Yoga para niños

Redacción 11/04/2011 - 15.00.hs
A través de juegos y actividades adaptadas a los chicos, el yoga favorece la salud física y mental, además de mejorar la concentración, la memoria y el respeto por el cuerpo.
 
María del Carmen Sack es maestra jardinera y comenzó yoga por una necesidad personal. Poco a poco fue descubriendo los beneficios de esta disciplina tanto en su vida diaria como en su trabajo. "Empecé a aplicar en el jardín de infantes donde trabajo algunas cosas que me hacían bien a mí y me llamó la atención que lo bien que les hacía a los nenes", asegura.
Fue entonces cuando decidió comenzar el instructorado de yoga y se dedicó a investigar y crear propuestas lúdicas para trabajar con ellos.
Este es el tercer año que dicta clases de yoga para niños en la Fundación Soluna de Santa Rosa. "Lo importante es que los chicos lo sientan como una actividad lúdica, que aprendan mientras juegan", destaca la maestra, que dicta clases a chicos de 5 a 11 años".

Las tres P.
"Con estrategias adecuadas, el niño aprende a poner atención en su cuerpo durante la clase de yoga. Respira, hace movimientos y paulatinamente va controlando su cuerpo, mientras sus pensamientos van cediendo. Hay menos ansiedad, mayor lentitud, mayor disfrute y alegría", describe la profesora, mientras aclara que "esto no se logra de un momento para otro. Son necesarias las tres P: paciencia, perseverancia y práctica".
"Paciencia porque es difícil, pero no es imposible; perseverancia porque es un trabajo que se hace una vez por semana y necesita continuidad; y práctica para internalizar lo que se les enseña", agrega.
Aprovechando el interés natural que tienen los niños por la naturaleza, las asanas (posturas) que practican en la clase de yoga los divierte cuando rugen como un león, vuelan como un pájaro, se estiran como un gato o hacen el saludo al sol.

 

La respiración.
En yoga es fundamental aprender a respirar."Hacemos juegos para que aprendan a respirar rápido, lento, suave, fuerte. Cuando ya saben el mecanismo coordinamos la respiración con los movimientos: respiración lenta-movimiento lento, respiración rápida-movimientos rápidos. Eso ayuda a que si estaban preocupados por algo, ponen toda la atención en el cuerpo y la respiración y se olvidan de la angustia que tenían", destaca la profesora, que también les propone inventar historias, disfrazarse, cantar, hacer danzas circulares y muchos recursos más que los ayudan a sentirse bien.

 

Las clases.
"Todas las clases son diferentes, si bien existen rutinas. Ellos llegan y me cuentan cómo les fue durante la semana. Luego iniciamos un trabajo para aflojar el cuerpo, nos reímos, nos movemos, entramos en clima y después empezamos con el fuerte de yoga, que son las asanas que benefician a todo el cuerpo -explica-. Hacemos una actividad de movimiento y después una de relajación, con música suave. "La idea es que sea un espacio para poder expresarse. Escucho a los chicos, veo qué les gusta, cuáles son sus miedos, sus angustias y trabajamos sobre eso. Cuando culminamos, cada uno cuenta cómo se sintió, qué fue lo que más le gustó y qué no le gustó de la clase", explica.

 

Sin competencia.
Sack destaca que el yoga no es competitivo porque "cada uno hace lo que puede". "Hay nenes que tienen una movilidad excelente y otros que no. La idea es inyectarles optimismo y decirles que cada uno hace lo que puede. Eso los estimula a que siempre se puede un poquito más".
Además de mejorar la respiración y las posturas, el yoga desarrolla la atención, enseña a relajarse, a relacionarse consigo mismo y con los demás, a respetar y respetarse y a disfrutar de momentos de quietud y silencio. "Los beneficios se ven en la clase y también fuera de la clase de yoga, en la vida cotidiana", finaliza.

 


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