Sabado 04 de febrero 2023

Ignacio Montoya Carlotto: "Vivo con eso, la llevo como puedo"

Redacción 14/11/2022 - 10.27.hs

"Hay que vivir con eso, la llevo como puedo", dijo riendo Ignacio Montoya Carlotto ni bien comenzó la charla en el estudio de la radio con Carlos Mateu. "No sé si se puede explicar tanto, pero pasó. Es un accidente. De un día para el otro todo se volvió grande, todo mucho. Yo me crié en el campo y de golpe y porrazo, de la noche a la mañana, me volví conocido. Recién un flaco nos limpió el vidrio del auto y me conoció y me preguntó qué hacia acá", narró.

 

-¿Podés lidiar con eso?

 

-A veces sí puede, y otras veces no. Por eso decía que es como hablar de un accidente. Ayer o antes de ayer, un director de cine me llama para hacer un documental. Qué ganas de joder, pensé yo. Un documental de qué mierda querés.

 

-¿Para que hagas música?

 

-No, ojalá, ahí lo hubiera atendido con ganas. No, un documental para hablar de toda esta historia y yo ya dije todo lo que tenía que decir. Y él me decía que quería hacer un documental sobre mi vida, pero yo le respondí: "Vos no querés hacer un documental sobre mi vida. Querés hacer un documental sobre un accidente que pasó en un momento de mi vida".

 

-¿Por qué decís accidente?

 

-Porque es así. No es un cosa muy feliz como para que te la estén haciendo notar todo el tiempo. Vos imaginate que la gente se puso muy contenta con todo esto. Vos me decías recién que te pusiste a llorar por mi reencuentro con Estela, pero a mi se me abría la puerta de una tragedia gigante, que desconocía y que se iba a llevar puesta mi vida de ese momento y la que venia después. Entiendo la felicidad de los demás pero no era la mía. Lo digo en el mejor de los sentidos, porque hay gente que se ofende con esto.

 

-Estela dijo entonces que ese era uno de los días más felices de su vida.

 

-Y esta bien. Obviamente. Si vos te ponés de su lado de la historia... Lo que ocurre es que la historia siempre se cuenta desde un solo sentido. Para mí todo esto pasó en un instante de mi vida y trajo lo bueno pero también mucha desgracia.

 

-¿Por qué?

 

-Porque todo no se pudo controlar, porque se me asoció con cosas... A mi nunca nadie me preguntó nada. Yo recibí una serie de amenazas medio fuertes. Todo por esta cuestión. Porque estamos todos medio locos. Pero viene sucediendo desde hace ocho años.

 

-¿Y por qué te amenazan?

 

-Por todo esto, por ser quien soy.

 

-Pero no tenés protagonismo político, seguís siendo el músico.

 

-Si, pero anda a explicárselos.

 

-Ni siquiera hacés alarde de ser el nieto de...

 

-No, porque tampoco es algo de lo que me tenga que sentir orgulloso. Yo no hice nada para ser eso.

 

-¿Y cómo te amenazan?

 

-A veces por teléfono, otras veces fue por carta, también por las redes sociales. Desean que uno deje de existir. Toda gente muy linda. Afortunadamente no pasa de ahí, es una cuestión mínima, pero me incomoda porque no termino de acostumbrarme. A mí me toca ser un personaje público, pero nunca lo quise ser, me toca por algo que me pasó, que lo asumo, pero no hice nada para aparecer en los medios. En todo caso me gustaría aparecer por mi laburo, que a veces ocurre.

 

-Incluso te pedían -o te pedimos- que tengas las mismas consideraciones políticas que tu abuela, como si no pudieras tener las tuyas propias.

 

-Si, sí, sí. En todo caso la que milita es ella y es la que tomó partido por un partido, con sus razones, que yo no se las cuestiono. El otro día me agarró uno y me planteó eso y le dije que si yo quisiera participar en política tengo todas las herramientas para hacerlo, pero no lo hago porque no tengo ganas, no es mi vocación. Pero también estamos en un país donde parece que la política es la única que puede cambiar todo y que no hay otras herramientas y la verdad es que hay otras herramientas.

 

-¿Crees que la música es una?

 

-Sí. Nosotros estuvimos en el concierto de Kevin (Johansen, el viernes en el Teatro Español). ¿A vos te parece que a la gente que estuvo ahí no se le modificó la cabeza un poco para bien?

 

-Sin dudas, la gente se fue feliz.

 

-Y bueno. Yo con esto no estoy diciendo que la política no sea una herramienta de cambio, de hecho lo es. Pero no es la única. Y en este país suele pasar que las cosas que se cambian por la política después se descambian. En cambio, las cosas que se modifican a través de la educación y de la cultura quedan para siempre. Y doy fe porque me pasó a mí también. Yo cuando tenía 9 años, que vivíamos en el campo con mis viejos adoptivos, que no teníamos ni luz, ni gas, ni agua. No teníamos ni radio, ni televisión. Yo nunca había escuchado música en vivo. Entonces fuimos a una tertulia, que se hacía a la tarde, en Colonia San Miguel, un pueblo cercano del campo donde vivíamos, y tocaban los Hermanos Martel. Y para mí fue infernal. Ellos tocaban cumbia, tocaban música del momento, pero a mí me pareció que era increíble. Era lo que yo quería hacer. Yo quería estar ahí. Y al tiempo empecé a aprender con Omar, uno de los que tocaba ahí, y al tiempo empecé a tocar con ellos y al tiempo se empezó a armar mi vida con eso y me sirvió toda la vida. Y tanto me sirvió que cuando me ocurrió este accidente yo me pude agarrar de eso y pude continuar mi vida sin pegarme un corchazo en la frente. O sin deprimirme. Me dio un propósito, una dirección. A mí la música me salvó la vida y por ahí le puede pasar a alguien más.

 

-¿Y este "accidente" te sirvió para tu carrera en la música?

 

-50 y 50. Trajo cosas buenas y cosas malas. Pero yo antes de que pasara todo esto, ya había logrado cosas, ya había llegado donde quería estar. Ya había grabado con Liliana Herrero, que para mí es una referente en un montón de cuestiones. Ya había grabado un disco con Rally Barrionuevo... Después sí, te acercás a un montón de gente que no te conoce, pero está bueno. La semana pasada toqué con Victor Heredia y estuvo buenísimo, toqué con Kevin Johansen también. Pero está bueno porque conocés más gente, pero la génesis de la cuestión está siempre en el mismo lugar, ahí en Olavarría, con los músicos que toco siempre. Con Facundo, que un día me llamó para tocar y grabamos un disco. Para mí la música no pasa por las luminarias. A parte a mí me tocó la luminaria por otra cosa. Si estuviéramos hablando acá porque me gané un Oscar por haber grabado la música original de una película de Spielberg, cosa que me gustaría que pase en algún momento, está bien, pero a mi las luminarias me llegaron por mis padres muertos. Es jodido. Y te convocan a hablar de eso. Es decir, por ser parte de la tragedia más grande de la historia argentina, que todavía hoy divide aguas.

 

-¿Y vos de qué lado estabas antes del "accidente"?

 

-No sé... No le daba mucha bola. Y después del accidente se puso complicado porque ya no pude decidir más. El mundo se puso muy complejo. Aprendí un montón, ojo, pero es difícil, y más en un país como este donde de inmediato te ponen una etiqueta.

 

-¿Eras ajeno a la tragedia que vivió el país en los 70?

 

-Sí, pero era un ciudadano informado.

 

-Pero como repercutió en vos pasar de ser el hijo de unos padres cariñosos, que vivían en el campo, a enterarte que no eran tus padres biológicos y que los que sí lo eran habían quedado atrapados en aquella tragedia.

 

-Ahí está el contenido de lo simbólico. Lo simbólico es una trampa a veces. Porque sobre mí se deposita un peso simbólico que hace que por ahí se me despersonalice. Y es difícil de llevar, porque yo no quiero asumir ese rol. Lo veo en personas que he conocido y que tienen sobre ellos un enorme peso simbólico. Y vi cómo los afecta en su vida.

 

-¿A quién conociste en estos años? ¿Cuál es el más groso?

 

-Por ejemplo, yo en un momento tenía el Whatsapp de Diego Maradona y hablábamos bastante seguido. Es muy lindo estar con esas personas porque se aprende mucho. He estado con el Papa Francisco, con jefes de Estado... Si sos inteligente y te quedás en silencio, en lugar de hablar, podés aprender mucho porque son personas que tiene mucho para enseñar.

 

-Imagino que vas con Estela a muchos de estos lugares. ¿Te incomoda estar ahí?

 

-A veces sí, sobre todo porque el rebote es bastante complejo. Vos te sacás una foto con fulano y ya, supuestamente, adherís a todos sus crímenes. Y no es así. Prefiero que no pase y muchas de las veces estas cosas pasan sin que haya foto. Te encontrás con personas públicas en reuniones privadas. A mi me parece que es mejor así. Luego hay gente más cercana a mi profesión con las que me sacó fotos, porque eso si me parece importante. Pero en estos últimos años lo más importante que me pasó es que fui padre. Eso fue lo que me pasó. Mi hija se llama Lola y tiene 6 años.

 

-¿Y cómo se lo vas a contar a Lola?

 

-Ya se lo estoy contando. Imaginate que es una nena de 6 años, con acceso a un celular. El otro día me preguntó: "¿Papá vos sos famoso?" Entonces le respondí que me conoce mucha gente. Y ella me preguntó por qué. Uf... bueno y ahí le voy explicando, de a poco.

 

-¿Y la conoce a la abuela Estela?

 

-Si, tiene un amor con su "pisca". Vivimos lejos, a parte nos agarraron dos años de pandemia, pero nos vemos cada vez que podemos.

 

-¿Le agarraste cariño a Estela? ¿Le tenés afecto?

 

-La figura del abuelo es difícil. Yo lo veo ahora con mi hija. Ella tiene los abuelos desde que abrió los ojos porque ellos siempre estuvieron ahí, tanto los papás de mi mujer como mis papás adoptivos, a los que les dimos ese rol. Están ahí para ella desde siempre. Son sus abuelos. Yo conocí a una persona a los 36 años, que es mi abuela, obviamente, pero que llegamos a ser como amigos. Y está bien, porque es lo que pudimos lograr en un escenario muy complejo. Nos divertimos, la pasamos bien. Tenemos ganas de vernos.

 

-¿Había una obligación de llevarte bien con ella?

 

-En un momento desistí de esa obligación y dije: "Si no se da, no se da". Y ahí me liberé y empezamos. Yo tuve al principio muchos problemas con nuestra relación porque se mezclaba lo público, lo privado, lo institucional... Una mezcla de todo, a la que se suma la ansiedad por el tiempo que te queda, porque ella es muy grande, pero siempre primó una situación de mucho buen humor, de reírnos mucho de las cagadas que nos mandamos y de pasarla bien en cuestiones que tiene que ver con lo cotidiano.

 

-¿Te dio por saber sobre tus padres biológicos?

 

-No me dejaron preguntar. Todos me contaron todo, muy rápido, por la ansiedad. En la mesa me decían y decían, hasta que en un momento les dije que no quería saber más nada, porque no me servía. Es muy difícil construir una relación afectiva con padres muertos, con alguien que nunca viste, del cual no tenés más referencias que las de otros, que además son referencias simbólicas. Yo ya la tengo bastante lejos a mi mamá y a mi papá, y si me los ponen en el bronce o en una remera me los sacan. Yo lo que necesité en algún momento, y ahora lo logré, es tener una relación afectiva con ellos. Y eso tiene que ser algo que haga yo, sin intermediarios. La abuela me cuenta cosas de una Laura que no sé si existe. Mi tío me cuenta de un hermano que no sé si existe. Lo hacen con la mejor de la voluntades, pero han pasado tantas cosas, tanto tiempo, además hay un discurso público sobre el tema que los transforma en personajes y no en personas.

 

-Estela siempre dice que te criaron con mucho amor. Reivindica eso.

 

-Con todo lo que le cuesta a ella. Para ella no es fácil. Y que lo diga tiene un valor extraordinario. Para mi y para todos. Nosotros ahora estamos en el medio de un proceso judicial que tiene como una tendencia natural a meter presos a los padres que criaron. Los llamados apropiadores. Por eso cuando dicen que la dictadura ya pasó, no pasó, sigue estando. Sino, no habría el revuelo que hay con la película (NdR: 1985) ahora y no pasarían todas las cosas que pasan. La dictadura sigue estando en tanto 45 años después, una directora de escuela, un hijo de peones rurales y los peones rurales están enfrentados en un intríngulis judicial que no sabemos cómo se va a resolver. Porque ahí no están los poderosos, estamos los pobres peleándose contra los pobres.

 

-¿Y cómo te gustaría que se resuelva?

 

-No lo sé. La Justicia está actuando. No se puede escapar de la Justicia. Yo no voy a dar ese mensaje. La Justicia es la Justicia aunque duela.

 

-¿Hay relación entre la abuela y tus padres de crianza?

 

-No, nunca la hubo. Hay respeto mutuo pero no se puede porque hay mucho dolor en el medio. No estamos en condiciones de... Mis tíos si, los primos, más o menos, pero no hay porque es muy dificil y yo lo entiendo.

 

-Guido, Ignacio ¿Cómo te llevas con el tema del DNI? Allí te llamás Ignacio Montoya Carlotto. ¿Por qué aceptas llamarte así?

 

-Porque no hay opción. Además me pareció que era lo que había que hacer. Pero la opción de quedarse con el otro apellido anterior es una obsesión compleja. Ahora existe gracias a gente que pensó en ello y que lo logró. Hay un nieto, que no lo voy a nombrar porque es un amigo y lo quiero muchísimo, que hizo toda una cruzada para conservar su apellido. Es como si yo me siguiera llamando Ignacio Urban. El lo hizo porque piensa que su identidad está constituida con ese apellido y un juez le dio la posibilidad. Lo que sucede es que, en este tipo de situaciones, lo que cambia es la partida de nacimiento, que se rectifica y vos pasás a ser hijo de los padres biológicos legítimos y eso hace que cambien todos los papeles de ahí en adelante.

 

-¿Te dieron otro DNI?

 

-Si, el Estado se hizo cargo de todo eso y de esa manera te pide disculpas. No me pasó con el nombre de pila. Se buscó al nieto de Estela con el nombre de Guido, y todo el mundo me puso ese nombre, pero no me corresponde, porque yo construí mi identidad como Ignacio. Los apellidos son algo que uno hereda, pero el nombre uno lo construye en alguna medida. Durante un tiempo, en el medio del caos que fueron esos días, pensé que podía usar los dos, pero luego me di cuenta que no, porque Guido se iba a comer absolutamente todo lo que quedaba de mi. No me doy vuelta en la calle si me llaman así y ciertamente me hincha las pelotas que me llamen así. He recibido amenazas también por eso, por no ser Guido.

 

-¿Y qué día naciste?

 

-Todo indica que fue el 2 de junio. Es lo que dice mi documento. Dice también que nací en Argentina, porque no se sabe muy bien dónde. Dice que nací en Buenos Aires, por el territorio de la provincia. Por suerte conservo el número de documento y no me tuve que aprender otro. Y cambié el Urban por Montoya Carlotto que era una manera de tener a los padres presentes.

 

Hijo de Laura y de Walmir.

 

Ignacio nació el 2 de junio de 1978 en cautiverio. Su madre Laura Carlotto y su padre Walmir Montoya -miembros de la organización Montoneros- fueron secuestrados y asesinados por la última dictadura que luego enterró sus cuerpos como NN en dos cementerios distintos. Los restos de Laura fueron identificados en 1985 y los de Walmir, en 2009. En junio de 2014 Ignacio tuvo dudas de su identidad y se presentó en Abuelas de Plaza de Mayo. La ONG presidida por Estela de Carlotto le confirmó en agosto de ese año que era el nieto que la referente de los derechos humanos había buscado durante 36 años.

 

"La terapia me salvó la vida".

 

¿Tuviste que hacer terapia?, le consultaron en Radio Noticias a Ignacio. "Obviamente ¿vos te pensás que, con todo lo que me pasó, estaría hablando de corrido si no fuera por la terapia? La terapia me salvó la vida", respondió sin dudar.

 

Montoya Carlotto dijo que Laura, su terapeuta, es una de las personas más importantes de este último tramo de su vida. "Empecé con ella terapia individual cuando me enteré que era adoptado, unos meses antes (NdR de conocer que era hijo de desaparecidos y el nieto de Estela de Carlotto)", indicó.

 

"Ella (Laura) es una persona de 80 y pico de años, con muchos años de terapia vincular. Y la verdad es que ella cambió sus hábitos de vida para trabajar conmigo. Dejó de mirar TV o escuchar radio, cerró sus redes sociales, porque no se quería enterar de nada de lo que pasaba conmigo, más allá de lo que yo le contaba. Iba a reuniones con amigos, le querían contar algo y les decía que no. Un nivel de profesionalismo que nunca vi. Y después me uní a un grupo terapéutico que llevaba 32 años. Y fue unirse a una comunidad de gente dispuesta a ayudar con un nivel increíble. Y todo ese proceso lo transité gracias a ese grupo", explicó.

 

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