Miércoles 19 de junio 2024

Una tormenta perfecta para después del carnaval

Redacción 11/02/2024 - 18.50.hs

El Servicio Meteorológico Nacional dice que en los próximos días tendremos en nuestra región un típico clima de mediados de febrero, con temperaturas rondando los 30 grados y alguna qe otra lluvia.

 

La realidad marca otra cosa. Luego de las jornadas del carnaval se viene una tormenta perfecta.

 

Sea como sea, siempre esta fecha se asocia con olvidarse de todo –o casi todo- para dar rienda suelta a la alegría, sorprender a un conocido o a algún extraño con un chorro de agua o una dosis de nieve artificial en aerosol, o bien disfrazarse y bailar pensando solamente que “la vida es un carnaval”.

 

El problema es que este año será difícil abstraerse de toda la realidad circundante, cuando levantamos la mirada, observamos las noticias y nos encontramos con que tenemos en el gobierno nacional a un gabinete que es una verdadera murga.

 

Un “corso en contramano”.

 

Nos toca lidiar en pleno carnaval con un auténtico “corso en contramano”. La frase tiene su historia. Tanto en Argentina como en Uruguay se usa esta expresión popular para referirse a una persona que carece de cordura. Con una cierta nota de ironía se utiliza esta frase para decir que alguien está muy desorientado o desubicado en lo que hace o dice. O directamente se hace alusión a que está loco. La definición coloquial propia de los rioplatenses habla directamente de aquella persona que está “muy confundida o que está fuera de la realidad porque tiene las facultades mentales alteradas”.

 

Cada lector puede pensar en el nombre propio que prefiera, pero queda claro que la alusión grafica la imposibilidad que se le puede presentar a cualquiera que pretenda avanzar en sentido contrario al que lleva una legítima manifestación popular.

 

Esta realidad es más o menos parecida: quieren ir en el sentido contrario al del bienestar del pueblo, y así van chocando una y otra vez con la realidad. En pocos días de gobierno solo sumaron sinsabores, con derrotas en las calles y papelones en el Congreso nacional.

 

Solo queda por ver de qué se disfrazan luego del carnaval. Del pueblo ya se encargaron: licuaron salarios y jubilaciones para dejar a media población hecha una comparsa de pobres, indigentes y mendigos. Pero allí no hay nada de alegría. Todo es tristeza, desazón, desencanto y bronca. Los bombos seguirán sonando, pero acompañados de cacerolas, para pedir cambios urgentes.

 

Se acaba la fiesta.

 

Como dice una vieja canción del catalán Joan Manuel Serrat, después de la fiesta, “con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas”. En la misma letra, describe que “se despertó el bien y el mal, la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas. Se acabó, el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó, que cada uno es cada cual, vamos bajando la cuesta, que arriba en mi calle, se acabó la fiesta”.

 

En nuestro caso, y para colmo, en muchas ciudades, entre ellas Santa Rosa, ni siquiera nos queda la fiesta de carnaval, borrada de un plumazo porque los recortes de fondos nacionales obligan a reacomodar necesidades, prioridades y urgencias. Por eso, la fecha quedará reducida a una módica feria de artesanos, ideada para al menos ayudar a estos esforzados manualistas, necesitados de un lugar de exhibición y venta que pueda ayudar a su mermado ingreso de dinero.

 

“Fuerzas del cielo”.

 

De todos modos, y aún sin la correspondiente fiesta, la pausa del feriado dejará margen para el respiro y la reflexión. Y después seguramente volverá la lucha popular, más fuerte que antes. Analistas de la actualidad de aquí y de allá le pronostican al gobierno nacional una tremenda tormenta política después de los carnavales. Cuando pareciera que ya no queda nada por recortar ni ajustar, los números siguen sin cerrar y cada vez son menos los que creen que por ahí pasa la solución para esta querida Argentina.

 

Queda la esperanza de la inminente reunión en el Vaticano entre el Papa y las autoridades nacionales, encabezadas por alguien que habló del “maligno en la tierra” y que ahora va a visitarlo. Tal vez recapacitó. Tal vez allí ocurra un milagro que evite que un clima enrarecido complique aún más las cosas sobre nuestra tierra.

 

Habrá que ver si esas “fuerzas del cielo” siempre invocadas cuando no queda nada en qué creer ahora lanzan una ayuda celestial para salir de una crisis cada vez más profunda. Ojalá alguien ilumine a nuestros gobernantes de una buena vez. Por el bien del país, que así sea. De otro modo, no habrá forma de eludir una tormenta política de imprevisibles consecuencias

 

DANIEL ESPOSITO

 

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