Empetrolados III: los debates postergados por el vasallaje
Ing. Javier Mariano García Guerrero*
La crisis energética global en 2026 no es una cuestión de escasez, ni episódica, es fruto de la colisión entre el paradigma del costo marginal cero y la resistencia militar de la dominancia fósil. Mientras la tecnología hace descender drásticamente los precios de la energía, Trump intentó reflotar militarmente un modelo de “dominancia energética” que agoniza, consiguiendo apenas su propio aislamiento interno y externo.
Jeremy Rifkin, argumenta que en 1978, un vatio solar costaba u$s 78 y en 2026 ha descendido a los u$s 0,30, con una deflación acumulada superior al 99%, afirmando que “una vez pagada la infraestructura, el costo del viento o la luz es cero".
El almacenamiento, ha seguido la misma trayectoria: el costo de las baterías de ion-litio cayó de u$s 1.100/kWh en 2010 a menos de u$s 100/kWh en 2025.
Mientras China lidera la digitalización eléctrica con la que sostiene una competitividad que genera un superávit comercial de u$s 1,2 billones/año Trump pretende limitar su evolución tecnológica y comercial controlando la oferta mundial de hidrocarburos, fijando sus precios e imponiendo aranceles y sanciones que corten el acceso de China, la Unión Europea y la transición verde asiática a las fuentes de energía fósiles que las abastecían (Venezuela, Rusia, Irán).
Subsidios.
El Estado Nacional subsidia actualmente a las petroleras con el equivalente al 1,1% del PBI, con esos u$s 5.000 millones anuales el Estado podría ejecutar un plan de "Techos Soberanos" instalando kits solares en un millón de hogares por año, transformando una factura de luz perpetua en un costo cercano a cero para las familias.
Esta inversión estratégica permitiría, además, digitalizar la red eléctrica mediante Smart Grids y financiar la reconversión térmica de viviendas, reduciendo la demanda de gas en un 40% mediante aislamientos eficientes. En lugar de quemar divisas en barcos de GNL, este capital se convertiría en el motor de una infraestructura de Hidrógeno Verde y transporte eléctrico, donde la energía deje de ser una carga fiscal para convertirse en un activo ciudadano inagotable.
Argentina posee recursos energéticos extraordinarios renovables y ecológicos postergados por la falta de infraestructuras para liberar a la Pachamama. La apuesta por nuevas centrales nucleares (tecnología antigua y centralizada presupuestada en u$s 10.000 millones), es retrógrada y peligrosa. Estudios de la Facultad de Agronomía de la UBA y del Centro de Estudios de Energía (CEARE) indican que solo el 3% del territorio nacional con mayor aptitud eólica (gran parte en el sur de Buenos Aires y la Patagonia) podría generar el equivalente al 330% de la demanda eléctrica actual del país. La Patagonia ofrece factores de carga eólicos del 60%, una cifra que duplica la media europea y convierte a nuestros vientos en los más competitivos del planeta.
Este "viento encerrado", junto a la radiación solar extrema del NOA (3.000 kWh/m²), encuentra su válvula de escape definitiva en el Hidrógeno Verde. Al utilizar este excedente renovable para separar la molécula de agua mediante electrólisis, Argentina puede transformar electricidad intermitente en un combustible líquido y transportable de densidad energética superior. Con un potencial de exportación estimado en u$s 15.000 millones anuales para 2030, el hidrógeno verde no es solo un vector ambiental, es la moneda de cambio que permitiría a la industria nacional desacoplarse de la volatilidad del barril de petróleo y posicionarse como el "hub" de energía limpia que demanda la descarbonización de la Unión Europea y Asia y volver la generación de valor agregado local a las abundantes materias primas, en actividades competitivas.
Nodo estratégico.
La Pampa ha dejado de ser un mero espectador del sistema interconectado para transformarse en un nodo estratégico de soberanía energética descentralizada. Con el impulso de la Ley Provincial 3285 y la reconversión de Pampetrol hacia una empresa de energía total, la provincia ya proyecta elevar su participación renovable al 27,6%, superando la media nacional. Hechos objetivos como la puesta en marcha del Parque Solar Victorica y la reciente adjudicación de 15 MW en General Pico —con una inversión de u$s 10,5 millones— demuestran que el aprovechamiento del recurso solar pampeano no es una promesa, sino una realidad técnica de alta eficiencia.
A esto se suma un liderazgo silencioso en generación distribuida, donde la provincia se ubica entre las siete principales del país con más de 2.000 kW instalados por usuarios-generadores. Este modelo, que integra el sol del oeste con el potencial de biomasa de la zona núcleo y el corredor eólico del sur, prueba que la transición hacia el costo marginal cero es posible cuando la política pública deja de subsidiar el pasado y comienza a invertir en la infraestructura del futuro.
Recortar el debate al "gradualismo tarifario" es un error de diagnóstico, que socava el poder adquisitivo sin promover la prospección ni el autoabastecimiento. Se continua importando una parte del gasoil que se consume. Las petroleras oligopólicas que operan localmente fijan sus precios, no en relación sus propios costes de extracción (u$s 40/barril) sino en el costo de Importación, al que suman las erogaciones derivadas de un transporte interno en camiones sobre una red logística colapsada.
El gas oil termina costando aquí u$s1,25 /litro mientras que en USA se paga u$s 0,85 dólares/litro. Nuestra carga impositiva alcanza al 42%, frente al 8% que pagan los agricultores en EE. UU. Un trabajador promedio en EE. UU. necesita trabajar unos 4 a 6 minutos para pagar un litro de gasoil, en la Argentina más de una hora. Mientras el relato afirma "proteger el mercado interno", con precios máximos regulados, se aplica una presión tributaria sin parangón sobre un insumo básico para la producción y el transporte, mientras se reducen los impuestos a los yates y autos importados de lujo.
Argentina requiere abandonar la sumisión a los financiadores de campañas y adoptar un Plan Energético Integral Soberano basado en energías renovables cuyo costo cae un 15% anual y que poseemos en cantidades y condiciones inigualables, desacoplándonos del precario control oligopólico trumpista de los hidrocarburos, que nos exporta inflación e impide la competitividad de nuestras exportaciones, profundizando la actual decadencia.
* Coautor y Gestor de la implementación del Programa de Desarrollo del Noreste de la Provincia de San Luis del Consejo Federal de Inversiones.
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