¿Qué actitud se debe adoptar?
Arrinconada por la falsedad de sus argumentos geográfico, históricos, técnicos y jurídicos y afrontando un clima interior cada vez más denso, las autoridades políticas de Mendoza han optado por afianzarse en un ultimo recurso: la contumacia. Cualquier observador pampeano medianamente avisado lo presumía desde tiempo atrás, especialmente por la desvergonzada desobediencia al fallo de la Corte Suprema de Justicia que, aunque mínimamente, favoreció a La Pampa.
A esa situación, previsible como no, se agrega ahora una jugada audaz por parte del gobierno mileísta en ayuda de una provincia que es su aliada política: la modificación por decreto, del sistema de distribución de las regalías hidroeléctricas de Los Nihuiles, sobre el río Atuel, dejando sin efecto el régimen vigente desde 1973, que establecía equitativamente la distribución: 50% para La Pampa y otro tanto para Mendoza por el uso del río interprovincial.
Ni para el pueblo pampeano ni para sus autoridades debería sorprender la dolorosa noticia; es sabido que Mendoza nunca jugó limpio y, si bien en sus declaraciones hablaba de “dos provincias hermanas” a la hora de las definiciones claras siempre fue negativa, y hasta taimada a veces, aprovechándose de una cierta ingenuidad pampeana. Claro que ahora se le agregó un elemento ciertamente indignante, pero de un peso no menor: la intervención de un Presidente que, al margen de poner el país al borde de la ruina (dónde habrán ido aquellas promesas de igualarnos a Suecia o Alemania en unos pocos años?) privilegia sus intereses políticos y electorales por encima del bienestar de la Nación...
Frente a una situación tan frustrante, cabe la pregunta: ¿cuál sería la actitud a asumir por parte de un Estado –nuestra provincia en el caso- para hacer valer sus derechos? Apelar a la Justicia, por supuesto, que es lo que ha decidido hacer el gobernador de La Pampa, pero teniendo presente que la misma entidad a la que se reclamará derechos y deberes, es la misma que parece haberse desentendido del fallo que ella misma dictara, y que ya lleva más de un lustro sin cumplirse...
Seamos realistas: buena parte de la sociedad pampeana avala medidas más enérgicas para con esa Mendoza que apunta solamente a los propios intereses. Cuando el robo del río Atuel los cuyanos pensaron únicamente en su expansión y economía, lo que es legítimo, pero despreciaron los intereses y proyección económica de La Pampa.
¿Qué pasaría si nuestra provincia adoptara una actitud similar defendiendo lo propio? Cabe recordar que cuando, años atrás, se habló de un boicot a los productos del sur mendocino se levantó una ola de indignación en toda Mendoza. Ahora, ante el proceder mendocino La Pampa bien podría subsidiar sus vinos, de muy buena calidad y en franca expansión, por cierto y apuntar a acciones nada favorables para la economía del sur de aquella provincia. También, recordando un planteo de la Fundación Chadileuvú, hacer más estricto pero siempre dentro de la Ley, el control del tránsito mendocino en la ruta 188...
Acaso estas ideas suenen como herejías dentro del contexto de la Nación pero que hacer frente a una contumacia permanente, para más ahora apoyada por un poder político central que ignora y/o desprecia la integración del país.
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