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Jueves 16 de abril 2026

Entrevista. La pluma consagrada

Redacción 20/06/2010 - 00.19.hs
En 1995 su novela "Sucesos Argentinos" obtuvo el Premio Planeta y lo catapultó a la fama. Sin embargo, considera que los concursos sólo son un medio de darse a conocer. Prioriza la calidad de las obras y descree del mercado editorial.

Comparado con autores de la talla de Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato o Marcel Proust, el escritor Vicente Battista se ha ganado un lugar significativo en la literatura argentina, alejado de las imposiciones mercantilistas de algunas editoriales.
Aunque desde joven sus historias comenzaron a ser reconocidas dentro de la crítica especializada, fue la novela "Sucesos Argentinos" la que lo catapultó a la fama, luego de obtener el Premio Planeta 1995.
Vicente Battista nació en Buenos Aires en el año 1940 y en su temprana infancia asistía con frecuencia a la biblioteca popular socialista de su barrio para nutrirse de grandes maestros. Allí entretenía sus tardes con las historias de Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare, Julio Verne, Emilio Salgari y Mark Twain, su favorito.
Entre 1963 y 1970 integró la redacción de la destacada revista literaria "El Escarabajo de Oro". Un año más tarde fundó Nuevos Aires, publicación también dedicada a las letras, con un pensamiento crítico.

 

-¿Cuál es la experiencia que más rescata de su participación en la revista "El escarabajo de oro"?
-Cuando me incorporé yo tenía 21 años y tres o cuatro pésimos cuentos. En la revista y con la gente de que la integraba (Abelardo Castillo y Liliana Heker) fui perfeccionando mi escritura. No exagero cuando digo que esencialmente mi labor y condición de escritor comenzó en esos momentos. Hay que tener en cuenta que editábamos una revista cultural, todos éramos escritores (o aspirábamos a serlos) y, esencialmente, éramos impiadosos, pero justos, a la hora de elaborar las críticas. Han pasado cuarenta años y sigo agradeciéndole a "El escarabajo de oro" y a su gente, de la cual continúo siendo amigo entrañable.

 

-¿Cuál cree que es la situación actual de las revistas literarias?
-En la actualidad hay muy buenas opciones. Tal vez no tengan la difusión que tenían en los años 60. En ese entonces aún no había revistas de información general ("Primera Plana" apareció en 1962 y era la única en su tipo), por lo que todo lo referido al espacio cultural estaba esencialmente visto y difundido por medio de las publicaciones literarias. Como contrapartida, se puede decir que ahora existe Internet y por medio de la red es posible articular formidables proyectos, que si los juzgamos con la vara de los años 60 nos parecerían cosas imposibles, cercanas a la ciencia ficción.

 

Sus obras.
La extensa bibliografía de Vicente Battista incluye tanto cuentos como novelas, y el género policial subyace a muchas de sus creaciones.
"Los muertos", "Esta noche, reunión en casa", "Como tanta gente que anda por ahí", "El libro de todos los engaños", "Siroco" y "Sucesos Argentinos", son algunas de sus obras. También podemos mencionar "Gutiérrez a secas", "El mundo de los otros" y "La huella del crimen".

 

-¿Por qué escribe? ¿Siente la "necesidad" o "urgencia" a la que se refieren otros autores?
-Podría ensayar diferentes respuestas a esa pregunta. Sería posible hablar de "necesidad", de "mensaje", de "compromiso", pero prefiero decir la verdad, aunque no sea tan pomposa. Escribo porque me gusta hacerlo, porque soy feliz mientras lo hago, aunque esté contando historias terribles. Tengo la suerte de dedicarme a lo que de verdad me gusta y a veces hasta me premian por lo que hago. ¿Qué más puedo pedir? Que me lean y que de alguna manera le sirva a los lectores.

 

-¿Sus cuentos tienen un receptor específico?
-Es imposible saber quiénes son nuestros destinatarios. Ante eso, me elijo como propio lector y escribo aquellas cosas que mí me gustan e interesan. Espero tener buen gusto.

 

-¿Qué cuota de ficción y de realidad poseen sus historias?
-Esencialmente no hacemos sino contar nuestra vida o aquellos sucesos que pasan en nuestro entorno y que por uno u otro motivo nos han impactado. Una vez que has convertido esos hechos en literatura ya es pura ficción. Lo esencial no es que sea verdadero sino verosímil. Esto es lo que de verdad importa.

 

-¿Tiene una rutina de trabajo determinada o escribe solo en momentos en que se siente inspirado?
-No tengo una rutina de trabajo, pero soy nocturno: suelo acostarme entre las 3 y 4 de la madrugada. Esto no significa que escriba de noche, también lo hago de día. No confío mucho en las musas: 20 por ciento de inspiración y 80 por ciento de transpiración, postulaba Pablo Picasso.

 

Consagración.
En 1995, cuando obtuvo el Premio Planeta de Argentina por "Sucesos Argentinos", su novela fue elogiada por un jurado compuesto por Abelardo Castillo, Antonio Dal Masetto, José Pablo Feinmann, Juan Forn y Vlady Kociancich.
No fue el único reconocimiento que recibió. "Los muertos" fue galardonado por la Casa de las Américas y el Fondo Nacional de las Artes. "El final de la calle" recibió el Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires
Ha escrito también guiones de cine, uno de los cuales, "La familia unida esperando la llegada de Hallewyn" obtuvo el primer lugar en el Festival Internacional de Manheinn, Alemania, en 1972.

 

-¿Hubo un antes y un después de "Sucesos Argentinos"? ¿Qué cambió en usted luego de obtener el Premio Planeta?
-Este galardón sirvió para que consolidara ciertas cosas. Por ejemplo, que es cierto aquello de que "la fama es puro cuento". Gracias a ese premio tuve mis 15 minutos de gloria: en la revista Gente me invitaron para que apareciera en tapa como uno de los personajes del año (por supuesto, me negué), día por medio me llamaban de distintos medios para pedirme opinión acerca de cualquier tema. Por último, se cumplió aquello que dije en la fiesta del Hotel Alvear, cuando me entregaron el premio. Estaba rodeado de fotógrafos y de pronto recordé una escena similar: fotógrafos rodeando a un personaje. En aquel caso, el personaje era el odontólogo Barreda que había matado a toda su familia. Entonces me sentí Barreda. Para lograr sus 15 minutos de gloria, Barreda se vio en la necesidad de matar a su mujer, a sus dos hijas y a su suegra; a mi bastó con escribir una novela.

 

-Usted ha recibido numerosos premios por sus obras. ¿Cree que los concursos son un método de consagración literaria?
-Son un modo de que te conozcan, una manera de aparecer en los medios, sirven para alimentar el ego de cada cual, pero de ninguna manera son un método de consagración literaria. Por otra parte, ¿qué significa ese concepto? Podría dar una larga lista de antiguos "consagrados" a los que hoy nadie lee: han caído en el más oscuro olvido. También podría hablar de enormes escritores que jamás obtuvieron un solo premio. Sólo cito dos que, sin duda, se han consagrado, con razón, como dos maestros del siglo XX: Franz Kafka y Fernando Pessoa. ¿Quién los leía en sus tiempos?

 

-¿Podría hablarse de una nueva generación literaria? ¿Qué opina de los exponentes actuales?
-Si no existiera una "nueva generación literaria" se hubiera terminado la literatura. Existe, por supuesto, y cuenta con muy buenos exponentes, jóvenes narradores que aventuran nuevas formas sin por ello renegar de quienes le precedieron.

 

-¿Qué opina del mercado editorial en la actualidad? ¿Cuán difícil es publicar una obra para quiénes no están en el circuito? ¿Qué priorizan las editoriales?
-Hoy se edita muchísimo, mucho más de lo que se editaba en los 60. Claro que la cantidad no garantiza calidad. Las editoriales priorizan la venta inmediata, los escándalos de cualquier tipo (desde sexo desbocado hasta crímenes igualmente desbocados), antes que la buena escritura. Por otra parte, los autores inéditos tienen pocas probabilidades ya que, según los editores, nadie los conoce. Ante eso pueden ser importantes los premios literarios. Como señalé anteriormente, un premio tampoco garantiza calidad, pero ayuda a dar a conocer a ese autor inédito.

 

Pedagogía.
Además de la escritura, Vicente Battista se ha abocado en los últimos años al dictado de talleres literarios que, en muchas ocasiones, lo ponen en contacto con futuros o potenciales narradores. Actualmente, través del sitio virtual Periodismo.Net, imparte sus conocimientos en cursos de escritura y comunicación cultural.

 

-¿Cuál ha sido su experiencia como responsable de talleres literarios? ¿Cuáles son las principales dificultades que se le presentan?
-Debo decir que es una buena experiencia, porque uno puede estar en contacto con nuevos escritores. Significa, de pronto, descubrir que algunos de ellos se destacan por su calidad y entonces se hace lo imposible para que los conozcan. La única dificultad que le encuentro es que te quitan tiempo para escribir tus propias cosas.

 

-¿Cómo se detecta un buen escritor? ¿Cuál es la condición sine qua non que éste debe poseer?
-A un buen escritor se lo detecta por su escritura, no hay otro modo. Poco importa que el interesado haga escándalos para que lo conozcan y los medios hablen de él (hay más de un escritor nacional que practica esa política), lo que únicamente vale es su trabajo, su obra. Desde la otra vereda podríamos decir que las buenas intenciones no garantizan que vayas a hacer buena literatura.

 

-¿Cómo vencer el síndrome de la hoja en blanco?
-Supongo que cada escritor tendrá su método, el que le dará resultados. El mío es levantarme de la computadora y hacer otra cosa. No hay una regla en ello.

 

-¿Qué consejos le daría a quienes quieren incursionar en el mundo de la literatura?
-Escribir, simplemente escribir y, por supuesto, leer mucho, es el único modo de aprender a hacer literatura.

 

María Soledad García
LICENCIADA en Comunicación Social

 

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