Hantavirus: murió una nena de 10 años y ya son cuatro las víctimas
Falleció por hantavirus una niña de 10 años en General Belgrano, provincia de Buenos Aires. Este acontecimiento generó profunda conmoción en la comunidad local ya que los casos por esta enfermedad de alta letalidad se encuentran en aumento y ya están registrados cuatro muertes en el último mes.
Desde el municipio confirmaron oficialmente que el fallecimiento se produjo el jueves 8 de enero, después de la validación del diagnóstico en articulación con las autoridades sanitarias provinciales y de acuerdo con los registros del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA).
La niña vivía en el paraje rural Chas, en una zona en la cual el Municipio de General Belgrano había comenzado a implementar acciones de bloqueo sanitario. En este territorio se realizaron tareas de desmalezamiento, fumigación y desratización, con el fin de prevenir nuevos contagios. “El caso fue tratado desde el primer momento conforme a los procedimientos establecidos y se encuentran en marcha las acciones epidemiológicas necesarias para el control del foco”, informaron desde la comuna.
Muertes confirmadas por hantavirus
Este caso es uno más de los otros tres confirmados con desenlace fatal. Murieron uno hombre de 59 años de Chacabuco que falleció internado en Junín en el mes de diciembre y que fue confirmado como positivo la semana pasada.
También falleció un hombre de 33 años en Mar del Plata y un adolescente de 14 años en San Andrés de Giles.
Aumento de casos
De acuerdo al último informe de Salud de la Nación, en 2025 se notificaron 77 casos confirmados de hantavirus, de los cuales 23 fallecieron, lo que representa una letalidad del 29,8%. Teniendo en cuenta la temporada actual, los casos notificados ascienden a 43.
De acuerdo al Boletín Epidemiológico que emite el Ministerio de Salud bonaerense, la ciudad de La Plata registró a lo largo del año pasado ocho casos confirmados, el número más alto entre todos los municipios.
¿Cómo se transmite?
El Ministerio de Salud de la Nación indicó que la transmisión al ser humano ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. Estos animales presentan una infección crónica asintomática con viremia persistente, eliminando el virus a través de la orina, saliva y excrementos. La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores infectados.
La transmisión generalmente ocurre al ingresar en el hábitat de los roedores, esto es, en áreas silvestres, zonas suburbanas y ambientes rurales, también en los peri-domicilios y durante el desarrollo de actividades laborales, recreativas o, en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados por roedores. A su vez, existe evidencia de transmisión persona a persona, y por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.
También pueden producirse contagios por:
- Contacto directo de excreciones con mucosas (conjuntival, nasal o bucal).
- Mordedura de roedores infectados.
¿Cuáles son los síntomas?
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede manifestarse desde un cuadro leve con fiebre inespecífica, hasta una forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un estado gripal e incluyen: fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, sin compromiso de las vías respiratorias superiores.
La detección y atención temprana son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Prevención:
El comunicado oficial indica las medidas preventivas para evitar este virus:
1. Evitar la convivencia con roedores y/o nidos y contacto con sus secreciones (orina, heces, saliva).
2. Sellar o tapar orificios que puedan servir como acceso de roedores a las viviendas.
3. Mantener el ordenamiento en el hogar, llevando adelante desmalezamiento así como también la limpieza de pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas con una solución compuesta por una parte de cloro y 9 de agua, dejándola actuar durante 30 minutos.
4. Ventilar ambientes cerrados (tales como viviendas, galpones, refugios en ambientes rurales) durante 30 minutos antes de comenzar su limpieza, utilizando la solución previamente mencionada, cubriéndose además la boca y la nariz con barbijo N95 antes de ingresar.
5. Prestar atención y tener especial cuidado en la puesta en funcionamiento de aires acondicionados cuyos filtros o conductos pueden tener polvo contaminado por las secreciones de roedores.
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