Jueves 06 de octubre 2022

Empresas y precios: basta de dulzura

Redacción 15/09/2022 - 00.49.hs

"No hagan locuras con los precios". Según algunos medios porteños esa fue la frase que usó el ministro Sergio Massa durante una reunión que mantuvo, junto al secretario Matías Tombolini, con seis de las más grandes empresas que operan en el país. También trascendió que el equipo económico estudia implementar a partir de octubre una nueva versión de Precios Cuidados, con menos productos pero de más calidad y con más controles.

 

No es la primera reunión de este tipo entre funcionarios del actual gobierno nacional y representantes de las mayores corporaciones económicas. Es más, si algo ha distinguido a la gestión de Alberto Fernández es, precisamente, la abundancia de reuniones con los diversos sectores de la economía. Sin embargo, a pesar de las continuas apelaciones al "diálogo" y al "consenso" los resultados están lejos de ser satisfactorios. Los precios no paran de aumentar y continúan esmerilando los ingresos de quienes viven de un salario, una jubilación o un trabajo informal.

 

La mecánica no deja de repetirse y nada indica que ahora sea diferente. En las reuniones con los funcionarios, los empresarios, entre gestos de cordialidad y sonrisas para la foto, dicen que sí pero cuando se levantan y vuelven a sus compañías siguen con su deporte favorito: aumentar los precios. Y como son los más grandes y detentan posiciones dominantes en los mercados, ellos son, a su vez, los llamados formadores de precios. Es decir, son responsables directos de la escalada inflacionaria a pesar del discurso de la derecha política y mediática que, desde luego, nunca apunta al sector privado sino al Estado para explicar la inflación.

 

Días atrás comentamos en esta columna un reciente estudio del Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA) que mostró cómo las mayores empresas del país -las mismas que se sientan a negociar con el gobierno- aumentaron extraordinariamente sus utilidades. En lo que va de 2022 y con relación a 2021, es decir en solo un año, duplicaron sus ganancias medidas en dólares. En el mismo lapso vieron disminuir sus costos laborales pues no derramaron sus mayores ingresos hacia sus trabajadores.

 

A pesar de la contundencia de esos datos, el gobierno, ahora con un nuevo ministro de Economía, continúa apostando a la disuasión con un voluntarismo a todas luces inconducente, en lugar de poner en práctica las herramientas políticas y legales que posee el Estado para actuar en favor del interés general. Semejante condescendencia con los sectores más opulentos contrasta con la dureza empleada con los más vulnerables. Días atrás se supo que el Ministerio de Desarrollo Social dispuso quitarle el programa Potenciar Trabajo (24 mil pesos) a los jóvenes que reciben la beca Progresar (7.400 pesos). Lo hizo de una, sin apelar al diálogo ni al consenso. Y solo dio marcha atrás cuando las organizaciones sociales salieron a la calle a protestar. El monto de los dos programas sumados apenas supera los 30 mil pesos, la cuarta parte de la canasta básica que mide el umbral de la pobreza.

 

En agosto volvió a caer el consumo por sexto mes consecutivo. Las ganancias desmedidas de unos pocos generan las privaciones de las mayorías.

 

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