Viernes 24 de mayo 2024

Ultimas esperanzas frente a una tormenta de otoño

Redacción 14/04/2024 - 18.59.hs

Llueve sobre La Pampa y el Servicio Meteorológico Nacional nos pone en alerta por una “ciclogénesis”. Para los que no son especialistas en estas cuestiones climatológicas, se trata de un evento que incluye una serie de abundantes precipitaciones provocadas por un sistema de baja presión intensa que podría alterar de manera relevante el clima de la región. Los expertos dicen que esta situación, originada en el Océano Pacífico y sobre las costas de Chile, se desplazaría en las próximas horas a Mendoza para llegar hasta La Pampa.

 

Lo que no pronostican estos expertos es que simultáneamente estamos viviendo una tormenta política, que el clima tiene presión cada vez más alta y además parece que va a tardar mucho más en dispersarse.

 

Es que a los pampeanos nos llueven los problemas desde los nubarrones nacionales y cada vez quedan menos esperanzas en conseguir rápidas resoluciones.

 

Llueven boletas.

 

Desde ya, nos van avisando que las facturaciones de los servicios llegarán con suculentos tarifazos. Llueven boletas con números astronómicos mientras las autoridades nacionales miran para otro lado. Más exactamente, miran hacia unas cuentas de redes sociales que les cuentan lo que ellos quieren: les disfrazan la realidad y les cuentan que los precios de los supermercados están a la baja cuando los organismos oficiales siguen dando un doble dígito de inflación. Pero los grandes medios los protegen y los comunicadores amigables se hacen los distraídos mientras se alientan despidos y quiebras de empresas.

 

Otros que se hacen los distraídos son los representantes de la oposición a nivel provincial. No se hacen cargo de los problemas generados desde Nación y piden que las soluciones que no vienen desde allá sean afrontadas desde acá. ¿Con qué lógica piensan y actúan? Llegaron al despropósito de reclamar aportes para alimentos para perros cuando hay comprovincianos que se están muriendo de hambre por culpa de las políticas nacionales que ellos reivindican. Parece demasiada burla para un pueblo que la está pasando muy mal. Sería de esperar que ese mismo pueblo no olvidara estos gestos, para después poder castigarlos donde se merecen: en las urnas.

 

Sequía de fondos.

 

El complicado clima otoñal se completa con la sequía de fondos. No hay aportes para la educación, ni para la salud, ni para las obras, ni para los jubilados.

 

Hay un jefe de Estado nacional que dice que está al frente de una “organización criminal” y obra en consecuencia. Cobra pero no reparte. Recauda pero no coparticipa. No ayuda a nadie, no se conmueve por nada. O por casi nada. Lo poco que se le conoce sobre algo parecido al sentimiento humano está destinado a los perros. El resto es desprecio. El mensaje es claro: si no te las podés arreglar solo, tenés toda la libertad de morirte, sea de hambre o por falta de medicación. Solo le interesa demostrar que tiene una teoría económica y quiere demostrar que la puede llevar a la práctica. Y para eso necesita quedarse con todos los fondos públicos, licuar los salarios y también los ahorros.

 

Lo otro que lo conmueve es mostrarse alineado con los poderosos. Prefiere a yanquis e ingleses antes que a los veteranos de Malvinas. Prefiere ir a Miami a recibir un ignoto reconocimiento antes que viajar a una ciudad argentina. Y llega al éxtasis tras sacarse una foto con un empresario ricachón, luego de filmarse recibiendo aplausos volando en primera clase. Debería hacer lo mismo en un colectivo o en un tren –si no están de paro- para medir su real popularidad.

 

Abriendo los paraguas.

 

Ante tremendo panorama, cada sector afectado va abriendo su paraguas. Por eso el gobernador anuncia que irá a la Corte para reclamar por los fondos que le corresponden a la provincia. Si el Poder Ejecutivo no da garantías, nuestro sistema deposita una esperanza en el Poder Judicial. Recientemente, sus integrantes expresaron que esperaban resoluciones políticas, pero está visto que si la lluvia empantana los caminos, serán ellos quienes deberán actuar.

 

Del otro poder que equilibra las fuerzas, el Legislativo, mucho no se puede esperar. Proyectos y borradores navegan de aquí para allá, mientras los bloques que se dicen oficialistas se atomizan y sus más conspicuos representantes intentan reinterpretar cuentos infantiles con irreproducibles relatos de abusos sexuales.

 

Las otras esperanzas quedan depositadas en las organizaciones sociales. Y por eso la comunidad universitaria organiza una gran marcha en defensa de la educación pública. Y mientras tanto los movimientos obreros preparan un nuevo paro nacional, porque resulta que el plan no resiste un acuerdo paritario que recomponga salarios y menos que el Estado avale un acuerdo entre privados que no resulte conveniente a sus intereses.

 

Así, cada uno a su modo guarda su esperanza en conseguir ponerle un freno a este aluvión desatado por el gobierno nacional.

 

Todos esperan que en definitiva sea el gobierno el que “haga agua”, pero para que se termine esta terrible tormenta. Porque, como decían nuestros abuelos, “siempre que llovió, paró”.

 

El país entero necesita que empiece a mejorar el clima para que se pueda observar un horizonte que nos permita ver un futuro mejor.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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