Lunes 15 de agosto 2022

Un país sin justicia

Redacción 02/08/2022 - 09.10.hs

Cinco años transcurrieron desde la muerte de Santiago Maldonado sin que el clamor por justicia de sus familiares y buena parte de la sociedad argentina haya sido atendido. El aparato burocrático que se hace llamar "Justicia" está cada vez más lejos de merecer ese nombre porque muchos de quienes deben asumir la responsabilidad de su funcionamiento, es decir jueces y fiscales, no cumplen con la Constitución y las leyes y no existe ninguna instancia que siquiera los incomode por tamaña deserción de sus compromisos.

 

En los últimos meses surgió una novedad de enorme relevancia para la causa, una testigo de identidad reservada cuyo testimonio coincide con lo que viene sosteniendo la familia de Santiago: el joven no se ahogó por haberse metido voluntariamente en el río Chubut sino que fue capturado con vida por los gendarmes que ingresaron -en forma violenta y sin orden judicial- a la pu lof de Cushamen y "se les fue la mano". Como el juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, cerró la causa sentenciando que Santiago se ahogó solo en las frías aguas del río, la declaración de esta mujer, que era empleada de la Gendarmería al tiempo de los hechos, fue recibida por el fiscal federal de Esquel, Federico Baquioni, y los pedidos para que se incorpore a la causa hasta ahora han sido infructuosos.

 

En declaraciones a un medio porteño la testigo de identidad reservada contó lo que dijo ante el fiscal hace ya varios meses. De su testimonio se desprende que la causa debería dar un giro de ciento ochenta grados porque desmiente de raíz las argumentaciones del juez Lleral que lo llevaron a descartar la intervención de terceros en la muerte de Santiago. Según relató la mujer, en su presencia varios gendarmes hablaron de que habían capturado a una persona a la que identificaron como "un hippie", y que cuando quisieron sacarle información "se les fue". También contó que uno de sus jefes, al día siguiente del operativo, le pidió que escondiera en su casa una caja con un arma, celulares y un trapo ensangrentado, a lo que se negó. A estos testimonios habría que agregar la muy sospechosa aparición del cuerpo, más de dos meses después de su muerte, en un sector del río Chubut que había sido rastrillado varias veces sin hallazgos previos y ubicado a 400 metros aguas arriba.

 

Sergio Maldonado, el hermano mayor de Santiago, señaló ante una consulta periodística que toda la investigación estuvo, desde sus inicios, sujeta a graves irregularidades: libros de actuación de Gendarmería adulterados, grabaciones incompletas del operativo, quema de evidencia, espionaje de celulares a su familia y falta de análisis de las contradicciones que surgen de las declaraciones testimoniales que dieron los gendarmes, entre otras.

 

En el celular de Darío Nieto, quien fuera secretario privado de Mauricio Macri durante su presidencia, se encontró el siguiente texto en su block de notas: "Gustavo Llerall. Lo nombramos nosotros. Está bien. Serio. Ya tuvimos contactos. Mahiques va a verlo el lunes".

 

El macrismo colonizó el aparato judicial federal para evitar ser investigado; las pruebas sobran. El gobierno de Alberto Fernández se ha mostrado impotente para adecentar esa herencia putrefacta. La muerte impune de Santiago Maldonado, como la de Rafael Nahuel y tantos otros casos nos hablan de un país sin justicia.

 

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