Murió la tigresa rescatada del ex zoo de Luján y trasladada a Europa
La ONG Four Paws envió un comunicado en el que se informó que el miércoles 1 de abril falleció la tigresa Flora que había sido trasladada al santuario FELIDA en los Países Bajos. La tigresa había sido rescatada del ex zoológico de Luján el 23 de febrero. En ese momento, fue rescatada junto con dos osos. Al momento, todavía quedan más de sesenta grandes felinos y otras especies de animales en condiciones precarias después de que el predio cerrara en 2020.
“Al principio, Flora se adaptó bien. Le encantó su primera cama de paja y disfrutó descansando en su hamaca al sol. Sin embargo, recientemente el equipo de Felida había notado en ella signos de dolor y malestar”, indicaron en el documento de prensa redactado por la ONG.
Según lo publicado en el portal de Infobae, la evaluación médica destacó que la tigresa Flora se encontraba sufriendo una peritonitis severa, una inflamación abdominal. En el momento en que el equipo de veterinario que trabajan en la ONG detectaron el estado de Flora se la preparó con urgencia para una cirugía. El equipo veterinario hizo todo lo que pudieron para que el animal se salve, pero Flora murió.
La directora de programas de Four Paws, Luciana D’Abramo, dijo: "Perder a Flora después de haber podido ofrecerle una vida mejor es desgarrador para todo nuestro equipo. Cuando un animal ha sufrido años de cuidados inadecuados, lamentablemente puede enfrentarse a riesgos significativamente mayores. Incluso cuando nuestros veterinarios los consideran aptos para viajar, siempre existe el riesgo de que surjan problemas de salud que estaban escondidos, tanto durante o después del traslado.”
El ex zoológico de Luján
En el ex zoo de Luján, las personas que visitaban el lugar podían elegir tomarse fotos con los leones y los tigres, podían tocarles la cabeza y posar con ellos en rincones que no eran seguros para nadie. En ese contexto, durante el 20202, en pandemia, el zoológico fue clausurado por maltrato animal y cerró definitivamente en 2021. Desde ese momento, hace más de cinco años, los animales: dromedarios, cebras, monos y un chimpancé y felinos, todavía sobreviven con pocos cuidadores que tratan de darles comida casi todos los días.
Flora pasó años confinada hasta que su historia salió a la luz. En este contexto, la ONG FOUR PAWS describió que el lugar era una especie de “espacio de emergencia” y que la supervivencia de los animales dependía de la buena voluntad de cuidadores y de donaciones de comida que resultaban irregulares. Es decir, para alimentarlos se usaban donaciones de caballos y de vacas muertas que eran dadas por los campos cercanos de Luján.
Flora en el santuario
El santuario Felida es un lugar para la rehabilitación de grandes felinos que se encuentran en situación crítica. Ahí no hay exhibición pública de animales, tampoco rutinas de entretenimiento. Todos los animales reciben atención veterinaria personalizada, se les hacen dietas adaptadas y los hacen vivir en ambientes que simulan las condiciones naturales. El objetivo es que los felinos puedan recuperar comportamientos propios de su especie y tratan de reducir el estrés que estos animales fueron acumulado en todos los años de encierro.
Flora se adaptó bien y rápido. En este lugar, fue la primera vez que la tigresa pudo elegir dónde descansar. Disfrutaba de recostarse sobre una cama de paja y se acostaba en una hamaca abajo el sol.
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