Miércoles 11 de mayo 2022

La derecha y su brutalidad

Redacción 21/01/2022 - 00.46.hs

Las últimas declaraciones de la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, volvieron a exponer el pensamiento que campea en la derecha argentina. Con toda crudeza, sin atisbo de sensibilidad social, ni siquiera de tacto político, la ministra expresó que "ya es tarde" para recuperar para el sistema educativo a los chicos que abandonaron la escuela por causa de la pandemia. "Estos chicos seguramente ya estarán perdidos en los pasillos de una villa o cayeron en actividades de narcotráfico", señaló en una entrevista a una radio porteña.

 

No es la primera vez -ni será la última- que un dirigente de Juntos por el Cambio se manifiesta públicamente en forma tan despiadada con respecto a los sectores vulnerables de la población y a la educación pública. Todavía están frescas en la memoria popular dos escenas muy similares a esta. Una de ellas la protagonizó el expresidente Mauricio Macri, justo cuando se llevaban a cabo las jornadas de protesta que epilogaron en la Marcha Federal Docente en el año 2017, al referirse despectivamente a quienes, según su mirada, no pueden acceder a la educación privada y tienen que "caer en la escuela pública". El otro episodio fue protagonizado por María Eugenia Vidal en junio de 2018 cuando, en su rol de gobernadora bonaerense y en un acto llevado a cabo en uno de los hoteles más lujosos de la Capital Federal, se despachó en contra de la creación de nuevas universidades en su provincia porque, según afirmó, "nadie que nace en la pobreza llega a la universidad".

 

No son los únicos ejemplos, desde luego; hay infinidad de declaraciones de este calibre emitidas por las principales figuras de la derecha política, aunque por razones de espacio con estos ejemplos alcanza y sobra para mostrar el nivel de desprecio que sienten por los sectores populares y la educación pública. En todo caso, la actual ministra porteña no hace más que seguir al pie de la letra un libreto que recitan de memoria y que los deja desnudos ante la parte de la sociedad que prefiere no cerrar ojos y oídos.

 

Probablemente, lo mejor de este episodio, como en los casos anteriores, haya sido la fuerte reacción de infinidad de sectores, y no solo de aquellos vinculados a la educación, que salieron públicamente a repudiar semejantes expresiones. Desde el campo gremial, social, político, legislativo se sumaron los rechazos y se puso de manifiesto la infinita capacidad de dañar y discriminar que caracteriza a la derecha argentina. Muchos recordaron que las políticas desplegadas por el macrismo a su paso por el gobierno estuvieron en perfecta sintonía con estos discursos: desfinanciaron la educación pública en todos sus niveles, clausuraron la Paritaria Nacional Docente, dejaron de distribuir las computadoras del plan Conectar Igualdad abandonando ese programa y muchos otros destinados a mejorar la educación. Debe recordarse que en un depósito del Correo se encontraron más de cien mil notebooks abandonadas, que no habían sido distribuidas durante el gobierno de Cambiemos. A esos extremos de brutalidad fue capaz de llegar el macrismo. Las recientes palabras de Acuña no hacen más que ratificar una línea político-ideológica.

 

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