Domingo 07 de agosto 2022

El alcohol cero ya es ley en La Pampa

Redacción 29/07/2022 - 08.35.hs

En lo que podría considerarse una trágica y a la vez aleccionadora coincidencia, ayer la Legislatura pampeana sancionó la ley que establece el nivel de alcohol cero para la conducción de vehículos en el territorio provincial el mismo día en que se conocía que las dos personas fallecidas en un accidente de tránsito en cercanías de Quemú Quemú se encontraban alcoholizadas al momento del hecho.

 

La nueva norma -que surgió de la unificación de los proyectos que tenían en preparación los bloques peronista y radical- contó en el recinto con el apoyo unánime de todos los diputados lo cual habla de la preocupación que ha despertado este flagelo. Un rápido recorrido por los archivos periodísticos da cuenta de la enorme cantidad de accidentes, muchos de ellos fatales, que tienen lugar en nuestra provincia por causa de personas al volante alcoholizadas. En verdad no es muy diferente a lo que ocurre en el resto del país, especialmente en aquellas jurisdicciones que todavía adeudan una restricción legislativa como la que ahora adopta La Pampa.

 

Buena parte del mérito de este avance hay que adjudicárselo a la Fundación Estrellas Amarillas que ha cumplido un rol muy activo a la hora de concientizar sobre el notable incremento de los riesgos que implica para la integridad de las personas que circulan por la vía pública la tolerancia con la ingesta de alcohol en quienes asumen la responsabilidad de conducir un automóvil. "El alcohol al volante, mata", es mucho más que una frase de alto impacto acuñada por la organización no gubernamental Luchemos por la Vida, es una dramática realidad en las calles de las ciudades y en las rutas pampeanas y argentinas.

 

De todos modos hay un largo trecho por recorrer todavía. Una cosa es contar con una ley y otra, muy diferente, asegurar su cumplimiento efectivo. Sobran los ejemplos de normativas que rigen sobre las más diversas actividades que son vulneradas por causa de un problema central, de naturaleza idiosincrática, que padece la sociedad argentina: el escaso apego a las reglas estimulado por la ausencia de controles. En una modesta capital de provincia como lo es Santa Rosa sobran los ejemplos, sobre todo en la cuestión del tránsito vehicular. Los incumplimientos de los límites de velocidad máxima permitida se disparan apenas se relajan los controles por parte de la autoridad pública. Lo mismo sucede con el alcohol, cuyas restricciones que regían hasta ayer -0,5 gramos por litro de sangre-, se infringían por la falta de controles. Y de hecho, un alto porcentaje de los accidentes que tienen lugar en nuestro medio se producen por vulnerar ambos límites.

 

La ley ya está, se elaboró y se sancionó. Lo que resta ahora es la parte más difícil, hacerla cumplir para que no sea letra muerta. Algunos conductores, conscientes y respetuosos de la convivencia en la vía pública, se autolimitarán por el solo hecho de su existencia. Pero otros, lamentablemente, necesitarán de la instalación de controles para cumplir con la nueva normativa. Si no se garantiza la presencia de la autoridad en calles y rutas el alcohol cero será solo una apelación a la buena voluntad.

 

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