Un justo reconocimiento
La semana que pasó tres instituciones relacionadas con la cultura regional –expresada en un sentido amplio—homenajearon al poeta Edgar Morisoli y su esposa, la también escritora Margarita Monje, conmemorando los cincuenta años de su llegada a La Pampa. El homenaje, que consistió en el descubrimiento de una placa en la localidad de La Adela (lugar adonde se efectivizó aquella llegada) corrió por cuenta de la Asociación Pampeana de Escritores, la Fundación Chadileuvú y el Comité Interprovincial del Río Colorado.
La primera de las instituciones patrocinadoras explica su presencia fácilmente: ambos esposos tuvieron una fuerte presencia en la cultura pampeana y Morisoli fue el factótum de múltiples iniciativas, entre ellas la misma creación de la APE. De hecho integró y orientó a buena parte de las letras pampeanas de las generaciones de los años setenta y ochenta; también aparece como una de las voces más importantes entre los poetas del interior del país.
Sin embargo, la intensidad espiritual del poeta acaso disimula la presencia del estudioso y planificador de lo atinente a los ríos pampeanos, en especial del Colorado al que le adjudicaba, junto con el río Negro, el papel central en la creación de una zona bajo riego, complementaria por ambos cursos. Es bueno que se reconozca ese mérito, que ya fuera comentado en estas páginas.
En realidad el sentimiento por la tierra y la interpretación del técnico se fundían e influían en la personalidad de este hombre que tanto aportó al quehacer efectivo de nuestra provincia.
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