El loro barranquero: del monte a los cables
El loro barranquero es un ave nativa de la Diagonal Árida Argentina, es decir, una franja geográfica que atraviesa el país desde el noroeste hasta el sudeste, desde Jujuy hasta la Patagonia. Si bien es un ave que habita las laderas de las montañas, cada vez está más presente en las ciudades de la región. Particularmente en Puerto Madryn, su presencia se hizo todavía más notoria debido a su protagonismo en recientes cortes de luz en la ciudad.
Los loros barranqueros aumentaron su presencia en los distintos centros urbanos por la pérdida de su hábitat natural y suelen generar inconvenientes, principalmente en la zona sur de Puerto Madryn, ya que hacen sus nidos en redes de de alta tensión. En este contexto, preocupa la gran cantidad de estas aves que están generando incidentes eléctricos.
“Los loros no prefieren estar en las ciudades y en los pueblos, prefieren utilizar sus ambientes naturales nativos. El problema es que están sufriendo una pérdida de su hábitat muy fuerte que está dejando a esta especie sin la posibilidad de su alimentación natural y de la utilización de los refugios naturales que tenía en el monte. En el sur de la provincia de Buenos Aires y en la parte costera de la provincia de Río Negro sufrió muchísima pérdida de hábitat por la ampliación de la frontera agropecuaria, además de grandes incendios; entonces los cultivos suplantan la vegetación nativa de la zona y a los loros no les queda otra que moverse a donde puedan conseguir refugio y alimento”, indicó Alejandro Gatto, investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET).
Grandes bandadas de loros comenzaron a asentarse en los centros urbanos como sucedió en la localidad de Puerto Madryn. Los loros barranqueros, animales diurnos que se alimentan durante el día y durante la noche, buscan dormideros que en su hábitat natural suelen ser las matas grandes de arbustos del monte nativo ya que al ser espinosas, evitan que los predadores terrestres como gatos monteses, zorros y demás puedan atacarlos. En cambio, en las ciudades buscan estructuras altas como postes de alumbrado, de cableado o árboles altos para utilizarlos de dormideros.
En cuanto a su alimentación, prefieren las hojas, brotes y frutos de la vegetación nativa de monte que está disponible principalmente en matas grandes de arbustos, de donde además de conseguir sustento nutritivo obtienen fitocompuestos que les permiten mantenerse saludables. Pueden volar más de 60 km hasta sectores con ambiente naturales para llevarle este alimento a sus pichones. Cuando no tienen ese alimento disponible pueden hacer uso de plantaciones y cultivos, aunque para ellos es una especie de comida “rápida” o “chatarra”, que a largo plazo suele hacerles hace daño.
En cuanto a la cantidad de ejemplares, las investigaciones demostraron que se perdieron cerca del 40 por ciento de la población histórica original de la especie. Este dato es contrario a lo que se observa diariamente en la ciudad, pero tiene que ver con que los loros barranqueros “están agrupándose donde los vemos más. Antes estaban más dispersos a lo largo del monte y ahora están más concentrados en pueblos y ciudades donde encuentran las dos cosas que están perdiendo: refugio y alimentación”, aclaró Gatto.
Finalmente, el investigador del CENPAT indicó que estos animales podrían comenzarar a disminuir su abundancia en la ciudad en la medida en que se vaya recuperando la vegetación que fue modificada por los grandes incendios que se registraron en los últimos años en la región, pero “es probable que tengamos que convivir bastantes años con los loros. Va a tardar un tiempo la recuperación de matas buenas que ofrezcan hojas y frutos para estos animales, además de buenos refugios”.
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