Derrame o justicia social
La quita de subsidios, la reducción de jubilaciones y el congelamiento salarial, buscan el equilibrio fiscal, pero terminan destruyendo la demanda interna y asfixiando a las pymes.
Por Silvio J. Arias*
Desde nuestra visión del pensamiento nacional y popular justicialista, la contraposición ideológica entre Teoría del Derrame y Justicia Social, constituye el eje central para comprender la encrucijada política en que se encuentra la Argentina, de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Fundamentos: La "Teoría del Derrame" (Liberalismo Ortodoxo / Anarcocapitalismo) entiende al libre mercado como el único asignador eficiente de recursos. Sostiene que reducir impuestos al capital, desregular el mercado laboral y achicar el Estado, generan una acumulación en la cúspide que, por un "efecto goteo", terminará beneficiando al sector asalariado. Concibe al individuo como un homo economicus aislado. La desigualdad social no se percibe como una falla, sino como un incentivo necesario para generar eficiencia (competitividad). “Ellos” creen que comprar la comida en cuotas y vivir para pagar deudas, es muy estimulante…
Por último, el rol del Estado es casi inexistente, siendo calificado como un obstáculo burocrático u “organización criminal” que debe ser desguazado en nombre de la austeridad, ya que distorsiona la “libre competencia” en el mercado de capitales y el mundo especulativo de las finanzas. Los recortes materiales y morales son proporcionales.
La "Justicia Social" (Doctrina Justicialista) es un concepto distributivo basado en nuestra máxima justicialista de que "el gobierno debe hacer lo que el pueblo quiere y defender un solo interés: el del pueblo". Postula que la riqueza colectiva, debe distribuirse equitativamente mediante la orientación planificada del Estado. A diferencia del liberal-capitalismo, concibe a la persona dentro de una Comunidad Organizada, en la cual individuo y sociedad se realizan mutuamente, compartiendo objetivos y deseos de progreso y participación democrática. Aquí el Estado posee un rol de arbitraje virtuoso entre el capital y el trabajo, para que ambos se beneficien; siendo su misión dinamizar el mercado interno, garantizar salarios dignos, proteger la industria nacional y asegurar la movilidad social ascendente (salud, educación, vivienda, previsión social).
Derrame.
Ejemplos de aplicación: El mítico “derrame” comienza raramente por un ajuste descomunal sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. La quita de subsidios, la reducción de jubilaciones y el congelamiento salarial, buscan el equilibrio fiscal, pero terminan destruyendo la demanda interna y asfixiando a las pymes. Otro elemento distintivo, es la apertura irrestricta de las importaciones y el proceso de desindustrialización lógica que esta acarrea. La desprotección comercial frente a la importación de bienes finales, ahoga a la producción local en beneficio de actividades primarias y de especulación financiera. La frutilla del postre son los famosos incentivos concentrados (RIGI), exenciones fiscales y beneficios cambiarios extraordinarios a grandes corporaciones trasnacionales, que nunca derraman sus ganancias en la red productiva nacional.
En cambio, nuestra Justicia Social -calificada como robo por los libertarios-, presenta características completamente opuestas a las descriptas anteriormente. El poder adquisitivo de la clase trabajadora es protegido desde el Estado, mediante la negociación colectiva impulsada por el Movimiento Obrero Organizado a través de sus diferentes sindicatos. La obra pública es impulsada como estrategia de desarrollo nacional. Construcción de escuelas, rutas, infraestructura productiva, hospitales y viviendas, son concebidas como dinamizadores directos del empleo local y la equidad territorial. Y para cerrar, la inversión estratégica en universidades públicas, Conicet e Invap, son implementadas como herramientas clave para el valor agregado y la soberanía tecnológica nacional, con todos sus derivados.
Desigualdad social.
Agotamiento libertario y proyección electoral: El fraude liberal ha puesto en evidencia sus límites estructurales: la estrategia de secar la plaza de pesos (recorte de gasto público) y deprimir ingresos (la inflación supera los salarios), destruyó el tejido productivo de las pymes y el comercio de barrio. El sostenimiento forzado del modelo mediante anclas cambiarias y posterior endeudamiento, han generado una enorme dependencia y vulnerabilidad recurrente en las reservas del Banco Central. Corolario de esta lamentable situación, es la profundización de la desigualdad social. El ajuste sobre sectores vulnerables demostró que la "mano invisible" no distribuyó bienestar, sino que concentró la riqueza en sectores agroexportadores y extractivo-financieros.
De cara al 2027, la confrontación de modelos es clara. Al agotarse el recurso de la "herencia recibida", persistencia de la recesión, pérdida de empleo y el creciente deterioro del bienestar general, la base de sustentación política del gobierno libertario desaparece. Por su parte, el justicialismo está condenado a reconstruir su vocación mayoritaria, con tres pilares básicos: en primer lugar, un equilibrio fiscal con inclusión distributiva que demuestre que el orden macroeconómico y la justicia social no son incompatibles. En segundo término, un proceso de unidad y articulación entre sindicatos, gobernadores, intendentes, pymes y movimientos sociales, sentados a construir un proyecto común de desarrollo superador al actual. Y, por último, la presentación de un Modelo de Desarrollo Federal enfocado en la soberanía industrial, la adición de valor a los recursos naturales estratégicos de impacto mundial (energía, litio, agro) y la dignificación del trabajo como motor de la Argentina.
Hoy la necesidad política del pueblo trabajador argentino, consiste en reconstruir su integridad y dignidad avasalladas por la violencia liberal. Retornando a un Estado de bienestar presente, solidario y productivo, libre de las manipulaciones extranjeras que atentan contra ese modelo de país justo y soberano que alguna vez tuvimos.
*Prof. en Ciencia Política – Afiliado PJ La Pampa
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