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Viernes 10 de abril 2026

Víctimas y victimarios

Redacción 08/04/2026 - 00.19.hs

El negacionismo abierto en que ha caído el gobierno mileísta alcanzó una cumbre en el pasado 24 de marzo. Ese día, cuando el pueblo conmemoraba la muerte y desaparición de miles de ciudadanos y apertura de puertas a la barbarie de quienes debieron defenderlo y hacerle justicia, el gobierno emitió un corto televisivo en el que una hija de desaparecidos –reconocida como la nieta rescatada número 127— reivindica el accionar de los represores y justifica de hecho a quienes la apropiaron siendo una beba.

 

"No te pueden obligar después de 40 años a decir que son tus apropiadores. Son mis padres", sentencia la mujer en el video. En su particular –y lamentable— argumento se pregunta “¿dónde está el negocio de hacerse cargo de una niña ajena, darle educación, darle amor, darle valores? Eso no es un negocio; eso es amor”. Incluso relata que, mediante un proceso judicial, decidió mantener el apellido de sus apropiadores: “Elegí la familia esa, que iba a seguir siendo Fernández siempre”, refirma al hablar de sus apropiadores, ambos condenados por delitos de lesa humanidad.

 

En su declaración no tiene ni un recuerdo piadoso para con su madre biológica, obligada a parir en condiciones inhumanas y desaparecida después, que bien podría haber sido aquella que tuvo a su hija en el suelo y lo único que pidió era tenerla en sus brazos, a lo que tampoco consintieron sus torturadores… De ese episodio tan infame hay testigos pero no arrepentidos. El “amoroso” padre, al que alude la muchacha en el video, era oficial de Inteligencia de la Policía mendocina y portaba sobre sí nada menos que tres condenas a cadena perpetua.

 

Más allá de su título falaz –“Memoria completa”— el corto gubernamental presenta dos aspectos a considerar. El primero es que ignora ex profeso que los juicios y condenas no fueron sobre todas las Fuerzas Armadas sino sobre aquellos integrantes que, siguiendo las técnicas antiguerrilleras aportadas por oficiales franceses y norteamericanos, fueron capaces de torturar, matar y desaparecer a compatriotas, apropiándose, como en el caso comentado, de sus hijos. Con la guerrilla derrotada hubiera sido más justo y digno aplicar penas extremas pero no de lesa humanidad. Pasada la Segunda Guerra Mundial, los Juicios de Nuremberg fueron sobre los responsables y ejecutores de la masacre nazi, no sobre todo el Ejército alemán.

 

El otro aspecto que se desprende al considerar el testimonio de la mujer es que desprecia sus orígenes, a tal punto que niega el contacto con los familiares cercanos a sus verdaderos padres y prefiere ignorar la condición en que murieron. Para alcanzar ese extremo, ¿acaso hubo una previa secuela de motivaciones?, ¿una educación sistemática y mentirosa?, ¿un lavado de cerebro…? Por cierto que tratándose del pensamiento humano todo puede ser y, en definitiva la protagonista del caso es dueña de aceptar o dejar de lado aquello que molesta a su personalidad y llevar -o no—la carga que puede representar. Siendo una persona mayor y razonable (en su decir una ciudadana que busca “no ser victimizada por su historia”) mal que pese a la sociedad puede ser válida su autodefinición. Lo que no es admisible es que pretenda a través de sus expresiones generalizar y banalizar las historias similares a la suya, suavizando su inhumanidad y promoviendo a los victimarios como víctimas.

 

Sin embargo, para la nieta 127, la realidad privada dista de la sentencia judicial. Ese “¿dónde está el negocio de hacerse cargo de una niña ajena?” suena falto de sentimiento, o al menos de respeto para quienes sufrieron ese horror pero no piensan como ella.

 

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