Diez días que mostraron más que diez años

LA SEMANA POLÍTICA

Se cumplen diez días desde la accidentada asunción de Mauricio Macri. Por el tenor de sus primeras medidas y muchos decretos, estos días equivalieron a años en cuanto a mostrar la esencia de su gobierno.
EMILIO MARÍN
La Semana Política previa a que Macri jurara en su cargo terminaba con un pronóstico: “decididamente, el tiempo de los globos, la propaganda naif y el bailecito, ya fue”. Y así fue pues el mandatario dejó en claro sus prioridades de clase y medidas correspondientes. Claro está, lo matizó con gestos para la tribuna de doctrina y el clarinete, reuniones con opositores y promesas de escuchar a todos.
La flamante administración hizo la vista gorda a la corriente de precios “pum para arriba” que venía de semanas y estimulada por quienes confirmaban que harían una devaluación vía levantamiento del cepo cambiario. No hace falta mayor abundamiento sobre quiénes fueron los mayores perjudicados de esos aumentos en góndolas, carnicerías y panaderías.
A lo sumo el macrismo puede alegar que tales aumentos de precios venían de antes. Cierto y falso. Venían de antes, pero fogoneados por la certeza de que el dólar se iría a 15 pesos. Tales subas siguieron produciéndose luego del 10 de diciembre, cuando la cancha ya era toda amarillo PRO.
Obedientes a las reglas del mercado, los ministros fueron muy tibios al prometer que harán lo posible por retrotraer esos precios a noviembre, cuando empezaron a dispararse. Hasta ahora sólo lograron una rebaja insignificante en los aumentos de los medicamentos y sólo de los laboratorios nacionales. Los extranjeros, los que facturan los remedios más caros, no dijeron ni mu.
El macrismo podrá reivindicar que gracias a anular las retenciones al trigo, maíz, carne y pescado, y bajar un 5 por ciento a la soja, habrá productores que brindarán con champagne del bueno en estas fiestas. Al fin 17 millones de toneladas de soja agazapadas en silos empezarán a liquidarse y más de 4.000 millones de pesos irán a la franja de productores más concentrados.
No habría estado mal rebajar retenciones para los productores de 100 hectáreas, pero Macri benefició al conjunto y salieron ganando los mayores productores. Éstos, como en el conflicto de 2008, podrán disfrazarse de gauchos, pero no pueden disimular que son de Recoleta, Puerto Madero y los countries. A los vecinos de Pergamino, donde se anunció el fin de las retenciones, los pusieron detrás de un alambrado. Son parte del decorado rural y no los principales beneficiarios. Cargill, Nidera, Bunge y demás cerealeras ganarán más dinero, al punto de adelantarle al gobierno miles de millones de dólares a cuenta de futuros embarques de granos. También con esa operación ganarán millones porque habrán prestado a un dólar más cercano al oficial que regía y facturarán sus ventas de 2016 a otro más elevado, con una diferencia que tendrá que abonarles el fisco.

El pueblo paga
El jefe de Gabinete Marcos Peña dijo que “no vamos a ser tolerantes con la especulación a costa de la gente”, pero sus medidas la habilitan.
Los exportadores no sólo se beneficiaron con el cese de las retenciones, en detrimento de una recaudación que antes iba al Estado y parcialmente a las provincias (al Fondo Solidario de lasoja), sino que además fueron los grandes ganadores de la devaluación. Esta mala palabra fue reemplazada por otra casi libertaria: “levantamiento del cepo cambiario”.
El dólar valía menos de 10 pesos y se fue a 14.25, bajando centavos al día siguiente del anuncio del ex banquero del JP Morgan, Alfonso Prat-Gay. Ese 40 por ciento más de la cotización de la moneda norteamericana fue a los exportadores, que venden a mercados exteriores en ese billete y que al convertir en pesos, obtendrán aquel porcentaje como un sustancioso plus. Un lindo desafío para economistas: ¿cuántos millones de dólares obtendrán los beneficiarios con el premio doble del quite de retenciones y devaluación de la moneda?
Es irrefutable que habrá mayorías populares perjudicadas. Los bienes transables y exportables también verán aumentados sus precios en el mercado interno, arrastrados por aquéllos. Y ese dólar de 14 pesos encarecerá productos fabricados en el país con insumos importados, en ese orden del 40 por ciento.
Si la mayoría de los argentinos quiere seguir comprando los alimentos de antes, tendrá que pagar más por ellos. Y otro tanto para adquirir productos de acá con componentes importados.
Y si no puede comprarlos o se ve obligado a reducir su consumo, esa ralentización de la economía producirá una mayor recesión y pérdida de empleos. O bien, bajo amenaza de esa desocupación, una limitación de salarios y techos más bajos a las paritarias, con el gastado argumento que tan bien pega con el macrismo, de que “hay que pasar el invierno”, el apotegma de Alvaro Alsogaray. En un Consejo Económico y Social, el gobierno y sus amigos empresarios serán mayoría, junto a popes sindicales aliados, frente a otros sindicalistas que quieran defender a sus afiliados. Algunos se quejan de que el cepo fue a los salarios.

Ganadores de siempre
La mayor apreciación del billete verde beneficiará todos sus poseedores, de aquí y del extranjero, donde se han fugado capitales como lo patentiza el expediente abierto al HSBC de Ginebra con 4.040 cuentas no declaradas por 3.500 millones de dólares.
Ya en enero de 2014 la devaluación del 22 por ciento, que equivocadamente realizó el gobierno de CFK y Axel Kicillof, le reportó a los bancos una ganancia de 15.000 millones de pesos. Esa administración les obligó a bajar al 20 por ciento la parte de su portafolio en esa moneda y más tarde al 15. Habrá que ver si cumplieron con esa “des-dolarización” pero aún con ese 15 por ciento en dólares sus ganancias volverán a ser espectaculares.
En medio de algún entredicho con Techint, Kicillof recordó que era la principal beneficiaria del programa Pro.Cre.Ar de viviendas con créditos oficiales. Es que proveía el hierro. Luego se supo que esa siderúrgica era también la número 1 de las empresas favorecidas por contratos de obra pública con el Estado. La tan cuestionada de Lázaro Báez era la número 38.
Ahora las empresas de la construcción, inmobiliarias y ferreterías, con el índice del público marcándolas como culpables de aumentos de precios, se defendieron diciendo “fueron Techint y Acindar”. Ambas tienen dolarizados sus precios. ¡Una delicia de monopolios, traba fundamental para el desarrollo nacional independiente y básicamente indemnes en estos doce años!
La ítalo-argentina tiene casa central en Luxemburgo y sucursales en paraísos fiscales especialistas en evasión de impuestos y otras ventajas elusivas.
Como Paolo Rocca la quiere toda para sí, despidió a 189 empleados de Tenaris-Siderar. Luego de la protesta gremial y la crítica política y social, Techint firmó un acta con la UOM suspendiendo esa medida por seis meses. Después volverá a la carga, como por un tubo.

Medidas ilegales
Otras disposiciones de Macri y su “gran equipo” arrojaron luz en el plano político. Quiso contrastar su imagen de dirigente abierto con la cerrazón atribuida a su antecesora, y por eso recibió los candidatos presidenciales derrotados, los gobernadores y a senadores opositores. Sin embargo, conferencias de prensa no dio luego de asumir; sus “cadenas nacionales” tomaron como modalidad ir a Pergamino y Corrientes para jugar de local con productores agrarios.
Ese público lo sigue ovacionando. Sin embargo en una pequeña parte de Cambiemos, y en sectores sociales más amplios, se prendió una luz roja por decisiones arbitrarias e ilegales.
Un ejemplo fue su embestida contra la ley de servicios de comunicación audiovisuales; la quieren derogar atacando a las autoridades de aplicación para que siga la cautelar de Clarín.
Intentan de desalojar a la procuradora general Alejandra Gils Carbó, nombrada por el Senado y con estabilidad en el cargo.
Y hablando de la Cámara Alta, donde el par de senadores del PRO más la vice Gabriela Michetti son una abrumadora minoría, fue burlada con el decreto 83/2015 del PEN. Éste designó en comisión a dos juristas para sumarse de inmediato a la Corte Suprema, ignorando el procedimiento previsto por la Constitución.
Horacio Verbitsky sostuvo en Página/12 que “la Argentina tendría así la Corte Sojera de la Nación”. En beneficio de esa caracterización hay que recordar que Verbitsky bautizó como “La Corte de los Milagros” a la menemista encabezada Julio Nazareno, y fue un acierto. ¿Estará acertando otra vez?
Uno de los dos cortesanos propuestos, el radical santafesino Carlos Rosencrantz, por pura casualidad, tiene un estudio que defiende a Clarín y otros grupos monopolistas. De todas maneras, él y Horacio Rosatti deberán esperar a febrero o marzo porque el dedazo presidencialabrió una ola de impugnaciones del kirchnerismo y peronismo, pero también del radicalismo, el massismo y otros referentes del centro-derecha. Hasta Joaquín Morales Solá escribió en Gaceta Ganadera que fue “una decisión absolutamente pragmática, institucionalmente inédita y provocativa, políticamente temeraria”.
Así que vio que el republicanismo de Macri era otra venta de humo del marketing de Durán Barba. Como para que una parte menos cegada por ese humo, dentro del 51 por ciento que lo votó, piense mejor lo que hizo.