Sabado 29 de noviembre 2025

Al borde del colapso

Redacción 28/11/2025 - 00.35.hs

Ha pasado apenas un mes de los comicios legislativos en los que Javier Milei volvió a imponerse en buena parte del país y la economía real ha vuelto a mostrar con total crudeza un deterioro que no frena. Las noticias de los últimos días sólo informan sobre despidos, cierres de plantas y una caída abrupta de la actividad industrial a lo largo y a lo ancho de todo el país.

 

La última novedad la proporcionó la empresa Whirlpool, que anunció que dejaba en la calle a 300 trabajadores, tras el cierre de una fábrica que había inaugurado en 2022 tras una inversión de 52 millones de dólares. Iban a producir 300.000 unidades anuales y pensaban exportar alrededor del 70% de la producción. Ahora confirmaron que no fabricarán más electrodomésticos en Argentina y que se dedicarán a la importación y distribución.

 

La misma situación registrada en la localidad bonaerense de Pilar se observa en otros polos industriales. En Venado Tuerto, tanto Corven -dedicada a motos y amortiguadores- como la reconocida empresa Essen, dedicada a la fabricación de ollas, anunciaron la reducción de sus plantas de personal en más de un centenar de trabajadores.

 

La lista sigue, según los informes publicados en los últimos días: Frávega cerró locales y hay comentarios sobre nuevas cesantías; Dana cerró su planta de San Luis con 50 despidos, SKF se retiró dejando 150 personas sin trabajo y en La Rioja se perdieron otros 150 empleos entre tres empresas.

 

La tendencia marca una reconversión empresarial. Como producir da pérdida, el objetivo es transformarse en importadores. Los datos son alarmantes: según el Centro de Economía Política Argentina, desde la llegada de Milei a la Casa Rosada cierran 30 empresas por día. Hay otro dato más preocupante aún: se destruyeron 276.000 empleos registrados entre diciembre del año pasado y agosto de este año.

 

En tanto, en este octubre se declararon 143 procesos preventivos en empresas, lo que representa un crecimiento del 211% respecto a 2023 y el guarismo más alto desde la crisis de 2019, en el final del gobierno de Mauricio Macri.

 

En el medio, hay cuestiones básicas que no escapan al más puro sentido común. Hay caída de ventas por salarios achatados y jubilaciones estancadas que dan como resultado un consumo deprimido. La consecuencia de la baja en la demanda es la reducción de la producción en las fábricas y ese recorte genera despidos.

 

Lo llamativo de este oscuro panorama, que se veía venir, es que no tuvo correlato electoral. Por citar un caso, en Venado Tuerto, Milei llegó a obtener más del 75% de los votos en numerosas mesas. Ahora, apenas un mes después, el parque industrial se vacía.

 

Mientras tanto, en octubre el ingreso de mercadería extranjera alcanzó niveles récord. Los registros muestran que más de 4.000 productos entraron al país en un solo mes, con un crecimiento interanual del 237 por ciento, en rubros como alimentos, higiene, indumentaria, electrodomésticos, calzado, bazar e instrumentos musicales.

 

La contracara es la pérdida de la fuente de ingreso para miles de trabajadores, mientras la industria argentina retrocede a niveles que no se veían desde hace dos décadas.

 

Antes de las elecciones las máximas autoridades se cansaron de asegurar que “lo peor ya pasó” y que los problemas sobrevendrían si la oposición ganaba las elecciones de medio término. Parece que otra vez se equivocaron. Un sector industrial al borde del colapso y miles de trabajadores despedidos desmienten ese pronóstico.

 

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