EEUU: la centralidad de la tasa de interés
La incertidumbre domina el escenario, nadie sabe cuándo terminará la guerra ya perdida, ¿la suba de la tasa de interés devendrá en una crisis económica o será expresión de que la economía irá al alza?
EDUARDO LUCITA
Finalmente la Reserva Federal de EEUU resolvió subir la tasa de interés de referencia, algo que no sucedía desde 2023. Desoye así las exigencias de Donald Trump que pedía bajarlas. Es una expresión de las complejidades económicas que atraviesa el imperio estadounidense. Complica la toma de deuda en nuestro país.
En mi entrega anterior (ver nota del viernes 1° de este mes) me preguntaba si la Reserva Federal subiría las tasas de referencia, cuando Trump presionaba para que las baje y así estimular el crecimiento económico, la incógnita se reveló hoy. La FED (el banco central estadounidense) resolvió por unanimidad una suba de 25 puntos básicos llevándola al rango de 3.75 – 4.0, con lo que afirma una política monetaria más restrictiva, que según el comunicado oficial sería duradera. Hasta ahora la tasa se encontraba en un rango de 3,50% a 3,75% y no se movía desde hace tres años. Sin embargo en las proyecciones de la FED esta decisión no afectaría las tasas de empleo ni del crecimiento del PBI.
Para varios analistas el aumento de las tasas de interés, que es un fenómeno global que está afectando a casi todos los países, tiene que ver con el aumento de la inflación mundial, las necesidades de endeudamiento (que compiten con el aumento de la inversión del capital privado en IA), y la incertidumbre electoral. En estos días debiera agregarse el debate por la regulación de la IA y la desaceleración de la inversión en ese campo.
La inflación.
La semana pasada se informó que el índice de inflación de agosto arrojó un incremento del 0.4 mensual, lo que acumulado significa una suba interanual del 3.4%, muy alejada del 2% considerado normal.
La inflación viene en ascenso en el mundo desde los días posteriores a la pandemia, impulsada por los aumentos en los costos de las materias primas y el transporte. Sin embargo en la coyuntura inmediata el alza en EEUU es un resultado directo de la aventura militar en Medio Oriente, a la que Trump fue arrastrado por Netanyahu y a la que no le encuentra salida.
La guerra provocó la suba de las cotizaciones del petróleo, que impactó fuerte en el precio de los combustibles, subieron más de un 40% desde fines de febrero pasado cuando EEUU e Israel iniciaron los ataques a Irán. Estas cotizaciones volvieron a tensionarse en estos días cuando se conoció que el paso naval de Bad el Mandeb, una ruta alternativa al Estrecho de Ormuz bajo control iraní, quedó bajo control de los hutíes, aliados de los persas. Además Arabia Saudita informó que por ataques de drones desde Irak, cerró preventivamente el oleoducto Este-Oeste. que va desde los principales yacimientos petroleros hasta el Mar Rojo. El barril cotiza ahora por arriba de los 100 dólares.
La deuda.
Hace un par de semanas se conoció que la deuda pública de EEUU alcanzó el nivel histórico de 40 billones de dólares (más del 120% del PBI). El grueso de esta deuda está originado en el extraordinario déficit del comercio exterior, especialmente con China, que el Tesoro de EEUU financia con la emisión de bonos. La carga de los intereses de estos bonos va al presupuesto y alimenta el déficit fiscal, a lo que hay que adicionar los recortes impositivos y el aumento de los gastos militares que de conjunto pudieron más que los mayores ingresos por los nuevos aranceles y los recortes en la administración pública. El resultado es que el déficit fiscal trepó al 5.8% del PBI, lejos del objetivo inicial del 3%. que obviamente se financia con más deuda, que así crece a razón de 7.000 millones diarios y se torna casi inmanejable. Sumados al déficit federal, el de los estados más la seguridad social, el déficit general supera el 7.6% del producto.
En este contexto la cotización de los bonos (tanto de corto como de largo plazo) están en baja mientras que los rendimientos, que ya venían en ascenso desde fines de la pandemia, han pegado un nuevo salto y están en niveles similares a los de 2008-2009 cuando la crisis de las hipotecas sub-prime se convirtió en crisis financiera mundial.
El Secretario del Tesoro, nuestro conocido Scott Bessent, reaccionó anunciando una recompra de bonos de largo plazo, para así mejorar su cotización y bajar la tasa de interés, no lo logró. La tasa subió al 5.3% anual (el mayor valor en casi 20 años). Crecen entonces las dudas sobre este activo, hasta ahora considerado el más seguro del mundo. Un nuevo obstáculo para que nuestro país logre financiarse emitiendo nuevos bonos.
Las elecciones.
El horizonte electoral, cada vez más cercano, resulta esquivo para el presidente Trump. Los analistas políticos dan por descontado que perdería la cámara de representantes (diputados) y lo ven difícil en senadores. De ser derrotado en ambas cámaras ya no tendría el control del congreso. Se convertiría en lo que llaman “un pato rengo” (lame duck en ingles). Es decir un presidente que al final de su mandato ha perdido poder y no logra imponerse sobre la oposición.
Los costos económico-políticos de la guerra han causado su efecto, con el impacto en el precio de los combustibles y otros bienes y servicios. Con la suba de las tasas la FED busca contener el alza de los precios, por lo tanto de la carestía de la vida y minimizar el descontento social que se ha expresado ya en manifestaciones y en varias elecciones intermedias. Pero al mismo tiempo la suba de las tasas incrementa el costo del endeudamiento para los estados y corporaciones y también para las personas (créditos e hipotecas).
Presionado por este panorama poco favorable el presidente Trump anunció estar dispuesto a dar 5.000 a cada persona que lo vote en las elecciones de medio término. Una verdadera compra de votos, signos de la debilidad interna que atraviesa el trumpismo.
La incertidumbre domina el escenario, nadie sabe cuándo terminará la guerra ya perdida, ¿la suba de la tasa de interés devendrá en una crisis económica o será expresión de que la economía irá al alza? ¿Cómo se expresará políticamente el descontento social? Por último ¿qué resultados arrojará la elección de medio término del 3 de noviembre próximo?
En menos de dos meses habrá mayores certezas.
*INTEGRANTE DE EDI –ECONOMISTAS DE IZQUIERDA-
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