Harán un túnel en la Cordillera para que vuelva el tren después de 42 años
Un megaproyecto binacional busca reactivar el transporte ferroviario a través de la Cordillera de los Andes. La iniciativa privada prevé una inversión multimillonaria para conectar la región con distintos mercados. El nuevo trazado evitará las interrupciones invernales y recuperará una histórica vía de comunicación.
El histórico Ferrocarril Trasandino, una de las mayores proezas de la ingeniería del siglo XX, funcionó entre 1910 y 1984. Según detalla un artículo del Centro Cultural Argentino de Montaña (CCAM), la mítica línea fue ideada por los hermanos Juan y Mateo Clark y contó con "el túnel ferroviario más alto del mundo".
Tras sortear dificultades extremas, huelgas y problemas climáticos, la obra de 3.030 metros se inauguró el 5 de abril de 1910. Vivió su esplendor entre 1946 y 1955, pero el paso de automóviles deterioró la estructura.
Finalmente, en junio de 1984, "quedó fuera de servicio para el transporte de cargas a raíz de los aludes producidos en zonas de alta montaña de ambos lados de la Cordillera", detalla el portal web citado. El tramo chileno nunca se reconstruyó y, en 1998, la represa Potrerillos inundó 27 kilómetros de vías en el lado argentino, sepultando definitivamente el proyecto original.
Hoy, cuarenta y dos años después de su cierre, un consorcio internacional planea reactivar este corredor estratégico. El grupo empresarial impulsa una obra estimada en 9.600 millones de dólares para unir Mendoza con la costa de Valparaíso, según informó el diario Los Andes.
El núcleo de la propuesta actual es la edificación de un túnel ferroviario de 54 kilómetros que conectará Uspallata con la ciudad chilena de Los Andes. Esta monumental infraestructura, refiere el diario mendocino, "permitiría atravesar la cordillera sin depender de las nevadas que suelen afectar al paso Cristo Redentor durante la época invernal".
El plan general suma una doble vía electrificada de 420 kilómetros, un centro de cargas en Longotoma (Chile) y un puerto submarino de aguas profundas en La Ligua, con la meta de "exportar granos provenientes de Argentina, Brasil y otros países de la región con destino a Asia, a través del Pacífico".
A diferencia del pasado, donde la fuerza motriz se generaba con turbinas hidráulicas y cables de cobre, la nueva propuesta incorpora energías renovables y plantas de valorización de residuos.
Actualmente, el proyecto avanza a nivel institucional mediante reuniones con las autoridades de Valparaíso. Los promotores buscan aplicar el Tratado de Maipú, firmado en 2009 por las entonces presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet.
Si se constituye una entidad binacional, la obra evitaría los trámites ordinarios de cada país y el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, acortando su ejecución a un plazo de entre tres y cuatro años.
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