Sanar lo que el asfalto rompió
En Argentina, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, mueren más de 4.000 personas por año en siniestros viales y más de 80.000 quedan con lesiones.
Por Dr. Alejandro Vela*
Hay un momento que las familias argentinas que integran Estrellas Amarillas conocen demasiado bien. Es ese segundo suspendido en el que el tiempo se detiene. El teléfono que suena a deshora. El silencio en la ruta. La estrella que después habrá que pintar en el asfalto para que nadie olvide que allí una vida fue interrumpida. Yo no pinto estrellas. Yo trabajo con caballos. Pero hace 20 años entendí que mi labor empieza exactamente donde termina el parte policial del siniestro.
En octubre de este año tendré el honor de llegar a La Pampa para dictar la Certificación Internacional de Equinoterapia y Coaching Asistido con Caballos - Teórico Práctica: Construyendo un Cerebro - Neuroplasticidad, organizada junto a mis hermanos de camino de Equinoterapia El Zorzal y la Asociación Pampeana de Equinoterapia. Será en dos sedes: 10 y 11 de octubre en Santa Rosa y 16 y 17 de octubre en General Pico. Con cupos limitados, porque no es una formación masiva; es una capacitación para transformar vidas, empezando por la del propio terapeuta. Y en el marco de este Especial de Estrellas Amarillas, quiero que hablemos de lo que nadie quiere hablar después del choque: el trauma que queda vivo.
Cada una de esas estrellas amarillas que vemos en las rutas representa una familia en estado de shock permanente. La sociedad, con buena intención, le dice a quien sobrevivió o a quien perdió a alguien: "tenés que ser fuerte, tenés que seguir adelante". Pero el cerebro no funciona por decretos. Lo que queda es el Estrés Postraumático (TEPT).
Después de un siniestro vial, el sistema nervioso queda atrapado. El cuerpo sobrevivió, pero el cerebro se quedó en la ruta. Aparecen los flashbacks cuando frena un colectivo, el pánico al subir a un auto, el insomnio, la culpa del sobreviviente y la anestesia emocional. El duelo se complica con trauma. La medicina y la psicología tradicionales hacen lo que pueden, pero hay un lenguaje al que la palabra no alcanza. El trauma no vive en la corteza prefrontal racional; vive en el sistema límbico, en el cuerpo. Y el cuerpo solo le cree a otro cuerpo que esté en paz. Ese cuerpo es el caballo.
¿Por qué un caballo?
Esta es la base científica de nuestro lema: "Construyendo un Cerebro - Neuroplasticidad". El caballo es una presa, no un depredador. Lleva 55 millones de años evolucionando para leer el entorno. Su sistema nervioso es un escáner de coherencia emocional. No le puedes mentir a un caballo: puedes sonreír, pero si por dentro estás en pánico, tu ritmo cardíaco, tu cortisol y tu respiración gritan peligro. El caballo lo siente, se protege y se aleja. Ahí, en el trabajo pie a tierra y mediante la co-regulación, empieza la terapia. El suspiro del caballo al relajarse es la primera señal externa de "estás a salvo" que el sistema nervioso de la víctima recibe en meses. El nervio vago se activa y comienza la neuroplasticidad.
Esta certificación internacional se estructura en 11 talleres teórico-prácticos dictados en el mismo barro del picadero, respaldados por la experiencia acumulada por nuestras instituciones en Argentina y Latinoamérica desde 1978:
Taller 1: Familia que galopa unida (Unión familiar): Para trabajar la "manada" en núcleos familiares rotos o distanciados por el dolor del siniestro.
Taller 2: Coaching en líderes (Alta gerencia): Orientado a quienes coordinan grupos de prevención vial, fundaciones o empresas de transporte.
Taller 3: Las riendas del corazón (Autoestima): Reconstrucción de la confianza personal tras las secuelas físicas o emocionales de un accidente.
Taller 4: La magia de soñar con caballos (Pequeños líderes): Abordaje lúdico-terapéutico para niños sobrevivientes o en situación de duelo.
Taller 5: Un resoplo para sanar el alma (Depresión y ansiedad): Técnicas de respiración asistida para combatir ataques de pánico.
Taller 6: Tomando las riendas de mi vida (Empoderamiento): Restitución del poder personal y la dirección para mujeres en vulnerabilidad extrema tras una pérdida.
Taller 7: Conexiones equinas (Equinoterapia): Fundamentos neurocientíficos sobre cómo el movimiento tridimensional a paso repara conexiones cerebrales dañadas.
Taller 8: Estrés postraumático (Sanación y liberación emocional): El núcleo de esta edición, enfocado en el procesamiento del trauma vial.
Taller 10: Más allá de lo evidente (Método EQUA): Protocolo de Evaluación, Quietud, Unión y Acción para trabajar de forma segura con secuelas graves como traumas craneoencefálicos o amputaciones.
Taller 11: Entrenamiento y distinción del caballo ideal: Criterios prácticos para seleccionar y formar al caballo terapeuta según su inteligencia emocional.
Advertencia y amor.
Quiero dirigirme con profundo respeto a las mamás y papás de Estrellas Amarillas. Ustedes convirtieron el dolor más grande en advertencia y en amor por el prójimo. Pintaron una estrella para que otro no muera. Yo les propongo algo más: que esa estrella no solo recuerde la muerte, sino que también pueda ser un punto de partida para la vida que sigue.
Invito a los integrantes de Estrellas Amarillas, a familiares, sobrevivientes, bomberos voluntarios que son los primeros en llegar a la ruta, y a profesionales de la salud, la educación, a fuerzas de seguridad y al público en general, que vengan en octubre. No necesitan saber de caballos; necesitan haber sentido lo que es que la vida cambie en un segundo. Los accidentes viales son una pandemia silenciosa, pero el duelo no tiene por qué ser un pozo sin fondo. Con herramientas y con un caballo que te mira sin juzgar, se puede volver a galopar. Quizás no como antes, pero sí de una forma más consciente, más humana y más unida. (* CEO Fundación Tequendama Horse Connection - Colombia. Invitado internacional a la Certificación en La Pampa).
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