Martes 27 de septiembre 2022

Guillermo Schiavi se divierte y crea desde el juego

Redaccion Avances 14/08/2022 - 06.00.hs

¿De dónde salen las obras artísticas? ¿Quién las crea? ¿A quién se le ocurre escribir una canción, una novela, un poema? Aunque parezcan obvias estas preguntas y sus respuestas, muchas veces no se plantean seriamente.

 

Ana Paula D’Atri *

 

Resulta que detrás de cada creación artística hay una persona que tuvo una idea, la desarrolló y finalmente la plasmó en un producto final –suena un poco raro decirle producto a una obra de arte, aunque se debiera naturalizar la idea de que el arte también es un objeto de valor económico–.   

 

Guillermo Schiavi Gon (41) vive en Santa Rosa desde el 2008, cuando llegó desde James Craik, Córdoba, e ingresó como músico estable de la Banda Sinfónica de La Pampa.

 

Actualmente se desempeña como músico en ese cuerpo, y también es compositor y arreglador de la misma. Sus primeros pasos en la música fueron en su infancia, cuando entró a formar parte de la banda del pueblo. “No recuerdo bien la edad, pero sí que yo quería ir a la banda con un amigo que tocaba el tambor ahí. El problema era que la banda era a la siesta y mamá dormía y no me iba a llevar, así que fui solo a anotarme y a que me dieran un instrumento. Me anoté en clarinete, no había en ese momento así que fui como 3 meses solamente a estudiar teoría y solfeo. Después llegó el instrumento y estuve unos años tocando el clarinete y el tambor”, recuerda Guillermo en una extensa charla con CALDENIA.

 

Luego de unos años, la pasión por el fútbol pudo más que la música, y Guille se desvinculó de la banda. “Volví a los 15 años directamente a escribir. Me acuerdo que estábamos de vacaciones con mis primos y vi que había alguien tocando y le pregunté a mi primo de quién era el tema porque yo no lo conocía y me dice ‘debe ser de él’. Ahí me cayó una ficha porque yo nunca había pensado que a las cosas las escribían personas normales, ni siquiera me había planteado de dónde salían las obras. Así que llegué a mi casa, saqué un órgano que me había regalado mi mamá y empecé a escribir”.

 

– ¿Y cómo hacías para componer?

 

– Yo no pensaba hacer música nunca más y al ver eso, y un poco de culpa también porque mi mamá me había comprado ese teclado y lavaba la ropa a mano porque no teníamos lavarropas, cayó la ficha con todo junto y no tenía ni idea de armonías ni de notas así que empecé a juntar notas, todavía me acuerdo algunas de las introducciones que hice en ese momento. Tenía la intención de escribir, más que de tocar.

 

– ¿De qué manera registrabas lo que ibas creando?

 

– Como podía. Me acordaba todo de memoria. Sabía que en algún momento había sido músico y me parecía que iba a ser fácil; uno cuando hace cosas de chico le parece que va a ser fácil siempre, entonces para mí yo sabía leer y escribir aunque no tenía ni idea. Empezaron a surgir melodías, escribía lo que podía en pentagrama y de ahí fui a tomar clases con un arreglador que es un trompetista conocido en el ambiente del cuarteto y después ya entré en la Escuela de Música Popular de Villa María y más tarde a la universidad.

 

– ¿Qué música escribías?

 

– Es más o menos a lo que estoy tratando de volver ahora que es el no-género, por decirlo de alguna manera. En el contexto en el que estábamos nosotros, el cuarteto era súper importante. Yo soy del interior de Córdoba entonces cuando venía algún grupo de cuarteto, que era bastante seguido, se cerraban los boliches y se iba al baile, era una cuestión tradicional ir a escuchar esa música en vivo, entonces es muy difícil estar ajeno al contexto en el cual te estás criando. Podés escuchar otras cosas pero no había Internet, en mi casa nunca andaba ni un grabador –mi papá era electricista y en casa de herrero cuchillo de palo– entonces la música que se escuchaba era lo que pasaban por radio, por ahí había algún disco de lo que me gustaba a mi, de dibujos animados de la época, que después me di cuenta que esa música es la que estoy haciendo hoy.

 

Modelo y cuartetero.

 

Guille Schiavi es un compositor reconocido internacionalmente, no sólo en La Pampa. Sus obras fueron interpretadas por agrupaciones y solistas de países como Brasil, Colombia, España, Costa Rica, Panamá, Uruguay, México, Estados Unidos y Francia, entre otros. Además es docente en el profesorado de Artes en Música del CREAr y continuamente dicta talleres y master clases en diversos espacios y conservatorios. 

 

Pero su vida no siempre estuvo dedicada exclusivamente a la música. Dice avergonzarse de contarlo, pero en un tiempo, alrededor del año 2000/2001 trabajó como modelo –y muchas veces iba acompañado por su saxo–. “El arreglador con el que yo había estudiado era arreglador de Chébere. Yo anduve con un par de bandas que no eran tan conocidas, hacía folclore también y otras cosas y en esa época desfilaba como modelo. Había un programa de televisión en Córdoba capital y me invitaron un par de veces a desfilar y yo llevaba el saxo y tocaba algo. Una vez, salíamos de una pasarela y fuimos, yo con el saxo, a un baile de Chébere. Me encuentro con el arreglador y subí a tocar algo, una improvisación. Al tiempo estaba de vacaciones en Tucumán y me llaman para que haga una audición para tocar en Chébere. Así que viajé, hice la audición, quedé y ahí estuve varios años. Ahora estoy tratando de amigarme nuevamente con el cuarteto y estoy tratando de llevarlo a lo clásico”.

 

Amor por La Pampa.

 

A partir del 2008, y ya con el título de compositor bajo el brazo, Guillermo se mudó a La Pampa e ingresó a la Banda Sinfónica. “La banda había estado parada un par de años y cuando vino Gustavo Fontana para reflotarla hicieron audiciones y entró toda una camada de músicos. Cuando llegué ya estaba cubierto el saxo así que audicioné con clarinete. Y bueno, me enamoré de La Pampa, de todo, de este sonido, del hecho de poder tocar en una sinfónica con gente que toca mucho y Gustavo me dio la posibilidad –que casi me caigo de espalda cuando le dije que era compositor y me dice ‘bueno traete una obra que la estrenamos el mes que viene’–. Era muy fuerte porque no tenía mucho manejo de la Banda y justo la primera obra que se estrena es por suerte una de las que más se ha tocado en el resto de los países en que ha andado dando vueltas. Eso fue fabuloso”.

 

En conclusión, la primera obra sinfónica de Schiavi fue escrita para nuestra Banda Sinfónica. “Es una obra de folclore, que tocada por mucha gente es complejo. La compuse para un parcial de la facultad y después la adapté para la Banda de La Pampa”.

 

–¿Cómo es tu proceso compositivo?

 

– Por lo general me gusta mucho inventarme reglas nuevas. Me gusta más el proceso, que el producto en sí mismo. Para cada obra invento algo y trato de cumplirlo como si fuera un juego, no lo veo con ese halo que le ponen, esa mística de los compositores, sino que es un juego. Un compositor sigue siendo un niño que se permite jugar y tenés gente que juega con vos, entonces no hay un proceso que yo siga sistemáticamente todas las veces.

 

Mucha de mi música es para instrumentos de viento porque es lo que más toco y afuera es lo que más piden así que escribo según el tiempo que tengo, según lo que me guste, según lo que yo quiero escuchar.

 

Un curioso.

 

Quien conoce un poco a Guille, sabe y percibe al instante que se trata de una persona sumamente activa. Es un artista que no puede quedarse quieto, un creativo continuo...un curioso. Entre todas las actividades que realizó, se encuentra un libro llamado Sueños. “Es un libro de partituras gráficas indeterminado, no tiene material musical concreto para que otro pueda mirar y traducir eso en música, sino que son disparadores. En ese momento estaba leyendo un libro de un físico francés y veía como hay distintas velocidades del tiempo según la física cuántica y me enganché con eso y trataba de canalizar a las personas que yo quería y escribía para esas personas. Salían dibujos espontáneos, eso fue en el 2014, 2015, no lo publiqué nunca al final y ahora lo estoy sacando un poco. Lo han trabajado en un conservatorio de España y muchos colegas han tocado esas obras”.

 

Siempre girando alrededor de la idea de lo lúdico del arte, Guillermo creó algo llamado Música Inducida. “Me gusta mucho la parte conceptual del arte, mezclar el arte visual con la música, con el arte escénico. Y en Música Inducida yo pensaba cómo puedo hacer para crear algo que no existe y que tal vez no exista nunca pero que alguien lo pueda escuchar, entonces buscándole la vuelta digo, ‘si cada persona tiene recuerdos musicales dentro de su cabeza, yo podría inducir a que esa persona mezcle esos recuerdos musicales y genere un sonido diferente que no existe en el exterior’. Son músicas muy cortitas, por ejemplo una de las obras era ‘imaginá arena fina cayendo adentro de un piano de cola, escuchala’. Esa es toda la obra. Es muy poco probable que alguien haya escuchado arena fina cayendo adentro de un piano de cola pero sí ha escuchado arena cayendo y quizás ha escuchado un piano de cola, entonces se genera un sonido nuevo que no existe en el exterior y va a ser absolutamente puro y único para cada persona que le toque. Eso lo presenté en Córdoba para un concurso, son cartelitos solamente, que dicen esas consignas”.

 

Siempre desde acá.

 

Manuel “Muchi” Gerez, director de la Banda Sinfónica de La Pampa, fue una de las personas que más confianza descargó en este músico cordobés. “Estoy siempre agradecido con él porque me ha dado un lugar para hacer muchísimas cosas, desde obras que me da la absoluta libertad de hacer sin preguntarme, sin nada. Una confianza que es raro que te dé un director. La Pampa me ha dado todo, estoy súper agradecido con la gente, con los músicos que tocan cosas que en un momento eran impensadas acá, no por La Pampa, era impensado que alguien de tanto tiempo se preste a jugar un juego nuevo después de haber leído partituras tal cual, a poder en un momento cantar, en otro momento hacer ruidos con las llaves, en otro momento golpear el piso, salirse de la estructura. La Pampa me dio una libertad que no creo que la pudiera encontrar en otro lado”.

 

Para los próximos meses, Schiavi cuenta con varias invitaciones en Suecia, Costa Rica, México y el sur argentino. “Para este año me queda un encuentro de bandas grande en Intendente Alvear, y dentro de poquito voy a dar unos cursos en un encuentro de saxos en Santa Fe. Además tengo un montón de obras que hacer para la Sinfónica de acá”.

 

En el CREAr, Guillermo trabaja para que haya más compositores para Banda, y el año pasado se realizó un concierto donde se estrenaron varias obras de alumnos de la carrera, donde también está trabajando para formar una Banda propia de profesores y alumnos. “Eso está bueno y lo quiero mantener en el tiempo porque la intención es que esto continúe, que haya más gente haciendo, componiendo, eleva el nivel de toda la zona. Cuando yo llegué a la Banda Sinfónica no había o había una obra, que era una variación, no era una obra original. Era una Banda de 100 años que no tenía obras propias”.

 

* Periodista

 

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