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Miércoles 24 de junio 2026

Encontraron a su hermano desaparecido después de buscarlo durante 51 años

Redaccion Avances 24/06/2026 - 21.38.hs

Las búsquedas que tienen final feliz suelen ser muy emocionantes, ya sea que se trate de dar con el paradero de alguna persona que estaba desaparecida o alguna mascota, incluso cuando se busca algo material como algún objeto robado.

 

Sin embargo, cuando lo que se consigue es la restitución de los restos de un ser querido que fue buscado durante 51 años es un acto conmovedor. Eso fue lo que se vivió este martes en la ciudad de Necochea cuando la familia de Horacio Ibarra Britos tuvo en su poder la osamenta del joven asesinado en 1975.

 

“Hoy nuestro hermano Horacio puede descansar en paz y cerca nuestro. Cerramos una intensa y dolorosa búsqueda que nos llevó 51 años”, manifestaron los hermanos de Horacio, luego de que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le restituyó los restos óseos.

 

Según relató una nota del portal Ecos Diarios de Necochea, dos integrantes del EAAF llegaron a media mañana de ayer a la vivienda de Abel Ibarra, en la localidad de Quequén. Allí entregaron un cofre de madera con la osamenta que había estado durante décadas sepultada como NN en el cementerio de Escobar.

 

Abel estaba acompañado por Juan, Oscar Daniel, María Cristina, Javier Alejandro y Graciela Inés, sus otros hermanos que también estaban esperando el ansiado momento. Horacio tenía 13 hermanos, de los cuales viven actualmente ocho. Luis y Marina no pudieron estar presentes en la entrega del cofre.

 

En su página web oficial, el EAAF informó que los familiares de la víctima “hicieron una ceremonia de despedida e inhumaron sus restos en el Cementerio Municipal de Quequén”.

 

Asimismo, el comunicado precisa que el proceso de restitución empezó en el 2010 cuando el equipo forense recuperó cuerpos inhumados sin identidad en el Cementerio Municipal de Escobar. Posteriormente, dos hermanos y una hermana de Horacio aportaron muestras de ADN y eso permitió identificar a uno de los cuerpos hallados.

 

“La investigación documental, permitió vincular con ese cuerpo registros dactiloscópicos de diciembre de 1975, tomados en el marco de una causa judicial iniciada a partir de la aparición en la vía pública de dos cuerpos en la zona del Río Luján, que luego fueron enterrados en el cementerio de Escobar. De esta manera pudo establecerse la fecha de fallecimiento y el lugar de hallazgo del cuerpo”, detallaron desde el EAAF.

 

Ibarra Britos había nacido en 1956 en Lobería, provincia de Buenos Aires. Le decían el “Ñato” y fue el segundo hijo de Horacio Ibarra con Lidia Britos. Trabajaba en la esquila y era un apasionado de las motocicletas. En junio de 1975, cuando tenía 18 años de edad, salió de su casa en el barrio 16 Viviendas de Quequén y nunca más regresó.

 

Durante el acto de restitución en Quequén, la familia de Horacio entregó una carta donde relataron el camino recorrido hasta encontrar sus restos y los sentimientos que les despertó. Reconocieron que la noticia no era la que esperaban porque todavía mantenían encendida “una luz de esperanza”.

 

Sin embargo, sostuvieron que cerraron una etapa, “una parte de la historia de nuestras vidas, de búsqueda, esperanza e incertidumbre”.

 

“Ahora sabemos qué pasó, que no va a volver, dejamos de buscar, pero sabiendo que encontramos el lugar con su nombre, con sus restos, para dejarle una flor, para estar en paz y, sobre todo, aunque sea de esta manera, poder tenerlo cerca, en el cementerio local. La búsqueda ha llegado a su fin”, concluyeron los hermanos Ibarra.

 

 

  

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