Caso Corredera: testimonio complica la coartada de los acusados

La ex pareja de Fanny Martín, una de las acusadas por el violento asalto contra Ilda Susana Palacios de Corredera, complicó con su declaración la posición de tres de los cuatro imputados por el robo, en el marco de una nueva audiencia del juicio oral y público que se desarrolla en la Ciudad Judicial de Santa Rosa.
Emanuel Wilberger afirmó que el 27 de octubre de 2013 a las 20, se encontró con Martín en la casa de una tía, a donde llevó a la hija de ambos para que se quede con la mujer, después de pasar el fin de semana en la localidad de Ataliva Roca junto a la niña.
Ante el pedido de Martín, Wilberger contó que se quedó a cenar en la vivienda, que aceptó “para que sea más fácil que la nena se quede” y que después de comer su ex pareja le dijo que se tenía que ir, que “iba y venía, estaba constantemente con el teléfono, pero no se lo llevó”.
Sin embargo, pasó el tiempo y Wilberger se durmió junto a su hija ya que Martín no regresaba. Comentó que su ex mujer volvió a las 4.30 de la madrugada, muy exaltada. Le preguntó qué le pasaba y ella respondió: “Se mandaron un cagadón bárbaro”.
Allí, Martín también le confesó que le había utilizado el auto para trasladar a uno de los implicados en el robo, que había quedado “colgado” y que le repetía “‘estate atento por el tema de la nena, no la dejes”, y “ya está, espero que no pase nada, esto salió mal. No sé si no la mataron'”.

Jamad y Aguirre.
La mujer le contó en ese momento a su ex pareja que habían ingresado a robar en la casa de la dueña de la relojería Corredera y le nombró al “Mono” Jamad y a Claudio Aguirre Alarcón, como quienes habían estado con ella junto a otra persona que no conocía.
“No me contó qué hizo ella, pero me dio a entender que los trasladaba solamente. Cuando me fui a acostar, mi auto estaba delante de la ventana, donde lo había dejado y las llaves arriba de la mesa del comedor, ella me dijo que lo usó para llevar a uno que dejaron ‘colgado’; no me dijo quién era pero deduje que sería Claudio Aguirre, porque me contó que el “Mono” y el otro se habían ido en una camioneta”.
“Lo hago desde los 17 años y es lo único que sé hacer”, le confesó Martín esa noche generando una gran “sorpresa, porque es difícil enterarse después de tanto tiempo de algo así”. Agregó que a ella le dieron arresto domiciliario porque estaba amamantando aunque desde los tres meses que su hija no tomaba la teta, y que aquella madrugada prefirió quedarse con la hija “como una estrategia” para no quedar detenida.
Wilberger, además, contó que después regresó a Ataliva Roca y escuchó en la radio sobre un asalto y relacionó el caso con el relato de su ex pareja, y que el martes 29 fue convocado por la Brigada de Investigaciones para que busque a su hija, ya que la madre estaba detenida.
Cuando llegó a Santa Rosa, tuvo que dejaron el auto para las pericias y ante el tribunal contó no saber quién lo llamó desde la Brigada y que al comisario Marcelo Calderón lo vio una sola vez en Ataliva Roca y que aquel día lo saludó en la dependencia policial, adonde llevó el auto.
Wilberger negó haber sido quien llamó a la Brigada y haber denunciado lo que su ex le comentó. La semana pasada, Calderón afirmó que los investigadores llegaron a Martín, que confesó y nombró ante la policía quienes la acompañaron aquella noche, a partir de un llamado telefónico anónimo.

Advertencia para Jamad
Durante la audiencia de ayer, se vivió una situación particular donde uno de los acusados casi es desalojado de la sala. Esto ocurrió cuando declaraba Emanuel Wilberger, y José “Mono” Jamad le dijo en voz alta “decí la verdad”. Allí, el juez Carlos Mattei le advirtió al imputado que no podía hablar y que si seguía en esa postura lo retiraba de la sala. Finalmente, Jamad mantuvo silencio, aunque tuvo una breve discusión con el abogado Gastón Gómez por esa situación.