Subió y bajó la montaña más alta de América en menos de un día
Los mayores desafíos son contra uno mismo. Son aquellos en los que se pone a prueba la resistencia física, aunque también la resistencia mental, que es más difícil de entrenar y dominar.
Cuando esos desafíos incluyen la naturaleza, todo se complejiza aún más. La madre tierra es imponderable y no regala nada cuando alguien la pone a prueba.
Sin embargo, a Nicolás Verdugo esas situaciones lo animan y lo impulsan. Por tal razón decidió intentar subir y bajar el cerro Aconcagua en 15 horas. No logró su objetivo, pero por solo cuatro horas. Más allá de eso, lo que importa es la experiencia, el camino y el aprendizaje obtenido…para volver a intentarlo.
“Yo diría más una locura, la verdad que salió hace un par de años y hace ya dos temporadas que estoy trabajando y este tiempo me sentí muy bien”, relató el joven acerca de cómo nació su objetivo, según publicó el Diario San Rafael.
El domingo de madrugada, alrededor de las 4hs., empezó con su travesía y para las 23hs. estaba llegando a Horcones. El recorrido comenzó en la entrada del Parque Provincial Aconcagua y finalizó en el mismo lugar. A eso de las 14hs. hizo cumbre en el pico más alto de América.
Su idea era registrar el tiempo que le llevara el desafío, por lo cual tuvo que cumplir con varios trámites administrativos y presentar un plan de contingencia, que incluyó logística y un acompañamiento en los tramos más exigentes.
“Para poder hacer este tipo de cosas y registrarlo hay que presentar un plan de contingencia… uno de mis compañeros me acompañó desde Mulas a cumbre y de vuelta me acompañó, en la cumbre me estaban esperando compañeros, un amigo también
me estaba esperando con algo caliente, así que estaba todo como súper organizado”, contó al medio citado.
Nicolás es oriundo de San Rafael, pero vive en Mendoza capital. Allí estudia Psicología y trabajar en el Parque Provincial Aconcagua durante la temporada. Es una de las personas que se encarga de transportar equipos y armar campamentos en altura.
Por esta razón, posee un amplio conocimiento del terreno, lo cual le sirvió de mucho en su ascenso. Sin embargo, eso no lo salvó de sentir mucho frío en la altura. “No sé qué temperatura estaba, entre las 9 y las 10 de la mañana sí hizo bajo cero, porque
fue ahí estar entre los 5.500 y los 6.000 metros de altura y en ese momento de la mañana sí estuvo muy frío”, manifestó el joven.
Al contrario de lo que se podría creer, la parte más complicada del trayecto fue en el descenso porque el frío le provocó problemas en su garganta y eso le impidió respirar con normalidad. “Había pasado mucho frío. Parece que me lastimé la garganta o algo así, que estuve tosiendo mucho, no podía casi correr, porque tosía, me faltaba el aire. En Mulas recuperé un poco, comí, me hidraté, pero sí con mucha tos y no me dejaba correr, así que tuve que bajar casi caminando”, señaló.
“El tramo más difícil fue de Plaza de Mulas a Horcones, estaba muy cansado, muy deshidratado y fue 100% cabeza y amor, pura pasión poder terminarlo”, expresó.
Llegó a la cumbre en 10 horas y tenía muchas expectativas de descender en 5 horas y así poder cumplir su objetivo. No obstante, tardó poco más de 19 horas en total. Sin embargo, afirmó que el año próximo lo volverá a intentar. Tiene todo: entrenamiento, juventud, experiencia y ganas…en esos casos, es cuestión de tiempo que la suerte y el clima acompañe.
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