El invencible Pueblo Turístico que tiene menos de 500 habitantes
Hay un Pueblo Turístico de 113 años de historia, La Niña, que se encuentra ubicado en el partido de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires y que en su momento vivió épocas doradas. También pasó por etapas en las que parecía que se perdían todas las esperanzas. Pero sus habitantes no se rindieron y salieron adelante, igual que lo hacen en la actualidad gracias al turismo rural.
Según lo que publicó la Agencia Dib, este pueblo es resiliencia, es constancia, es comunidad. El pueblo de La Niña surgió a principios del siglo XX, igual que muchos de los pueblos del interior, gracias al empuje y a la llegada del ferrocarril. Fue creciendo gracias al auge agrícola y, de la misma manera en que creció, comenzó a decaer cuando el tren no volvió a llegar. Después de una fuerte inundación, La Niña quedó aislada hasta que volvió a encontrar su rumbo y un futuro. Gracias a su espectacular identidad rural es uno de los 39 Pueblos Turísticos que tiene la provincia de Buenos Aires.
El pueblo se fundó oficialmente el 12 de diciembre de 1912, pero su nombre original era La Aurora. Sin embargo, cuando se instaló la estación del tren se bautizó como La Niña. ¿Por qué? Una de las versiones que más circula es la que sugiere que el nombre tiene referencia directa con una de las carabelas de Cristóbal Colón. Esta hipótesis se sostiene porque en General Arenales, al parecer, se encuentra una estación que tiene el nombre de La Pinta. A lo largo del tiempo, el nombre de la estación se convirtió en el nombre del pueblo.
Después de que se fundó el pueblo tuvo un gran crecimiento vinculado a la actividad agropecuaria. En su época dorada tuvo cerca de 2000 habitantes, lo que sería cuatro veces más de la cantidad de población actual. Es que el tren era el alma y la salida de la enorme actividad agropecuaria.
En esos primeros tiempos llegaron inmigrantes italianos y españoles. Surgió la escuela, la iglesia y también centros recreativos. Como por ejemplo, el Club Atlético La Niña fue fundado en 1917 y constituía un lugar obligado para el desarrollo social y deportivo del pueblo. Además, La Niña era el centro logístico para todas las estancias de los alrededores, contaba con grandes almacenes de ramos generales y era el pueblo que se ocupaba de abastecer a la región.
Uno de los hitos fundamentales del pueblo fue la instalación de la empresa láctea Mendizábal durante los años 50. Esa fábrica era el corazón del pueblo y llegó a emplear a más de 100 personas. Entre los productos destacados se encuentran el postre Shimy o el queso Mendicrim.
El ocaso del pueblo comenzó cuando el tren dejó de pasar. La Niña quedó anclada a 9 de Julio a través de caminos de tierra. En seguida, los más jóvenes empezaron a emigrar hacia ciudades más grandes. El otro golpe nocaut que tuvo el pueblo fueron las inundaciones de los 80 hasta el 2002, momento en el que desbordó el Canal Mercante. Ya sin trenes y con todas sus tierras anegadas, la fábrica láctea Mendizábal decidió marcharse.
Pero las inundaciones no solo fueron la gota que rebalsó el vaso, también se convirtió en oportunidad porque creó nuevas lagunas ricas en fauna ictícola y convirtió a La Niña en la poseedora de un nuevo atractivo turístico: la pesca deportiva. Con el cierre de la fábrica llegó el silencio y hoy, la calma, la serenidad, es de las cosas más buscadas por los turistas para escapadas de fin de semana. Hoy La Niña es un destino que conserva sus calles de tierra, le da valor a sus casas de ladrillo a la vista y a las fachadas antiguas.
En la actualidad, La Niña tiene menos de 500 habitantes, arboledas añejas y una capilla que todos los domingos abre sus puertas. Uno de los lugares preferidos para visitar es el famoso almacén de ramos generales y la estación que todavía sigue en pie. Además, la laguna La Yesca tiene gran pique de pejerreyes.
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