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Miércoles 21 de enero 2026

Cruzó a nado ida y vuelta el Canal de Beagle

Por Redacción 21/01/2026 - 11.41.hs

Un experimentado nadador de aguas abiertas, que también fue guardaparque y que se encuentra radicado en Cosquín, provincia de Córdoba, desde el 2009 realizó un hito deportivo el sábado 10 de enero entre Tierra del Fuego y ChileMarcelo Stancanelli es un atleta de 50 años que consiguió cruzar a nado el Canal Beagle. Logró unir a los países de Argentina y Chile en un trayecto de ida y vuelta, enfrentó temperaturas muy bajas, de 8 grados, y fuertes corrientes submarinas. La hazaña la pudo realizar en 1 hora, 8 minutos y 59 segundos, y fue verificada por la World Record Certification Asociation (WRCA).

 

Desde el medio La Voz indicaron que la travesía se llevó a cabo en el punto más angosto del canal, lo que separa Punta Mackinlay (Argentina) de Cabo Peña (Chile). “Es el cruce más austral entre dos países en todo el mundo”, señaló Marcelo. El nadador es el primer argentino varón, con traje de neoprene, en realizar este doble cruce. “Cruces dobles (ida y vuelta) o triples sólo hay tres registros. En el año 1998 lo hizo Gustavo Oriozabala de Mendoza y en 2015 Alejandra Broglia”.

 

El mendocino, Gustavo Oriozabala, realizó la hazaña de completar un triple cruce del canal en 1998. Stancanelli indicó que Oriozabala, persona a la que considera el mejor nadador de aguas abiertas de la historia y que fue número dos del ránking mundial, completó el desafío “a cuero”, sin protección térmica, su cuerpo aguantando el frío en la piel.

 

En cuanto a Alejandra Broglia de la provincia de Santa Cruz, en el año 2015, consiguió el doble cruce de ida y vuelta utilizando traje de neoprene. Marcelo se puso en contacto con ella antes de realizar su travesía, para así apropiarse de las experiencias, dificultades y consejos de la nadadora.

 

En este contexto, se distingue a Stancanelli por ser el primer hombre que completó el doble cruce en la modalidad con traje de neoprene. Esta travesías de ida y vuelta es una rareza que está reservada para muy pocos desafiantes atletas.

 

El desafío

 

La travesía comenzó a las 10.30 de la mañana del sábado 10 de enero, hubo una pequeña demora que fue solicitada por la Armada de Chile por el tránsito de buques en la zona. Más allá de los contratiempos iniciales y de que el viento iba en aumento, Marcelo se apropió del agua para unir las dos orillas en un solo esfuerzo.

 

Esta prueba, que requirió tanto de esfuerzo físico como mental, tuvo un recorrido de 3.250 metros. Marcelo pudo completar el primer tramo hacia la costa chilena en 28 minutos. Cuando tuvo que regresar se encontró con mayores dificultades debido a la rotación del viento y a la contundente fuerza de las mareas. La corriente, dijo Marcelo, lo empujaba hacia el este, hacia el Océano Atlántico, eso lo obligó a esforzarse todavía más para mantener el rumbo.

 

“En algunos momentos era como estar nadando en una bicicleta fija, le daba y no avanzaba”, dijo Stancanelli, y aunque sabía que se iba a enfrentar a un desafío enorme, la exigencia de lo vivido fue muy distinta. Lo que planificó que le demandara menos tiempo, le llevó 41 minutos.

 

La logística del cruce estuvo a cargo de la Asociación Civil Beagle Team y de la fiscalización de Marcelo Almirón, intendente del Parque Nacional Tierra del Fuego. Ambos países coordinaron el operativo de seguridad para permitir que el nadador cruzara la zona de alto tráfico marítimo. Marcelo fue guardaparque en Tierra del Fuego por lo tanto, su profesión jugó en beneficio de su hazaña.

 

Preparación en las sierras cordobesas

 

Para poder cruzar las aguas del fin del mundo, Marcelo se entrenó durante todo el invierno en Córdoba, nadó en el dique de Capilla del Monte, con temperaturas de entre 9 y 13 grados, y hacía sesiones de inmersión en hielo para conseguir la aclimatación necesaria del Beagle.

 

Marcelo ya contaba con experiencia previa porque un año antes había realizado una primera travesía de 20 kilómetros en el Río Santa Cruz. “Sabía con lo que me iba a encontrar respecto a la temperatura”. Además destacó que en el agua salada del océano no tiene tanta baja de temperatura como suele suceder con los lagos de agua dulce y eso le permitió un mejor desempeño.

 

La preparación fue clave para soportar el frío durante toda esa hora y esos casi nueve minutos en los que estuvo sumergido en el agua. El traje de neoprene fue fundamental.

 

Después del éxito en el sur, Marcelo aprovechó su logro para pedir una pileta en su ciudad. Para el nadador, este pedido es de gran importancia para fomentar el deporte de alto rendimiento, como así también para la rehabilitación de adultos mayores y la prevención de ahogamientos en niños.

 

 

 

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