Se acerca la temporada de orcas y mejoraron puntos clave de avistaje
Este domingo comienza el tercer mes del año y con la llegada de marzo, las orcas salen de caza en la Península Valdés. Esta es una de las temporadas más esperada por visitantes de distintas partes de la Argentina como turistas de otras partes del mundo. Es que el avistaje de orcas en las costas de Chubut es un atractivo natural que no puede pasarse por alto. Por lo tanto, la provincia se encuentra trabajando en los preparativos y mejoras en la Estación Operativa Punta Norte, que se encuentra ubicado en el Área Natural Protegida Península Valdés.
En primer lugar, según lo informado por La Mañana de Neuquén, las obras que está realizando el gobierno provincial tienen por objetivo mejorar la experiencia y el avistaje de los visitantes en uno de los puntos más emblemáticos del turismo de naturaleza. Desde ahí se pueden observar a las ballenas que impactan entre la arena y el agua con su manera particular o especial técnica de caza que es bien conocida como “varamiento intencional”.
Todos los trabajos que se están realizando en los miradores tienen por fin facilitar la circulación y que sea más cómodo el recorrido el lugar para que se pueda observar fácilmente el espectáculo natural que suelen dar estas ballenas asesinas. Es que, para estas fechas, se incrementa notablemente la concurrencia de turistas, fotógrafos, científicos, documentalistas, todos hacen filas larguísimas para no perderse de los varamientos.
El varamiento intencional
Las orcas suelen llegar a las costas de Chubut en dos fechas. Una es entre marzo y mayo y, la otra, en octubre y noviembre. En el transcurso de estos meses, la costa chubutense es un escenario impactante del comportamiento natural más singular de la vida silvestre. Es que en verdad, los varamientos intencionales, son un espectáculo único en el mundo.
En las horas en que la marea comienza a subir, las ballenas se impulsan hacia la costa para cazar a las crías de lobos marinos o de elefantes marinos. Después vuelven a altamar.
Este fenómeno se documentó por primera vez en 1974. Es único en el mundo, como también es único el modo en que las orcas aprenden su técnica: se transmite de generación en generación. En estos ejercicios las orcas más jóvenes aprenden lo que tienen que hacer, antes de poder realizar las maniobras por sí mismos.
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