Audacia e ignorancia
Es reiterada la aptitud del gobierno mileísta para ubicar funcionarios de muy escasa o nula capacidad técnica y política en puestos de responsabilidad. Basta con recordar a su canciller inicial, que ignoraba lo básico de la política internacional (al actual tampoco le sobra mucho); el vocero de hasta poco tiempo atrás (experto en enriquecimiento rápido) o el titular en la Comisión Nacional de Energía Atómica un genio –según el Presidente-, pero experto en pagar sus gastos particulares en el exterior con fondo oficiales.
Días atrás un individuo de la misma especie, funcionario de tercera o cuarta categoría y titular de una ignota oficina creada por el gobierno de Milei para “señalar falsedades concretas” y “dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política” y combatir las “fake news” o noticias falsas que pueblan el panorama informativo nacional, tuvo la audacia de acusar a China por la tragedia de Nepal, responsabilizando Partido Comunista chino por el devastador alud que dejó más de mil muertos en el país asiático.
Con una audacia sólo superada por su ignorancia en la materia, el libertario afirmó que el origen de la catástrofe estaba en una empresa estatal china que estaba construyendo una represa la frontera con Nepal con “los típicos fallos de la organización estatal”. Esos fallos en la actividad industrial llevaron al mayor colapso de una construcción civil que se tenga registro”. Y para que no queden dudas reiteró que el suceso “se suma a los mayores desastres humanitarios que generó la gestión del Partido Comunista de la actividad industrial en la historia (...). El comunismo mata. El Partido Comunista vestido de ‘empresario’ mata”.
Semejantes afirmaciones llevaron a una inmediata reacción de la embajada china al replicar que, pese a haber sido hechas por un cagatintas de imprecisa e ínfima categoría atacaba “maliciosamente” al sistema gobernante en aquel país y estaba motivado por “prejuicios ideológicos sesgados”.
Semejantes disparates, expresados en un nivel que ni de lejos le correspondía, obligaron al vocero presidencial a generar una disculpa de apuro, abandonándolo en la soledad del ridículo al decir que “No hay ningún funcionario que haya hecho alguna afirmación al respecto. El Gobierno no se pronunció negativamente para nada”.
Lo paradójico de esas desatinadas declaraciones es que en los días que corren la Argentina esté ligada a China por un préstamo de apuro que recibiera en un momento crítico de su economía, y no le conviene ni puede darse el lujo de hacer críticas infundadas por más que -hay que recordarlo- se inserten en el tono que a comienzos de su gobierno hiciera públicas el propio Milei.
Como corolario al problema creado cabe considerar los antecedentes de este funcionario más papista que el Papa. Nombrado en el cargo por sus confesos antecedentes de haber participado en “la mejor campaña de la historia y convencido de que a este país lo salvamos nosotros”. Es militante de la derecha política y fue cercano a Fernando Cerimedo, el asesor presidencial actualmente preso en Bolivia. Ha caracterizado su quehacer con frecuentes críticas al periodismo, siguiendo la onda presidencial.
La Cancillería, curándose en salud, se apresuró a comunicar públicamente que el bizarro escribidor no depende de ese ministerio, sino que trabaja bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia.
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