Rumbo a las elecciones en medio de la incertidumbre
A pocos meses de los comicios, el gobierno de La Libertad Avanza necesita como mínimo tener bajo control la inflación, el tipo de cambio y el poder adquisitivo.
EDUARDO LUCITA*
Faltan 14 meses para las presidenciales del próximo año. Parece mucho; sin embargo los tiempos se han acelerado y la sensación es que el horizonte electoral ya está a la vista en medio de una gran incertidumbre.
La sensación de que la carrera está lanzada se debe al propio gobierno. Primero con la puesta en escena que organizó el presidente Milei para anunciar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, destinada a cultivar el dogma presidencial de que la inflación es “siempre y en cualquier lugar producto de la emisión monetaria”. Luego con el plan de pagos de la deuda que presentó el ministro Caputo, destinado a tranquilizar a los mercados de cara a los vencimientos del año próximo, justamente el año electoral. Finalmente cuando adelantó la decisión de eliminar o suspender las PASO, al mismo tiempo que oficializó que el presidente va por su reelección.
Momentum.
Puede discutirse si el momento actual es solo episódico o constituye un punto de inflexión, pero no puede negarse que algo estaría cambiando a partir de lo que pasó adentro y afuera del Congreso nacional el pasado 6 de agosto.
El partido con los ingleses y la sábana pintada resultaron antecedentes que despertaron un sentimiento nacional como hace tiempo no se veía. Este fue el sustento de lo que pasó el 6 de agosto. No es otra cosa que un reverdecer de la conciencia colectiva, un acto de dignidad nacional, de carácter defensivo frente a la idea de que con la Ley de Tierras “la patria estaba en peligro”. Es que la soberanía, un concepto totalmente político, tiene que ver con la autodeterminación del país, que es lo que está en juego con la alineación internacional del gobierno Milei.
Así el gobierno sufrió una derrota contundente al tratarse la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Presionado por la concentración (superó ampliamente lo esperado) y por los gobernadores (que pareciera han puesto límites a su colaboracionismo) tuvo que resignar el capítulo de Ley de Tierras y también el referido al Manejo del Fuego para lograr la media sanción. Si bien se aprobaron los capítulos referidos a los desalojos exprés y limitaciones a las expropiaciones estatales (con graves efectos sobre inquilinos, fábricas recuperadas y aún para el propio Estado) no dejan de ser logros pírricos, que deben pasar ahora a diputados sin fecha fija de tratamiento.
Que pocos días después se reunieran casi en simultáneo los principales referentes del PJ por un lado y los dirigentes de LLA y el PRO por el otro es una muestra que lo del Congreso impactó y que empujó a adelantar los tiempos electorales.
La razón económica.
No es solo por cuestiones político-sociales que tanto la imagen del presidente Milei como la gestión de su gobierno están en baja. Pesa y cada vez más un modelo económico que privilegia lo financiero y la inflación, que funciona sobre dos áreas. Una dedicada a la explotación y exportación de productos primarios que está en continua alza pero crea pocos (cuando no destruye) puestos de trabajo. Otra productiva y de servicios, que explica más del 40% del empleo, que está en caída libre. La apertura de las importaciones y los bajos salarios completan un cuadro de caída del consumo. Este modelo primarizador, socialmente excluyente y promotor de informalidad laboral, acaba de ser ratificado por Milei tanto en la reunión del Council of the Americas como en la bolsa de Comercio de Rosario.
Rumbo a las elecciones el gobierno necesita como mínimo tener bajo control la inflación, el tipo de cambio y el poder adquisitivo. Con la actual caída del consumo, y por lo tanto de los ingresos fiscales, mantener el superávit fiscal primario (antes de intereses) en el 1.4% necesitaría de nuevos ajustes, pero tiene muy poco margen porque más del 60% del gasto publico esta indexado por ley y el resto son partidas que ya fueron muy ajustadas.
El factor externo.
Milei tiene expectativas en varias elecciones. En Brasil (4 y 24/10) necesita que gane Bolsonaro; en Israel (27/10) que gane Netanyahu y en EEUU (3/11) que gane Trump. Si esos resultados se dieran se vería reforzado en sus aspiraciones de liderar un bloque de ultraderecha regional. Ninguno de estos resultados está garantizado, por si fuera poco en este período visitará el país el Papa León XIV, que se ha manifestado contrario a las ideas del neoliberalismo extremo.
Estas elecciones estarán intercaladas por tres viajes a EEUU. En septiembre para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en octubre estará en la Official Hispanic Heritage y en diciembre en la Cumbre del G20. Ocupará así el escenario internacional.
Clima de época
Tanto en lo interno como en lo externo el gobierno ha lanzado su campaña que ha impactado en el resto de las fuerzas políticas, que por ahora, salvo el oficialismo, no tienen definidos sus candidatos. Aunque nadie duda que Bregman, la figura del FITU, sea candidata.
Sin embargo el momento contiene también una suerte de aire de los tiempos, un clima que se desprende de las encuentras que está integrado por pesimismo económico (no se ve un futuro que no sea un agravamiento del presente): preocupación (frente a los despidos y el temor a perder el trabajo mientras crece el endeudamiento); tristeza (porque la situación se deteriora y no ven soluciones en el corto plazo) y bronca (combinación de ese pesimismo y las preocupaciones generalizadas).
Síntesis: se valora la estabilidad (precios/tipo de cambio) pero no se ven mejoras en la calidad de vida. Los ingresos caen, no se llega a fin de mes y los ciudadanos tienen problemas para pagar sus deudas. La discusión económica ha pasado de la inflación a la creación de empleo, a los ingresos y al poder de compra. El humor social no está para bollos.
Este clima también se muestra en el mundo empresarial. ¿Si la inversión sigue cayendo (ya van casi 5 trimestres seguidos de caída) y el riesgo país supera los 500 puntos (pone en duda cualquier intento de financiarse en los mercados voluntarios) cuáles serán los motores de una recuperación económica rápida?
Las expectativas positivas se han deteriorado, más del 53% de los encuestados piensa que su situación será peor dentro de un año. Mientras que, tanto en el Círculo Rojo como en los inversores internacionales, crece la preocupación por el rumbo económico actual y luego de las elecciones del próximo año. Más cuando nadie está seguro de la reelección del presidente.
Así tanto en el plano local como en el internacional lo que domina es la incertidumbre.
INTEGRANTE DEL COLECTIVO ECONOMISTAS DE IZQUIERDA (EDI)
Artículos relacionados
