Crónica de una excepción urbana
La calle Allan Kardec convierte a Santa Rosa en una rareza dentro del mapa urbano argentino. Su historia se remonta a una iniciativa del Movimiento Espírita Pampeano para homenajear al codificador del espiritismo, cuyo origen quedó documentado en un expediente municipal de 1969.
Ana María T. Rodríguez *
Cuando caminamos por la ciudad, rara vez nos detenemos a pensar en el origen de las calles que cruzamos. Sin embargo, ese mapa urbano es un documento histórico vivo, un reflejo directo de las ideas y los homenajes que la comunidad decidió inmortalizar en sus esquinas.
La ciudad de Santa Rosa resguarda una singularidad excepcional en el contexto nacional: la calle Allan Kardec. Mientras que en la República Federativa del Brasil el nombre del codificador del espiritismo es una constante en los planos urbanos, en la Argentina representa una rareza. Fuera de la capital pampeana, solo se registran antecedentes similares en Banfield (provincia de Buenos Aires) y en Posadas (provincia de Misiones), lo que confiere a la arteria santarroseña un valor patrimonial distintivo.
La iniciativa de la calle.
El impulso provino del Movimiento Espírita Pampeano, que buscaba conmemorar el centenario del fallecimiento de Hippolyte Léon Denizard Rivail, universalmente conocido como Allan Kardec. La solicitud, elevada mediante una nota dirigida al entonces intendente de Santa Rosa, Eduardo Félix Molteni, no fue un acto aislado, sino una manifestación colectiva respaldada por instituciones de sólida base legal y social en la provincia de La Pampa, cuyos orígenes se remontan a las primeras décadas del siglo XX. Según consta en el expediente Nº 10293/69, que se conserva en el Archivo Histórico Municipal “Hilda París” de Santa Rosa, fueron firmantes de la solicitud: César Bogo, en representación de la Confederación Espiritista Argentina (con sede en Buenos Aires); Natalio Cecarini, por el Instituto Kardeciano; Cayetano Gaetano Di Francisco, referente central del movimiento local y principal gestor de la iniciativa; Sociedades espíritas locales y regionales: constan firmas y sellos de la Sociedad Espiritista “La Esperanza del Porvenir” (Santa Rosa), la Agrupación Espírita “Hacia la Fraternidad” (Santa Rosa), la Sociedad Espiritista “Amor y Constancia” (Trenel), la Asociación Amor y Paz (Santa Rosa) y la Sociedad Espírita Luz de La Pampa (Santa Rosa).
En los fundamentos del petitorio se resaltó la figura de Kardec como creador de una de las doctrinas científicas y filosóficas modernas, el “Espiritismo Científico”, al que “adhieren miles de ciudadanos argentinos y millones de personas en el mundo”. Con este pedido se dio inicio a un proceso administrativo en el Municipio de Santa Rosa que vale la pena recordar.
Clima de pluralidad.
La iniciativa llegó al despacho del intendente Molteni en medio de una gestión pujante, caracterizada por la creación de nuevos servicios y obras para la ciudad, entre ellos la nominación de diversas calles y plazas atendiendo a las demandas de la sociedad. Ángel Cirilo Aimetta, su jefe de Despacho General, relató en una nota publicada en el diario La Arena el 22 de junio de 2014 que Santa Rosa incorporó nombres de calles por solicitud de distintos vecinos e instituciones, un rasgo que da cuenta de una notable convivencia ideológica. Menciona, entre otros ejemplos, la calle Paul Harris, propuesta por el Rotary Club; la avenida Argentino Valle, gestionada por el Centro de Jubilados y Pensionados de La Pampa; el barrio Mercantil, por interés del Centro de Empleados de Comercio; la calle Martin Luther King, impulsada por el mismo centro junto a sectores evangélicos; y la plazoleta Maipú, promovida por la Asociación Sanmartiniana.
En ese contexto de pluralismo ideológico, las autoridades municipales recibieron la petición de los grupos espíritas para nominar una calle con el nombre de Allan Kardec.
¿Quién era Hippolyte Léon Denizard Rivail?
Nació en Lyon, Francia, en 1804, bajo el nombre de Hippolyte Léon Denizard Rivail. Fue un pedagogo formado en Suiza, en el célebre Instituto de Yverdon dirigido por Johann Heinrich Pestalozzi: llegó a ser su colaborador y a reemplazarlo en la dirección durante los viajes del maestro. Además de médico y abogado, Rivail fue un prolífico autor: escribió numerosos libros para la enseñanza de la matemática, la física y la lengua francesa. En 1854, tras entrar en contacto con los fenómenos que investigaría bajo el seudónimo de Allan Kardec, comenzó a codificar las bases del Espiritismo, que plasmó en las cinco obras que integran el llamado “Pentateuco Kardeciano”: El libro de los espíritus (1857) y El libro de los médiums (1861) fueron las primeras en organizar los fundamentos filosóficos, morales y científicos de la doctrina.
Junto a su esposa, Rivail demostró un profundo compromiso social al fundar y sostener escuelas gratuitas para niños sin recursos. Murió en París el 31 de marzo de 1869.
Fue precisamente ese desarrollo científico y ese compromiso con la instrucción pública lo que motivó a un nutrido grupo de vecinos locales a solicitar que su nombre quedara grabado en una esquina de nuestra ciudad.
El camino del ecumenismo.
Para garantizar la armonía social antes de proceder con la designación, el intendente Molteni encomendó a su jefe de Despacho una ronda de consultas con los líderes religiosos de la comunidad. Las reuniones se mantuvieron con el vicario católico José María Doval y con el pastor Roberto Passo, organizador de la Asamblea Evangélica Bautista. Ambos líderes ofrecieron una respuesta que Aimetta recordaría como una “lección de ecumenismo”: en lugar de oponerse, destacaron la dimensión humanística de Kardec, a quien reconocieron como discípulo del gran pedagogo Pestalozzi, investigador científico e incansable buscador del bien. Así, los referentes católico y evangélico validaron la designación, anteponiendo la formación ética y pedagógica del homenajeado a las diferencias dogmáticas.
La sanción.
Tras recibir el respaldo unánime del Consejo Asesor -organismo integrado por diversas instituciones del medio-, la iniciativa se tradujo en la Ordenanza Nº 228/69, del 30 de diciembre de 1969. Firmada por Eduardo F. Molteni (intendente municipal) y Ángel C. Aimetta (jefe de Despacho), estableció: Visto: el pedido formulado por las Sociedades Espíritas de la Provincia, con la representación de la Confederación Espiritista Argentina, en el sentido de que, con motivo de cumplirse el centenario de su fallecimiento, una calle de nuestra ciudad lleve el nombre del codificador de su doctrina, Allan Kardec; y Considerando: - Que las mencionadas sociedades agrupan a numerosos y caracterizados vecinos; - Que no existe inconveniente en designar a la segunda calle paralela a la avenida Luro, desde la prolongación de la avenida España hacia el sur, con el nombre de Allan Kardec.
Artículo 1º: Impónese el nombre de Allan Kardec a la segunda calle paralela a la avenida Luro, desde la prolongación de la avenida España hacia el sur. Culminación administrativa y registro catastral (1970)
La formalización técnica del nombre en la estructura municipal concluyó al año siguiente. El 23 de marzo de 1970, el inspector Federico López, de la repartición de Inspección General, elevó el informe que confirmaba el cumplimiento de la resolución. Finalmente, el 15 de abril de 1970, la designación alcanzó su estatus definitivo cuando el dibujante Julio G. Brayle y Salvador R. Ballester, de la Sección Catastro, volcaron el nombre en el plano original de Santa Rosa, según consta en el expediente Nº 10293/69.
Un homenaje que perdura.
El vínculo entre la ciudad y esta figura histórica se renovó en octubre de 1996, con motivo del 50º aniversario de la Confederación Espírita Panamericana: en esa ocasión se realizó un acto conmemorativo en la intersección de la calle Allan Kardec y la avenida Argentino Valle, donde se descubrió una placa que rinde tributo “al ilustre Allan Kardec”. Este hito no solo celebra al pedagogo francés, sino que reivindica la gestión de 1969 y el espíritu de los vecinos que trabajaron por una ciudad donde todas las corrientes del pensamiento humano tuvieran su lugar en el trazado de la memoria colectiva.
Una reflexión final.
La presencia de la calle Allan Kardec en el barrio Colonia Escalante no es un hecho fortuito, sino un testimonio de la raigambre del espiritismo en la provincia de La Pampa desde sus inicios. Mientras que en muchos lugares de la Argentina estos nombres enfrentaron históricamente resistencias por prejuicios religiosos o culturales, su integración en un barrio residencial consolidado es una muestra de apertura cultural que da cuenta de una sociedad que nació plural, y a la que gestiones de gobierno -como la de Molteni- se ocuparon de sostener bajo el signo de la tolerancia.
* Historiadora (IESH – IEHSOLP)
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