Celulares en las aulas
El uso de celulares y otros dispositivos en las aulas es un tema que genera análisis y debates continuamente. En La Pampa, desde el mes de febrero último, se prohibió/restringió su uso tanto para el alumnado como para los y las docentes.
Graciela Pascualetto *
Las ciencias y las tecnologías forman parte de un sistema complejo donde la política y la economía tienen injerencia, ya sea en su direccionamiento hacia determinados propósitos, como en la industrialización, publicidad y circulación de los productos. Al principio, suelen generarse grandes expectativas sobre sus beneficios; sin embargo, es necesario que transcurra algún tiempo para que la experiencia y la investigación permitan conocer las consecuencias favorables, perjudiciales y los efectos no esperados o indeseables de su aplicación. Trataremos aquí sobre las tecnologías digitales móviles.
Su expansión en la Argentina se inició entre fines del siglo XX y comienzos del presente. En La Pampa, según Infopico (17 de noviembre de 2020), la primera conexión a internet se efectuó en 1996 en General Pico, siendo también señera en este rubro la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa.
Como suele suceder ante lo novedoso, en todas partes surgieron voces a favor y en contra. Las primeras, por favorecer la democratización de la información y el conocimiento y facilitar las comunicaciones en diferentes actividades sociales, comerciales, culturales, educativas, científicas. Las segundas, por incrementar las desigualdades ya que su costo excluía a mucha gente. En el caso de quienes podían disponerlas, las críticas apuntaban a su impacto en la vida privada, al riesgo de falsear datos e identidades y, con relación a los teléfonos celulares, a efectos perjudiciales en el desarrollo cognitivo y emocional de niñas y niños.
A principios de los 2000, algunas jurisdicciones provinciales proscribieron el uso de estos dispositivos en las escuelas. En La Pampa, mediante la Resolución Nº 1068/06 el Ministerio de Educación y Cultura los prohibió durante el dictado de clases a estudiantes y docentes de todos los niveles para prevenir el posible entorpecimiento de las actividades de enseñanza y aprendizaje.
No obstante, las posibilidades que las tecnologías informáticas y comunicacionales ofrecen y su rápida incorporación en los hogares, creó la necesidad de enseñar a utilizarlas en las escuelas. En nuestro país, mediante el Decreto 459/10, el Poder Ejecutivo Nacional creó el programa Conectar igualdad e inició la distribución de netbooks, en base al modelo 1 a 1, para reducir la brecha tecnológica de modo que cada estudiante y cada docente pudiera disponer de una computadora, favoreciendo su aplicación para el estudio y el trabajo. Esta medida fue acompañada con la producción de materiales pedagógicos y capacitación a profesoras y profesores.
Avances y retrocesos.
Según las investigaciones de Coicaud (2016), los posicionamientos observados fueron disímiles: -la valoración del equipamiento tecnológico asumiendo con entusiasmo el compromiso con la innovación; -el uso cauteloso y la necesidad de más tiempo y mejores condiciones para emplear los dispositivos en mayor medida; -la negación a incorporarlos expresando diversas críticas u ocultando la opinión y simulando aceptarlos, pero sin cambios en las prácticas.
Al tiempo que parecía comenzar a afianzarse, Conectar Igualdad atravesó distintos vaivenes. En 2018 fue reemplazado por otro plan nacional de alfabetización e integración digital y en 2024 el actual gobierno, como parte de sus impetuosas políticas de ajuste, dejó de financiarlo y quedó eliminado.
Efectos en la provincia.
Volviendo a La Pampa, cabe señalar que en 2009 se promulgó una nueva Ley de Educación.
Lleva el número 2511 y -conforme a las transformaciones epocales- postula entre sus fines y objetivos el desarrollo de competencias para el manejo de los lenguajes producidos por las tecnologías de la información y la comunicación. En este marco, años después, la Resolución N.º 1467/17 del Ministerio de Educación autorizó “el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos móviles, durante el dictado de clases para los/las alumnos/as y docentes de todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Provincial, exclusivamente cuando su utilización tenga una finalidad didáctica-pedagógica”.
Con esta habilitación, hubo docentes y estudiantes que emplearon los recursos existentes en las escuelas y los suyos propios promoviendo experiencias enriquecedoras de sus prácticas. Sin embargo, la presencia de los celulares tuvo efectos no deseados al facilitar otros usos: chateo, juegos, citas, peleas, apuestas virtuales…
En 2020, cuando la Pandemia Covid-19 afectó al mundo, estas tecnologías permitieron a la población escolar con acceso a la conectividad continuar sus estudios mediante plataformas virtuales y, especialmente, a través del celular y la aplicación WhatsApp, que posibilita la interacción a través de llamadas, mensajes y envío de materiales audiovisuales. Además, facilitó la relación de las y los adolescentes entre sí, con familiares y con el mundo exterior, surgiendo relaciones cálidas y amistosas, pero también hostiles y violentas: burlas, agravios, acoso o peleas capaces de afectar emocionalmente a las y los involucrados.
Por entonces, con el equipo de investigación de la Cátedra de Psicología de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLPam, dirigido por el Dr. Juan Franco, estábamos desarrollando un proyecto sobre los vínculos transferenciales (afectivos) que se producen en la relación docente-estudiantes. Para ello, realizábamos entrevistas on line con profesoras y profesores situadas/os en distintas localidades de la provincia con el objetivo de indagar sobre la cuestión vincular y su relación con la enseñanza y el aprendizaje; cuestión que de ninguna manera resultó sencilla y que tuvo, mayoritariamente, al celular como soporte comunicacional y académico.
Pospandemia.
Entre 2021 y 2022, el Ministerio de Educación de la Nación resolvió el regreso a la presencialidad, primero en base al modelo de burbujas y luego en forma plena con la presencia de todas y todos en los colegios. Este período atravesó momentos gratificantes por el reencuentro; sin embargo, se registraron frecuentes situaciones de conflicto y malestar. Entre ellos, los provocados por los teléfonos en las aulas; al punto que una profesora afirmó que “el uso indiscriminado del celular parecía permear todo vínculo y toda norma”, afectando los aprendizajes y la convivencia debido a distracciones, problemas de sueño y peleas que, en ocasiones, motivaban la intervención disruptiva de las familias. Las discordias iniciadas por el celular se prolongaban en la escuela y en la calle o viceversa, enlazando lo virtual con lo real, pues, como bien expresa Fainboim (2024), “lo que vivimos allí -y en especial, lo que viven allí los niños, niñas o adolescentes- es real y debemos actuar en base a este carácter de realidad”.
Dadas las problemáticas pos pandemia, el Ministerio de Educación de La Pampa, por Resolución Nº 117/22, actualizó la Guía Provincial de orientación para la intervención en las instituciones educativas (la que fue resignificada y ampliada en 2025). Aborda cuestiones de violencia, vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes, salud mental y consumos problemáticos, brindando pautas para la prevención y la actuación en esos casos. Sobre las tecnologías, considera los conflictos en las redes sociales, el ciberbullying (acoso virtual) y el grooming (acoso o abuso sexual virtual de adultas/os a niñas/os o adolescentes).
Poco después, el mismo Ministerio determinó la revisión de los marcos normativos pre existentes y estableció un nuevo Régimen académico para el fortalecimiento de la Educación Secundaria, con regulaciones sobre aspectos organizacionales, pedagógicos, evaluativos, de convivencia y participación. Entre los aprendizajes transversales que promueve, se citan los saberes digitales y el uso adecuado de las tecnologías (Resolución N° 0131/23).
Directivas como éstas, no enraizaron lo suficiente en las escuelas ni en la comunidad. Lo advertimos en nuestros trabajos de investigación pos pandemia sobre vínculos transferenciales y modalidades subjetivas desplegadas en las instituciones, a través de relatos y diálogos con diversos integrantes del sistema educativo, entrevistas de estudiantes de la Cátedra de Psicología con alumnas y alumnos del nivel secundario e informes de distintas provincias, organismos internacionales y publicaciones especializadas, observando problemáticas similares en las poblaciones con acceso a estos recursos tecnológicos.
Efectos negativos.
El conocimiento científico -que actualmente se divulga en forma prácticamente masiva- advierte sobre efectos perjudiciales del uso excesivo de los dispositivos digitales, ampliando la información existente en los tempranos años 2000. Entre sus consecuencias nocivas se detallan problemas de atención, concentración y memoria, aumento de la ansiedad, tendencia a la depresión, alteración del sueño, acostumbramiento a las gratificaciones inmediatas, fatiga visual, dolencias osteomusculares, disminución de la capacidad de autorregulación de los impulsos y otros posibles daños por la exposición a sus radiaciones a lo largo del tiempo.
Así es que a veinte años de la primera prohibición de los celulares en las escuelas de algunas provincias -la nuestra incluida- y después de haberse autorizado su empleo para tareas pedagógicas, nuevamente vuelve a prohibirse/restringirse su uso. En La Pampa es una medida reciente, adoptada por la Resolución ministerial Nº 0077 de febrero último.
La norma menciona trabajos de la UNESCO y de UNICEF según los cuales el uso del celular “fuera de un encuadre pedagógico, genera efectos negativos en la convivencia escolar, en el clima institucional y en el rendimiento académico”, aludiendo además a otros estudios científicos. Indica también que previamente se realizaron instancias de consulta con equipos de gestión y docentes alcanzando consensos para regular su utilización en el ámbito educativo.
En los niveles Inicial y Primario, la Resolución prohíbe que niñas y niños ingresen con sus dispositivos personales, salvo cuando éstos sean necesarios para estudiantes con discapacidad, enfermedades o situaciones que requieran apoyos específicos. En cuanto a las y los docentes, no podrán usarlo cuando estén al frente o al cuidado de alumnas y alumnos.
En el nivel Secundario, el empleo de celulares se limita al desarrollo de propuestas diseñadas por profesoras y profesores en su planificación anual, con aprobación del equipo de gestión, o durante actividades de enseñanza en las que se fundamente su necesidad. En horarios de clase ni estudiantes ni docentes podrán usarlo con fines personales o recreativos y deberán permanecer apagados. En los recreos, su utilización quedará supeditada a los acuerdos escolares de convivencia que establezcan docentes, estudiantes y familias en cada establecimiento.
Nuevas subjetividades.
Las sociedades, las tecnologías, la educación y las subjetividades se imbrican, creando modelos identificatorios, formas de vivenciar el tiempo y el espacio, de comunicarse, de tratar o destratar a las personas, de estudiar, trabajar y divertirse que constituyen rasgos de época. Las sociedades neoliberales exacerban el individualismo, el consumo, las ilusiones de bienestar mediante la adquisición de los más diversos productos y cuentan con las tecnologías digitales cuyos mecanismos y contenidos impregnan el proceso de construcción de nuevas subjetividades. Éstas se caracterizan, al decir de Sibilia (2018), por ser “visibles, conectadas y dispersas”. Pareciera ser necesario estar todo el tiempo on line, navegar por distintos sitios web, jugar, buscar información, procurar otros desafíos y gratificaciones, intervenir en las redes sociales y difundir aspectos de la vida cotidiana o de momentos especiales, como si estas acciones fuesen requerimientos del cibermundo y del mundo real.
Página 12 (6 de marzo de 2026) presenta la opinión de un integrante de la ONG Faro Digital que problematiza la prohibición de los celulares e invita a pensar en términos de desconexión, en “momentos de ‘no pantalla’ para hablar de las pantallas”; para reflexionar sobre las plataformas, la economía en la web, la construcción de identidad en internet y la convivencia digital, de modo que la escuela -especialmente en el nivel secundario- constituya un ámbito donde los desafíos de la época sean temas estudio y de conversación intergeneracional.
De aquí en adelante, las medidas que prohíben/restringen el uso del celular moldearán nuevas experiencias y, seguramente, próximas investigaciones podrán aportar conocimiento y formular sugerencias respecto de las prácticas institucionales y pedagógicas que en estos momentos comienzan a instalarse en las escuelas pampeanas.
Nota:
Además de los artículos periodísticos y normas gubernamentales que se mencionaron en el texto, acudimos a la siguiente bibliografía:
- Coicaud, S. (2026) Planteos y replanteos acerca de la Tecnología Educativa como campo de conocimiento y formación. Revista Espacios en blanco. V.26, Nº 1, Tandil.
- Fainboim, L. (2024). Crianza Digital y apuestas online. En Pavlovsky (Coord.) Apuestas online. La tormenta perfecta. Crianza digital y adicciones emergentes. Implicancias clínicas y lineamientos prácticos. Noveduc. Buenos Aires.
- Morandi, G. y Gallo, L. (2018) Subjetividades contemporáneas y formación universitaria. Rupturas y encuentros. Entrevista a Paula Sibilia. Revista Trayectorias universitarias. Volumen 4 Nº 7. UNLaPlata.
* Colaboradora
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