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Miércoles 04 de febrero 2026

Un destino en tierras volcánicas que puede ser visitado en cualquier época del año

Redaccion Avances 04/02/2026 - 18.48.hs

Los grandes destinos turísticos suelen acaparar la atención en temporada alta, principalmente porque invitan al descanso en un espacio apacible frente a un curso de agua. Sin embargo, hay personas que prefieren descansar estando en movimiento y desconectarse a través de la conexión con la naturaleza. 

Para ellas siempre hay lugares ideales que pueden conocer. Uno de ellos es Malargüe, ubicado al sur de la provincia de Mendoza. Según la página web oficial del Ministerio de Educación de esa jurisdicción, la palabra “Malargüe” significa “lugar de bardas rocosas” o “lugar de corrales”. 

Es un vocablo mapuche: Malal es una barda o pequeña elevación del terreno que tiene por un costado un corte o pique y que por su ubicación en las márgenes de los ríos la hacen utilizable para el encierro de las grandes piezas de caza o de hacienda, en tanto que Hue significa lugar. 

El departamento Malargüe fue creado el 16 de noviembre de 1850 y está dividido en cuatro distritos, que son Agua Escondida, Río Barrancas, Río Grande y Malargüe. 

 



Por otro lado, todo el departamento es un destino encantador para el turismo porque ofrece actividades de distinta índole en paisajes que tienen la particularidad de quedar grabados en la memoria, así como quedaron las tierras volcánicas de la zona. 
Es un lugar de muchos contrastes y “cielos limpios”, según describe la web oficial de Turismo de Mendoza. Allí se puede aprender, explorar y dejarse maravillar por los escenarios que presenta su variada geografía. 

Los amantes de la aventura pueden disfrutar de Malargüe durante todo el año. En invierno están Las Leñas, El Azufre y Real del Pehuenche para practicar deportes, como esquí y snowboard. Para el verano, las opciones aventureras son aún más diversas porque se puede hacer trekking en la montaña, pesca deportiva, cabalgatas, andar en mountain bike o realizar safaris fotográficos 

 



También está la Caverna de las Brujas, formada por túneles de estalactitas y estalagmitas que dan paso a un mundo de otra esencia en las capas subterráneas. Si la caverna no es suficiente para interiorizarse en el pasado, está el Volcán Malacara que se puede recorrer por dentro. 

En La Reserva Provincial La Payunia se puede apreciar un mar de lava petrificada que es uno de los campos volcánicos más densos del mundo. Las palabras no alcanzan para describir la experiencia de atravesar ese paisaje lunar. 
Quienes gusten del arte de la fotografía están casi obligados a conocer la laguna de Llancanelo, donde las aves migratorias y los flamencos rosados copan la escena. 

El epíteto de “cielos limpios” en Malargüe tiene su razón de ser en que permite la práctica de distintas actividades ligadas al turismo astronómico. La inmensidad del universo deslumbra y enseña. En el observatorio Pierre Auger, el mayor centro mundial de estudios sobre rayos cósmicos, se pueden realizar visitas guiadas y explorar el material interactivo para todas las edades. Asimismo, en el Centro de Convenciones y Planetario el disfrute pasa por las proyecciones astronómicas y exposiciones sobre el cosmos. 

 



Por último, y no por eso menos interesante, se encuentra la gastronomía malargüeña. El chivito y la trucha de río o de criadero son dos de los manjares disponibles, a los que se suman los quesos artesanales y las conservas, entre otros productos regionales.  

 

 

 

 

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