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Jueves 05 de marzo 2026

La laguna que se quedó sin peces y sin pescadores

Por Redacción 05/03/2026 - 19.01.hs

Las épocas de sequía suelen provocar consecuencias desastrosas en el plano ambiental, lo cual redunda directamente en el plano económico y de allí se ven afectadas todas las aristas que nutren a una comunidad. 

Sin embargo, la situación se puede profundizar aún más cuando se agregan otros factores. La laguna Chasicó experimentó una alta subida en su nivel salino que hizo que los pejerreyes que vivían en su interior fueran desapareciendo. 

Los pescados murieron y con ello se van muriendo de a poco todas las actividades que se realizaban alrededor de este espejo de agua que forma parte del balneario Chapalcó, ubicado al suroeste de la provincia de Buenos Aires, en el departamento Villarino.  

El diario La Nueva realizó un informe donde explicó que el 2025 fue un año de buenas lluvias en esa zona, pero los años anteriores fueron muy secos y todavía el lugar arrastra las consecuencias. 

 



La falta de agua hizo subir el nivel de salinidad en el lago: para el nacimiento de nuevos peces se necesitan entre 15 y 20 gramos de sal por litro y en el 2025 se registraron 32 g/l., casi igual a la salinidad que presenta el mar, cuyo promedio es de 35 g/l. De hecho, en el 2024 la laguna Chasicó llegó a tener un nivel salino de 55 g/l.

Los peces no resistieron, no pudieron reproducirse y los ejemplares se fueron muriendo. Los pescadores llevaron su práctica hacia otros lugares y todos los emprendimientos vinculados al turismo, la pesca, la gastronomía y demás están yendo por el mismo camino. Varios cerraron y emigraron. 

Manos a la obra

La gravedad de la situación generó que los vecinos se reunieran y decidieran convocar al Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia para buscar soluciones. Las lluvias llegaron y lograron bajar el nivel de salinidad de la laguna, tras lo cual las autoridades sembraron alevinos para intentar repoblar de peces el espejo de agua. 

Ahora lo que resta es esperar para ver si se puede reactivar la pesca a mediados del 2027. La práctica no está prohibida, pero la falta de peces hace que nadie vaya. Si el propósito se logra, la vida turística, deportiva y económica reverdecerá en el balneario.   

"El año pasado, profesionales del Ministerio resembraron la laguna, con 100.000 alevinos en el arroyo Chasicó, uno de los afluentes del lago que más acorde se encuentra con los índices de sal. De cualquier modo, los biólogos nos aclararon que muchas veces esto es una cuestión de prueba y error, y que no se puede asegurar que vayan a sobrevivir todos", detalló Virginia Fornasier, titular del Ente Municipal de Producción de Villarino, a La Nueva.

Más allá de que todo resulte según lo planeado, se deben considerar los tiempos de la naturaleza que no siempre son iguales a los humanos. Un pejerrey tarda, aproximadamente, un año en alcanzar un tamaño de 25 centímetros para poder constatar su presencia en la desembocadura del arroyo. Esto tampoco se puede analizar porque el agua presenta un alto nivel de turbiedad. 

 



"Hasta el momento no han encontrado nada, pero nosotros tenemos la esperanza de que va a funcionar y se va a volver a mover la economía del lugar. En marzo vamos a pedir una nueva resiembra para darle continuidad al ciclo, sobre todo porque vemos que la salinidad ha bajado bastante; pensamos resembrar todas las veces que podamos", adelantó la funcionaria.

Luego de ese paso, los resultados pueden ser disímiles y se relacionan con el comportamiento de los peces: puede suceder que pasen hacia la laguna o se vayan adaptando a la salinidad del agua. Es un proceso natural. 

Chapalcó recibe mucha gente en el verano, principalmente llegada de lugares cercanos de la región, pero la pesca era su motor que le permitía funcionar durante todo el año. La desaparición de peces y pescadores arrastró a los distintos emprendedores y prestadores. 

En agosto del 2025, se estimó que la población se había reducido a la mitad y existía el miedo de que no quedara nadie. Quedan pocas familias viviendo allí y están esperanzadas de la que la situación mejore. Tanto es así que algunas de esas personas viajaron a buscar alevinos y los sembraron. 

Todo lo que está a mano se hizo y se sigue empujando para que el lugar no se pierda. El tiempo, el clima y algo de suerte tendrán la última palabra. 

 

 

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