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Lunes 16 de marzo 2026

Fulleros con los naipes marcados

Redacción 13/11/2021 - 00.39.hs

La confesión del exgobernador Alfredo Cornejo sobre la manipulación que rodeó al laudo arbitral emitido por el entonces presidente Mauricio Macri beneficiando a Mendoza en la obra de Portezuelo del Viento vino a corroborar que los pampeanos estamos lidiando con fulleros consumados.

 

El dirigente cuyano y el entonces jefe del gobierno nacional no hicieron otra cosa que actuar como los tramposos que juegan con naipes marcados para obtener una ventaja en favor de la sociedad política que armaron y en desmedro del resto de las provincias que integran la cuenca del Colorado y objetan, con razones de peso, la construcción de aquella represa.

 

No es que en nuestra provincia se desconociera el trasfondo político-partidario que sustentaba la medida, de hecho el gobernador y varios funcionarios pampeanos hicieron oír sus reclamos airados en aquellos años mencionando ese entramado que por entonces se ocultaba, pero el reconocimiento que llega ahora por parte de Cornejo no hace más que ratificar aquellas sospechas y darle sustento a la desconfianza que despertó el resultado de aquella gestión en medio de la discusión de las candidaturas para la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio.

 

Lo que también queda muy claro ahora es que los intereses nacionales quedaron subordinados a las componendas partidarias de la coyuntura en un trastocamiento de prioridades que desnuda la mezquindad y el bajo vuelo de estos dos representantes de la derecha neoliberal.

 

Fue tan ostensible la falta de equilibrio de aquella intervención presidencial que mereció el rechazo de varios dirigentes de la Unión Cívica Radical pampeana; en cambio en el PRO se convalidó todo con absoluto silencio.

 

Otro aspecto que llama la atención es el aire triunfal con que Cornejo recordó este oscuro episodio y cómo volvió a intentar sacar un rédito partidario de él ante sus adversarios en la contienda electoral de estos días. Indigna ver cómo un tema que debiera ser objeto de un debate mucho más profundo y de largo aliento, que involucra una gigantesca obra que le cuesta al país más de mil millones de dólares, que podría provocar un desastre ambiental a lo largo de una cuenca hídrica de miles de kilómetros cuadrados de extensión y que atraviesa a cinco provincias argentinas es, otra vez, degradado por la mirada utilitaria y cortoplacista en el marco de una campaña proselitista para una elección de medio término.

 

Mientras tanto en nuestra provincia se sigue aguardando una resolución de cara a la acción de amparo presentada ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El tribunal, al igual que en la controversia por el río Atuel, se viene tomando sus tiempos para expedirse, indiferente a la evolución de estos conflictos que enfrentan a provincias argentinas por causas que requieren urgente tratamiento. Está en juego nada menos que el cuidado del ambiente, en una región muy extensa del centro del país, ante los avances de las políticas depredatorias que desde siempre despliega Mendoza con absoluta indiferencia por lo que suceda fuera de sus límites.

 

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