El nuevo libro de Alejandro Sangiorgio
"El espíritu de la gente, su nivel cultural, su estructura social, los trazos de su política, todo esto y más está escrito en su historia fiscal [...]. Aquél que sepa escuchar este mensaje podrá entender el trueno de la historia mundial mas claramente que ninguno”. ( Joseph A. Schumpeter, 1954).
Este maduro y muy valioso libro de Alejandro Sangiorgio resulta consecuencia de una dedicada y fructífera trayectoria personal y profesional. Tuve el privilegio de compartir sus comienzos, hace más de tres décadas, como responsable del Proyecto de Reforma Tributaria de la Provincia de Buenos Aires –en el que participó de modo destacado- y poder seguir su desarrollo desde entonces.
Su muy exhaustivo y sistémico análisis del devenir de las políticas económico-financieras y fiscal del gobierno nacional en su primer año de gestión, que presenta en este libro, resulta un lúcido anticipo del devenir e impacto de la misma durante su segundo período, de inminente culminación.
Creo entonces que sólo se justifica demorar con este Prólogo el comienzo de su lectura, con una muy breve puesta en contexto y una referencia a su final.
Creo que la más significativa “puesta en contexto” de los sucesos abordados por este libro es la del proceso de largo plazo del endeudamiento externo de la Argentina. El año de gestión del gobierno nacional que abarca es el noveno desde el inicio del “tercer período largo” de ese proceso, comenzado a principios de 2016, cuando durante el gobierno de Mauricio Macri el Congreso Nacional aprobó la denominada “Ley de los Fondos Buitre” que lo habilitó.
El “primer ciclo largo de endeudamiento externo” de Argentina se inició con el “préstamo de la Baring” de Bernardino Rivadavia y duró unos 124 años, hasta que durante el primer periodo del General Perón fue cancelada casi totalmente la deuda externa del país y proclamada, en consecuencia, su “Independencia Económica” en la Ciudad de San Miguel de Tucumán (9 de Julio de 1947). El “segundo ciclo largo de endeudamiento externo” comenzó con la última dictadura militar (1976) y pareció concluir tres décadas después, de modo sustancial, cuando se concretaron las reestructuraciones (de 2005 y 2010) de la deuda previa acumulada y “defaulteada” por el gobierno de De la Rúa / Cavallo en el año 2001.
Sangiorgio analiza con rigor en este libro los modos y niveles del alevoso ”ocultamiento” del endeudamiento externo en el que ha incurrido el presente gobierno nacional durante el comienzo de su gestión. Esta práctica del “anarco-capitalismo” sólo continúa, exacerbándola, la política de endeudamiento externo irresponsable de todos los gobiernos posteriores al último del General Perón (1973-74), con exclusión de los de Raúl Alfonsín, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner. El de Alberto Fernández, autoproclamado como “peronista”, no enfrentó con decisión el grave problema de deuda que “heredó” y prometió encarar en su programa electoral, y terminó su gestión incurriendo en deuda adicional en divisas.
“La alquimia contable del Señor de la deuda, el hobbit Caputo –precisa Sangiorgio- de realizar a partir del segundo trimestre del 2004 colocaciones de deuda a tasa fija que “capitalizan” intereses (en especial Lecaf y Lefi) le permitió al Tesoro Nacional “esconder” los intereses en, lugar de registrarlos explícitamente, lo cual alteró notablemente el resultado financiero oficial” ( lo que se tradujo en “menor” déficit fiscal y mayor endeudamiento externo que los proclamados ).
En cuanto a los señalamientos finales de este texto de Sangiorgio, se enfatiza en que “el país se encuentra atrapado en una espiral de violencia discursiva y política que amenaza los principios democráticos y la convivencia social. La materialización del conflicto como método de gobierno, el uso de la violencia como instrumento principal de gestión del disenso, y la imposición de ajustes estructurales sin fin configuran un escenario de crisis institucional”.
A cuyas puertas estamos, puede agregarse hoy de un modo bastante obvio.
A pesar de este terrible cuadro de situación, Sangiorgio alberga esperanzas para el futuro. “El desafío radica –señala- en recuperar una espera pública donde el disenso no implique la “aniquilación” del otro y donde las decisiones estructurales sean el resultado de co nsensos demodráticos y no de imposiciones autoritarias”.
Un año después de los sucesos expuesto de un modo tan claro y completo por el autor y agravada la situación hasta el punto de encontarnos hoy como país ante un muy posible nuevo défault de su deuda externa y/o de cesiones adicionales de su soberanía, cabe preguntarse –por fin- a qué extremos podría ser sometida la sociedad argentina, contra su voluntad, antes de que pueda intentar, de un modo no fácil hoy de entrever, “recuperar una esfera pública donde el disenso no impiique la “aniquilación del otro”” y “las decisiones estructurales sean el resultado de consensos democráticos”. (Por Jorge Gaggero, licenciado en Economía Política. UBA / FCE)
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