Miércoles 10 de agosto 2022

Esto es apenas el comienzo

Redacción 30/06/2022 - 10.29.hs

Después de demoler el derecho de las mujeres al aborto ¿se vienen sentencias de la Corte de EEUU en contra del matrimonio igualitario, del interracial, del uso de métodos anticonceptivos y de la libertad de expresión?

 

JOSE ALBARRACIN

 

Con todo lo malo que resulta el reciente fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos revocando el precedente "Roe vs. Wade", y por ende, echando atrás cincuenta años de progreso en el derecho de las mujeres a su autonomía personal, a su intimidad, a su salud, y a la disposición de sus cuerpos, lo cierto es que esta decisión nefasta no hace más que preanunciar una seguidilla de decisiones futuras que irán en el mismo sentido retrógrado. Así surge de los votos de varios de los jueces que hoy constituyen la monolítica mayoría "conservadora" de esa Corte, robustecida con las tres nominaciones que el Senado le permitió incorporar al ex presidente Donald Trump.

 

Terror.

 

La conducta temeraria de este grupo de jueces no deja dudas de que próximamente cumplirán, sin tapujos, las amenazas que preanuncian en este fallo. En un futuro no muy lejano, se revocará otra decisión crucial, y mucho más reciente, que garantizaba a personas de un mismo sexo contraer matrimonio. Parecida suerte podría correr un fallo bastante anterior, que garantizó los matrimonios interraciales. También caerían en desgracia otros derechos reproductivos como el acceso a métodos anticonceptivos. Y si nos atenemos a votos anteriores de Clarence Thomas, el más oscuro -en más de un sentido- de estos jueces, también le tocará el turno a la libertad de expresión, ya que entre los trofeos que busca cazar, se encuentra un precedente fundamental como "New York Times vs. Sullivan", de 1964, el que instauró la llamada "Doctrina de la real malicia".

 

Precisamente el New York Times se tomó el trabajo de revisar las filmaciones de las respuestas dadas por estos cinco jueces (la "mayoría impaciente") durante sus respectivas audiencia en el Senado, cuando fueron consultados por el derecho al aborto. Alito, Kavanaugh, Thomas, Gorsuch y Coney Barrett -es necesario recordar sus nombres- respondieron en forma unánime que "Roe vs. Wade" es un precedente firme de la Corte, que ha sido ratificado al menos en una ocasión, lo cual le otorga una fuerza especial. Claramente, hoy sabemos que esta maquinación estaba en curso desde hace décadas, y que estos representantes de la rancia derecha se condujeron con una suprema hipocresía al esconder sus verdaderos designios.

 

Hoy han firmado que "Roe" estaba "mal desde el principio", que el aborto no es mencionado por la Constitución, y que no le corresponde a la Corte suplantar la voluntad de "los legisladores electos por el pueblo" salvo cuando se trate de derechos "profundamente arraigados" en la sociedad.

 

Raíces.

 

Todo parece indicar que esta expresión "profundamente arraigado" se refiere a cualquier evolución social que no haya estado presente ya en el siglo XIX, con lo cual el derecho al voto de las mujeres también podría estar en peligro. Quizá Thomas debiera considerar que este argumento podría servir también para reivindicar la validez de la institución de la esclavitud, y desde luego, la de la prohibición de que los afroamericanos como él accedan a la educación o a los cargos públicos.

 

Es cierto que la Constitución de EEUU no menciona el derecho al aborto, pero también lo es, que no menciona tampoco a las mujeres. Los muchachos que redactaron aquel texto, a fines del siglo XVIII, eran un club machista, muchos de cuyos integrantes tenían esclavos dentro de su patrimonio. Sostener -como hacen estos jueces- una interpretación textual y "originalista" de la Constitución, podría abrir el camino a varias otras escenas medievales.

 

Y hablando de eso, no parece inadecuado mencionar aquí, que de los jueces que votaron el fallo del viernes pasado contra el derecho al aborto, hay dos que, al momento de ser postulados, afrontaron serias acusaciones por violencia sexual contra las mujeres: Thomas y Kavanaugh.

 

Ciencia.

 

Curiosamente, el conservadurismo se autopropone como una ideología que busca la paz social, mediante la preservación de un cierto status quo. Lo que estos jueces han hecho, muy por el contrario, es poner al país en un frenesí bastante parecido a una guerra, con estados que tendrán legislaciones diametralmente diversas en esta materia, las que comprometerán seriamente la salud pública general. Varias de las leyes estaduales que estarían entrando en vigor en forma inminente, no aceptan el aborto ni siquiera en el caso de violación.

 

Para justificar esta postura ahí está la republicana de Virginia, Yesli Vega, quien muy suelta de cuerpo afirmó que las violaciones no generan embarazos, ya que el cuerpo de las mujeres no lo permite, porque "no es algo que ocurra orgánicamente", y que el violador hace todo "muy rápido".

 

La verdad es que no sólo "Roe" tenía una seria base constitucional, sino que el fallo que lo derogó es, a su vez, profundamente contrario a la Constitución de los EEUU, uno de cuyos principios centrales es la libertad religiosa. No debe olvidarse que aquella nación fue fundada inicialmente por grupos religiosos minoritarios que escapaban de la persecusión en Europa. La imposición general de una prohibición al aborto no es otra cosa que la violación a la libertad de culto de quienes no acuerdan con el dogma de que el ser humano nace con la concepción.

 

La escritora canadiense Margaret Atwood imaginó, en "El cuento de la criada", un futuro en el cual las mujeres de EEUU podían ser sometidas a la esclavitud con fines reproductivos. Comentando el fin del aborto legal, recordó que había dejado de escribir aquel libro en varias ocasiones, porque consideraba demasiado extremo ese argumento. "Pobre de mí -dice hoy-: Las dictaduras teocráticas no son cosas del pasado distante, existen hoy en varias naciones del planeta. ¿Y qué podría evitar que eventualmente los EEUU se transformen en una de ellas?".

 

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