Cada día, cientos de multas en el estacionamiento medido

UN CLARO AFÁN RECAUDATORIO A TRAVES DE TRANSITO EN EL MUNICIPIO

Desde la mañana temprano se ven los inspectores con sus clásicos chalecos verdes inundando sobre todo el centro de la ciudad. Son los agentes que – lejos de ocuparse del ordenamiento del transito santarroseño-, salen talonarios en manos a cumplir con lo que parece ser su función: aplicar multas y más multas.
Observan escrupulosamente cada parabrisas para determinar si el conductor que dejó su automóvil estacionado tuvo la previsión de poner la tarjeta de estacionamiento. Y es tan rápida esa tarea de observación -desde las 8 de la mañana- que casi podría pensarse tienen sus actas de infracción elaboradas: en segundos, autos que no tienen tarjetas, multas en el parabrisas.
Algunos sorprendidos conductores que concurren a algún comercio cercano para adquirir la tarjeta correspondiente, se encuentran con que en cuestión de minutos -al regresar- tienen la boleta con la multa en su automotor.

“Llamo a presencia”.
Y no hay excusas que valgan… Los inspectores ni siquiera atienden la mínima protesta. Cuando algún vecino ensaya alguna queja aquél amenazará: “Si no se retira llamo a Presencia!”, como si fuera un poder omnipresente al que hay que tenerle temor. “Presencia” no es otra cosa que un apoyo de más personal, o policial, que llegará al rato para refrendar lo que el munícipe haya interpretado.
Días atrás un automovilista que hizo escuchar su queja recibió el ultimátum, y no obstante se mostró dispuesto a esperar la “Presencia”, en su pretensión de ser escuchado (una inspectora no quería oir razones). Así, varios minutos después bajó de una camioneta una mujer-inspectora que -con malos modos- tomó como cierta una afirmación falsa de la agente que no había sabido manejar la situación. Visto el cariz que tomaba la cuestión -era evidente que la inspectora no estaba preparada para actuar en público-, el conductor prefirió retirarse: faltaba que encima le iniciaran una causa por algún presunto maltrato que nunca cometió.

Afán recaudatorio.
Hace unos días el propio intendente Leandro Altolaguirre había expresado que el tema de la instalación de antenas en paseos públicos tenía un objetivo recaudatorio, en épocas de partidas “flacas”.
Visto cómo salen en bandadas los inspectores de tránsito a las calles, se puede inferir que ese es también el objetivo que tienen, esa sería la orden con que salen lapicera y actas de infracción en manos: recaudar.
Días pasados una inspectora en horas de la siesta debe haber confeccionado -en una sola cuadra- no menos de 20 multas frente al cajero del Banco de La Pampa, en calle 9 de Julio. Un lugar que aparece como una verdadera trampa, porque nada hay que justifique extender allí el horario de estacionamiento medido hasta las 17. No todos los conductores se dan por enterado -hay un cartel ubicado por allí, pero no demasiado visible-, con lo que aparecen como potenciales infractores a pedido de la avidez recaudatoria municipal.

¿Y las maniobras peligrosas?
Ahora bien. Nadie puede justificar cometer una infracción. Eso es verdad. Pero lo que tampoco se puede admitir es que en ese afán recaudatorio de la municipalidad no se actúe para mejorar las condiciones del tránsito. Santa Rosa tiene en ese sentido un andar caótico, desordenado, con conductores que manejan mal, cometiendo contravenciones mucho más peligrosas que no colocar una tarjeta de estacionamiento.
Ni hablar de la velocidad conque se maneja; o de las motos que circulan en forma peligrosa -para el que va arriba o para el transeúnte de a pié-; o las bicicletas que andan a contramano, o por las veredas en pleno centro. Sólo la suerte ha impedido que más personas no resulten lesionadas por el andar de los ciclistas -muchos jovencitos- que no trepidan en tirarse de las veredas hacia las calles, en una maniobra arriesgada: para ellos y para los automovilistas que deben frenar como pueden ante esa presencia inesperada.

¿Y los celulares?
Una enorme cantidad de conductores de autos no usan el cinturón de seguridad; pero peor aún hablan por teléfono mientras manejan. ¿No ven los inspectores en cada semáforo a cientos de personas por día utilizando sus celulares? Y peor aún, hay quienes envían mensajes mientras el vehículo está en movimiento. Eso sí es realmente peligroso, y está debidamente comprobado.
Pero no se conoce que los municipales actúen en esas circunstancias. Sí están muy atentos al estacionamiento medido. Eso sí.