Reconocieron a trabajadoras por salvar a 15 bebés en la inundación de Bahía Blanca
La mayoría de los héroes no llevan capa y hacen un trabajo silencioso sobre el que muy pocas personas se enteran. La labor de estas personas no busca el reconocimiento ni la fama, sino que más bien son movidas por vocación y por el ímpetu de hacer lo correcto para cumplir con su trabajo.
Sin embargo, en algunas ocasiones es merecido que se le otorguen reconocimientos para que sus acciones ganen difusión y haya pruebas de que en las situaciones límites el altruismo puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.
Un ejemplo de esto son las dos médicas y 11 enfermeras del Servicio de Neonatología del hospital Interzonal “Dr. José Penna” de Bahía Blanca que fueron reconocidas este martes por la Cámara de Diputados de la Nación por haber salvado la vida de 15 bebés durante la inundación que sufrió la ciudad del suroeste bonaerense el 7 de marzo del 2025.
Las trabajadoras recibieron la Mención de Honor “Diputado Nacional Dr. Juan Bautista Alberdi”, la máxima distinción que otorga la institución legislativa.
La propuesta de otorgar el reconocimiento nació de la diputada radical Karina Banfi, quien es oriunda de Bahía Blanca, en tanto que la organización del homenaje corrió por cuenta de la Secretaría de Cultura de la Nación, según informó el diario La Nueva.
El acto de esta tarde estuvo encabezado por la propia Banfi y el presidente de la Cámara Baja, Martín Menem. La ceremonia dio comienzo con un video donde se mostraron imágenes de la grave inundación que sufrió la ciudad bahiense hace un año y la labor que realizaron las enfermeras para salvar a los bebés recién nacidos.
“Los bahienses sabemos de viento, de tornados y de polvo en días de verano. Poco de agua, siempre llovió poco en Bahía. Las lluvias torrenciales son un fenómeno de estos tiempos. el 7 de marzo de 2025, la ciudad y sus alrededores sufrieron una terrible tragedia. Amaneció con lluvias intensas, continuó con corrientes de aguas incontrolables, barrios anegados, comercios inundados, hogares arrasados. La inundación se lo llevó todo: 18 personas fallecidas”, dijo Banfi durante el acto, según un video que subió a su perfil de la red social X.
La Nueva agregó que la diputada del bloque Adelante Buenos Aires también destacó la labor de las enfermeras durante su discurso: “En medio de la incertidumbre, del miedo y del caos, hubo quienes no dudaron un segundo en quedarse donde más se las necesitaba. Las imágenes de las primeras horas eran espeluznantes. Y ahí estaban ellas, las enfermeras y profesionales del Servicio de Neonatología del Hospital “Dr. José Penna” eligieron permanecer al lado de los más frágiles entre nosotros: los recién nacidos”.
Testimonios de heroínas
La Agencia DIB, publicó los testimonios de estas heroínas, que no solo salvaron a esos bebés ese día, sino que también lo hacen diariamente. Todos los días ponen el cuerpo y el corazón para acompañar y cuidar: “Soy enfermera desde 2007. Trabajé en otra institución y en el Penna ya hace 11 años que estoy en Neonatología. Recuerdo que cuando comenzó a inundarse el sector del subsuelo yo ya había terminado mi jornada laboral, que es de 24 a 6, al igual que mis compañeras. Pero no pudimos volver a nuestras casas con nuestras familias: nos quedamos a evacuar a los bebés hacia algún lugar seguro. Estaba todo oscuro y nos alumbrábamos con los celulares. Solo sentíamos el agua en nuestros pies. Llamamos a las mamás que estaban en la residencia de madres, porque esa noche había 16 bebés pero no todas las madres estaban presentes", dijo Luciana Marrero.
“A algunos bebés los llevamos a la residencia de madres y a otros a una habitación de pediatría, ambos lugares en pisos más arriba. Nosotras mismas sacamos a los bebés hacia otro sector del hospital, entre ellos una bebé que pesaba poco más de un kilo", añadió.
La decisión de evacuar tuvo que ser tomada a la ligera por ellas y sin seguir ningún protocolo, debido a la peligrosidad de la situación. "Solo vimos que estaba entrando agua y no dudamos un segundo en evacuar a nuestros pacientitos. Con mis hijos por momentos estaba comunicada, por momentos se dificultaba, pero siempre confiando en que ellos iban a estar bien". Luciana tiene 4 hijos: Tomás de 21, Lautaro de 17, Santina de 14 y Abril de 10. Y ese día, estaban solos".
El milagro: Amely
Cuando todo era caos e incertidumbre, a eso de las 16 horas, el jefe del servicio, llegó con su vehículo particular para trasladar a una mamá con su bebé que había nacido con 27 semanas de gestación. En el vehículo se subieron Luciana con la pequeña Amely en su pecho, la médica Mariana Calahorra y la enfermera Clarisa Marcos.
"Llegamos hasta cierto lugar y no podíamos pasar por el agua. Después vino una ambulancia que tampoco pudo seguir destino y finalmente un camión del ejército: ahí sí pudimos llegar a la clínica de Osecac, donde continuaron la internación estos bebés. Los otros fueron trasladados más tarde, primero los más complejos. Para mí las cosas se hicieron muy bien de parte nuestra y de todas las personas que nos brindaron una mano. Tengo compañeras que se vinieron a la tarde con el agua hasta el pecho para poder relevarnos. Somos un gran equipo y de eso no hay dudas. Todos nuestros pacientes llegaron a destino, se salvaron todas esas vidas que teníamos en internación. Lamentablemente tengo muchas compañeras que han sufrido secuelas post inundación y que no han vuelto a trabajar en Neo y la verdad es que no cambió nada, porque en el Hospital nos ubicaron en el mismo lugar que estábamos, en el subsuelo. Pero también entiendo que debe ser muy complicado y costoso construir algo desde cero”, relató Marrero.
El agradecimiento de una mamá
Saira sonríe junto a su hija que el 15 de febrero cumplió un año. Amely nació después de un embarazo complicado. "El 7 de marzo, yo estaba en mi casa, eran cerca de las 9 de la mañana y me llega un video de la Neo toda inundada. La primera incubadora que estaban sacando era la de Amely. Me asusté muchísimo, me agarró un ataque de nervios. Mi mamá no me podía calmar", dice Saira todavía con angustia.
Amely nació prematura, de 27 semanas y pesaba solo 940 gramos. "Estuvo 15 días con respirador y después con CPAP, oxígeno. Estaba mal, no tenía esperanzas de vida, me habían dicho, pero a mí lo que me sirvió mucho fue aferrarme a Dios, nunca creí que no iba a sobrevivir. Llegué al Penna a las 5 de la tarde y ahí me dijeron que mi bebé ya no estaba, que a las 4 la habían trasladado. Lloraba. No entendía nada. No sabía qué era Osecac, me imaginaba que era Buenos Aires. Entonces el director de la Neo, con otra enfermera, frenaron una camioneta que nos trasladó hasta Sarmiento, pero no se podía pasar. Nos dejaron ahí y empezamos a caminar. Llegó mi tía y mi tío, pudimos hacer una cadena para pasar porque la corriente estaba terrible. Llegamos embarradas, mojadas. Me dijeron que la podía ver, pero tenía que cambiarme. Ese día fue la primera vez que la agarré en brazos. Fue lo mejor que me pasó, sentía que necesitaba ese reencuentro".
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