En las últimas horas, desde la Secretaría  afirmaron que “la región Oeste Infinito no es solo un destino. Aquí, el tiempo corre distinto y el paisaje se vuelve vertiginoso, lejos del horizonte plano que muchos imaginan al pensar en La Pampa”.

 

Entre las opciones de interés está  Santa Isabel, localidad considerada “el centro neurálgico de la región por su oferta de servicios, que es la puerta de entrada”. La zona urbana “está enmarcada por médanos y los cursos del Río Salado y el Atuel, y la zona es un testimonio vivo del legado de los pueblos originarios. Su Fiesta Provincial del Chivito es la cita obligada para degustar los sabores más auténticos de la zona”.

 

Cerca, sobre la ruta 151 está Algarrobo del Águila. Allí “siguiendo las huellas del pasado, llegamos a ése pueblo. Aquí el paisaje se quiebra en cañadones y accidentes geográficos que parecen obras de arte. Sus senderos permiten oler la jarilla y el chañar, plantas que los antiguos pobladores usaban para curar y teñir lanas, secretos que los lugareños aún comparten con el visitante curioso”.

 

Siguiendo por la ruta provincial Nº 10, ingresando a la Payunia Pampeana, en la parte más profunda del oeste, está La Humada. Allí es el hogar del Cerro Negro y el Cerro Agua de Torres. Desde sus cimas, la vista se pierde en un horizonte de volcanes, un recordatorio geológico de la fuerza de esta tierra. Es también el epicentro de la Fiesta del Kurüv Antú, un tributo al sol y al viento”.
Payunia, volcanes y cuevas. Al sur de ésta última localidad está Chos Malal. En este paraje las piedras coloradas sirven de lienzo para pinturas rupestres que narran historias de siglos atrás. Pararse sobre esas rocas y mirar hacia el sudoeste  para observar los volcanes que asoman en el horizonte es una maravilla única.Allí, los puesteros y artesanos caprinos son los últimos guardianes de una forma de vida que se resiste a desaparecer.

 

El viaje propuesto sigue hasta Puelén. Y ahí “todo se vuelve místico al entrar en las Cuevas de Julepe y La Halada, en Puelén. Son cavidades que invitan a explorar sus misterios, mientras el antiguo Corral de Piedra, guardián de historias ancestrales, susurra el legado de las comunidades prehispánicas”.

 

Otro punto imperdible es la localidad de Limay Mahuida. Los atractivos son desde su imponente cantera de mármol hasta su antigua comisaría histórica (donde aseguran estuvo detenido Juan Bautista Vairoleto. Además, el pueblo invita a conectar con la herencia aborigen en un entorno de paz absoluta.

 

“Entre el susurro de las cuevas de Puelén y la mirada eterna de los volcanes de La Humada, el tiempo parece haberse detenido para preservar lo auténtico. El Oeste Infinito recuerda que la verdadera riqueza de un destino no está en el lujo, sino en el legado de sus piedras, en la maestría de sus artesanos y en esa paz profunda que solo se encuentra donde la tierra y el cielo se funden en un abrazo eterno”,  cerró el informe de Turismo.

 

 

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