Tres primos, una idea y el snack patagónico que conquista al mundo
En el norte de la región patagónica, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, la manzana es más que una fruta, es el pulso, es el latido de una región marcada por la producción de peras y manzanas. Un día, una idea que tiene más de 17 años, fue llevada a cabo por tres primos, un grupo de emprendedores que decidió un nuevo recorrido para la manzana sin perder la identidad de la zona.
Durante más de 17 años, Gastón Arcucci, Manuel Pucheta y Nicolás Olleac, tuvieron una idea que permaneció en proyectos, bocetos y conversaciones, que de a poco, como un caminito de hormiga, se iba consolidando. La idea era poner a la manzana como protagonista de sus proyectos laborales. Hoy, esa idea se llama: Fruch, una empresa que transformó la materia prima la Patagonia en un snack saludable, crocante y con proyección mundial. Se trata de rodajas de manzana que no tiene conservantes y que son aptas para todas las condiciones alimentarias. Además, conservan la frescura de la fruta y son riquísimos. Un sueño cumplido.
El secreto del crunch
En una época en la que el mercado se encuentra saturado de productos ultraprocesados, Fruch aparece como un producto de alta calidad, es diferente, es la fruta real. Se vende en sus distintas variedades: de manzana roja y de manzana verde, además de una línea innovadora que tiene corte americano sin azúcar agregada. El valor agregado de este producto radica en un proceso de horneado que les llevó muchos años perfeccionar. Según informaron desde el medio Alerta Digital, fue recién cuando al morder la rodaja y sintieron el "crunch" que decidieron lanzarse al mercado.
Con todos sus conocimientos en sus espaldas, con toda la incertidumbre pero con la certeza de que lo que tenían en sus manos era como un gol de Messi, los tres primos trazaron un plan, objetivos de producción y proyecciones de rentabilidad. Surgieron desafíos, las tareas comenzaban a multiplicarse, pero no podían frenar, no después de tanto tiempo de soñar y soñar.
Registraron la marca, diseñaron el equipamiento técnico, pusieron las máquinas a punto, trabajaron en la conservación del producto, con los distribuidores, trámites de exportación, cálculos financieros, selección de personal, tareas, tareas y más tareas. Entendieron que su ventaja era que no necesitaban hablar de saludable, la gente lo asociaba directamente a la fruta, explican los creadores del producto. Además, no hay otro producto igual en el mercado. En el mismo contexto, la desventaja es que son tan vanguardistas que no hay un producto igual con el que puedan compararse.
Ya están en venta en locales de consumo masivo como cadenas de hipermercados, a estaciones de servicios y líneas aéreas. De cualquier manera, el impacto más importante lo encuentran en las ferias, cara a cara con los consumidores, es ahí donde se revela la magia.
“Estuvimos cerca de cuatro años convencidos de que no se lograba el producto sin azúcar, a pesar de la insistencia del público que quería consumirlo, pero no podía por cuestiones de salud. Más de 100 intentos de prueba y error. Y no salía. En una de esas, cambiando parámetros, cambiando cortes, cambiando cosas, sacamos un producto que hoy no para de crecer y es la puerta a muchos nuevos canales de comercialización”, indicó Gastón.
La historia de Fruch
Esta no es una historia reciente. No, manzana. Según se cuenta en el portal de Río Negro, las raíces de este proyecto se remontan al año 2000, cuando Arcucci y Pucheta (licenciados en Tecnología de los Alimentos) ya realizaban ensayos con la fruta deshidratada en la universidad. “Ni bien terminamos la carrera dijimos ‘vamos a hacer algo con la manzana’. Hicimos pruebas, algo muy casero, y ese bichito nos quedó”, recuerda Arcucci.
Sin embargo, la vida laboral tuvo prioridad y la semilla, la idea, el sueño se fue postergando. Los protagonistas de esta historia se desarrollaron en la industria vitivinícola de Neuquén. Pero los sueños no se olvidan, laten, lejanos, un golpeteo que funciona como un recuerdo nostálgico de la vida que uno desea alcanzar. “La idea siempre estuvo, pero llega un momento en el que decís: es ahora o nunca”, confiesa el empresario a Río Negro Rural. “Nuestro foco es darle valor agregado a la manzana, que es la principal economía regional, ese es un poco el orgullo que tenemos”.
“Hubo un momento en el que yo ya estaba por bajar los brazos, porque no se secaba bien la fruta. Hasta que un día salió una rodaja como queríamos, y ahí entendimos que había llegado el momento que esperábamos para comenzar a pensar en grande”, dijo Gastón Arcucci, socio fundador de Fruch.
Artículos relacionados
