Lamentable sumisión
Durante esta semana comenzaron a concretarse y trascender algunas de las medidas que el presidente Milei ha venido anunciando en el orden internacional. Es sabido que una de las primeras medidas de su gobierno fue la alineación política con los Estados Unidos, más allá de cualquier evaluación razonable y si era conveniente a los intereses del país. Así, por citar un ejemplo, rompió una larga y honrosa tradición sobre neutralidad en las guerras en el exterior que había hecho a la Argentina muy respetada en el ambiente diplomático.
Pero lo más lamentable de esas medidas de gobierno, a las que se van sumando otras más recientes, hicieron que nuestro país más que un alineamiento cayera en una sumisión para con la nación del norte, apoyándolo y siguiéndolo (léase: al presidente Donald Trump) en cuanta medida tomara. De ese modo, y así como ambos mandatarios niegan el cambio climático -un gesto de notable ignorancia para con las perspectiva actual del planeta- Milei retiró a nuestro país de la Organización Mundial de la Salud, aludiendo a una serie de argumentos similares a los del presidente norteamericano, ambos con una formidable carga de argumentos ridículos y justificativos equivocados y disparatados.
Pero unos días atrás Milei superó toda medida de desquicio no sólo alineándose con el “Escudo de las Américas” –una especie de OTAN de los subdesarrollados, desde luego que controlada por los norteamericanos— sino que avaló con intensidad la guerra desatada por los Estados Unidos e Israel contra Irán, agregando una expresión personal y definitiva que lo incluye: “Vamos ganando”. Además, y sin prueba alguna de los atentados terroristas que sufriera nuestro país, afirmó que los iraníes “son nuestros enemigos” para agregar que “además tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”.
Esas desubicaciones y fanfarronadas tienen su precio, muy alto algunas veces, aunque se expresen con verbos en tiempo potencial. Así lo sugiere un editorial reciente de un diario iraní de tono oficialista cuando acusa al mandatario por sus desatinadas declaraciones, y dice que “el presidente Javier Milei ha cruzado una línea roja imperdonable” al militar abiertamente en el eje de los atacantes y señala que “esto obliga a las autoridades iraníes a diseñar “una respuesta proporcionada a esta enemistad” ante el posicionamiento geopolítico del ultraderechista”.
Junto con su desquicio asombra que Milei haga semejantes apreciaciones en un momento en que su admirado Trump empieza a tener serios problemas en su propio país, con evidencias políticas y económicas, tales como la renuncia del jefe nacional de contraespionaje (que está en desacuerdo con el ataque a Irán) o el gran aumento de los combustibles.
Más allá que ese alineamiento lo ubica dentro de quienes no se duelen del genocidio palestino o el bombardeo a la escuela iraní, ¿habrá pensado mínimamente en que lo suyo es una puerta abierta a respuestas de muchas clases? ¿Su incapacidad política es tanta que no advierte que la Argentina es un país edificado sobre una multietnicidad y que buena parte de ella es de origen árabe?¿Superará el cipayismo de Menem, que envió barcos argentinos a la guerra de Irak?
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