El presidente baila, los niños mueren
El presidente no ha perdido ocasión de mostrarse en esta temporada veraniega cantando en festivales populares que antes denostaba como parásitos del Estado y con su ex novia de la farándula en Mar del Plata. Parece divertirse en estas apariciones públicas como si la Argentina estuviera viviendo en el mejor de los mundos.
Pero la realidad, esa que para un ex presidente del siglo pasado era la única verdad, le pega en la cara al libertario. Porque mientras canta y baila y se muestra exultante como una estrella del folclore o del rock en decadencia, la Argentina muestra la pavorosa cara de su ajuste en el escandaloso aumento de la mortalidad infantil.
Las cifras son incontrastables y no pueden ser escondidas o camufladas como “herencia kuka”, por la sencilla razón de medir la mortalidad de los niños nacidos vivos en la Argentina antes de cumplir un año. Esto es, niños nacidos y muertos durante la presidencia de Javier Milei, el mismo presidente que canta y baila y vocifera que ha sacado a millones de la pobreza.
La realidad dice otra cosa. Porque el índice de mortalidad infantil es considerado universalmente como uno de los indicadores más directos y sensibles de la situación social de un país. Y que aumente no solo la mortalidad de los niños menores de un año sino también de las madres, no puede esconderse como lo están haciendo los grandes medios de comunicaciones del país que no hablan del tema.
Las cifras son tan pavorosas que fueron ocultadas casi seis meses porque siempre están disponibles a mediados del año y recién se conocieron este mes. Marcan claramente que pasaron del 8 por mil nacidos vivos en 2023 en la administración de Alberto Fernández (la más baja de la historia de la Argentina desde que se mide) al 8,5 por mil en el primer año de gestión del libertario.
Y eso que en 2024 hubo 47.000 nacimientos menos que en 2023 con lo cual era de pensar que los recursos sanitarios del sistema se repartirían entre menos niños y madres, y eso arrojaría cifras mejores. Pero no fue así. El ajuste brutal en Salud, que tuvo como símbolo la persecución salarial a los médicos y la reducción brutal y homicida del presupuesto del Garrahan, el hospital pediátrico orgullo de la Argentina y de referencia en Sudamérica, es la causa directa que elevó los porcentajes de muerte de niños.
Veamos. En 2023 nacieron 460.902 niños y fallecieron 3.689. En 2024 hubo 47.000 nacimientos menos, fueron 413.135 pero murieron 3.513. Con las cifras de mortalidad de Alberto Fernández hubieran muerto 208 niños menos.
Mientras, en La Pampa, la provincia que resiste la ola violeta votando gobiernos que defienden el Estado presente y no abandonan la salud pública, las cifras de mortalidad infantil fueron de las mejores del país. Solo 6,5 por mil. Si el gobierno nacional, que manda a sus partidarios a candidatearse en la provincia y destruir el Estado provincial como lo está haciendo con el nacional, hubiera podido igualar este guarismo de mortalidad de La Pampa, en la Argentina se hubieran salvado 828 niños que murieron por el ajuste en Salud, en los programas materno infantiles y en los ingresos de los argentinos en situación más vulnerable.
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