“Barrio chino”: olvídalo, es Chinatown
“Olvídalo, Jake. Es Chinatown”. Esta frase resume perfectamente el espíritu de la película de Roman Polanski y constituye el punto de partida clave para analizar una de las obras canónicas del cine estadounidense y del nuevo Hollywood.
Tomás Villarreal D’Atri *
Chinatown (1974) sigue al personaje de Jake Gittes (Jack Nicholson), un detective privado (expolicía), especializado en casos de infidelidad, que es contratado para investigar al ingeniero jefe del Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles, Hollis Mulwray. Lo que en un principio parece un caso rutinario para Jake, pronto termina derivando en una compleja trama de corrupción política, disputas por el control del agua de la ciudad y oscuros secretos familiares que ponen en tensión los límites de la moral y la justicia.
Polanski en este film recupera la tradición del clásico cine noir de los años 40’ y 50’ -de hecho transcurre en Los Ángeles, en la década del 30’- y la dota de elementos característicos del género: el detective privado, un crimen, una femme fatale, autos de la época, personajes con trajes elegantes, y una atmósfera atravesada por la corrupción y decadencia. Sin embargo, “Chinatown” es considerada como obra clave del sub género “neo-noir”, ya que recupera los aspectos antes mencionados pero le añade el pesimismo propio de los años 70’, la decisión de hacerla en color, y además dotarla de colores cálidos, lo que funciona con cierta ironía. Al igual que el noir clásico, los personajes no siempre poseen un código ético claro y están repletos de contradicciones, pero aquí esto se lleva hasta el extremo y concluye con un panorama totalmente pesimista y desalentador.
Es redundante destacar la total maestría en el guion de Robert Towne -pues mucho se ha escrito sobre ello, además de utilizarse como ejemplo en libros y artículos sobre cine- pero no deja de sorprender su grado de destreza y precisión hasta el último detalle. Un guion no es nada sin el acompañamiento de una dirección a la altura, y Roman Polanski realiza una de sus mejores obras cinematográficas. El elenco de “Chinatown” es perfecto, cuenta con las actuaciones de leyendas como Faye Dunaway (la femme fatale) y John Huston (antagonista), pero es la interpretación de Jack Nicholson la que nos hace amar verdaderamente el cine. La suma de todas estas piezas dejan bien en claro por qué consideramos esta película como parte fundamental del canon.
Quentin Tarantino ha afirmado que para él los años 70’ fueron los mejores para el cine estadounidense, coincidiendo con el auge del Nuevo Hollywood. “Chinatown”, si bien busca recuperar y homenajear al cine noir clásico, tiene todos los componentes de este nuevo cine que buscaba dar mayor libertad creativa a los autores, y está imbuida de una época de mayor pesimismo y desconfianza a las instituciones.
Sin escape.
Chinatown es un barrio de Los Ángeles, pero funciona como una metáfora en la película más que como una locación real, representa el pasado traumático de Jake.
En un momento él revela que allí trabajó como policía y que no pudo proteger a una mujer. Chinatown es el sitio donde la moral pierde sentido, el de la imposibilidad de alcanzar la justicia y donde los poderosos siempre triunfan. Reflejo de una época donde se había perdido toda esperanza en el gobierno y sus instituciones -algo que en la actualidad se sigue percibiendo-. Lo más trágico y lamentable es que después de todo el recorrido por el que pasan los personajes del film, la escena final los vuelve a situar en Chinatown, donde los corruptos se salen con la suya y Jake pierde nuevamente a la mujer que quería salvar. Ante esto, un policía le dice al protagonista con tranquilidad “olvídalo, Jake. Es Chinatown”.
Quizá la ciudad de Los Ángeles de los años 30’ que se nos presenta al inicio viene a reflejar un mundo en donde el detective Jake Gittes todavía cree que existe cierto código ético y moral, por eso investiga y trata de resolver su caso bien al estilo del cine noir. Pero, finalmente la realidad se impone a la ficción, y Chinatown viene a representar nuestra realidad, este mundo actual donde ya no hay ningún tipo de esperanza y del que no podemos escapar.
* Profesor de Historia. Colaborador.
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